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Fundamentos para cultivar un huerto

Conocimientos básicos imprescindibles con los que podrás entender el funcionamiento de tu huerto, tomar decisiones para mejorar tus cosechas y experimentar



Como todo el la vida, cultivar un huerto y conseguir los resultados esperados requiere tiempo, trabajo, algunos materiales y energía. ¿Dinero? Bueno, la verdad, se requiere muy poco si se pretende un huerto austero y, al fin y al cabo, el dinero se compra con tiempo, el mismo tiempo que gastamos para ganarlo.

Así que, quedémonos con éstos importantes conceptos: tiempo, materia y energía.

A continuación vamos a realizar unos sencillos razonamientos.


Lo que queremos



Cultivando un huerto, pretendemos obtener alimentos de origen vegetal, ya sea para consumo propio, para regalar o para vender. 

Si también criamos animales herbívoros, podemos obtener alimentos de origen animal de forma indirecta a través de los vegetales que crecen en el huerto y alrededores. Por ejemplo, utilizando las "malas hierbas" o las hortalizas que vamos a desechar, por la razón que sea, para alimentar a gallinas, cerdos o  conejos. Pero esto es vino de otra cuba.


Lo que necesitamos



Ya sabemos lo que queremos, ahora tenemos que pensar en lo que necesitamos para obtenerlo.


Espacio


Las plantas necesitan un lugar donde crecer. Parece obvio, pero este aspecto es muy importante a la hora de planificar un huerto. Es un factor clave o transversal.

El espacio que necesita cada hortaliza depende del porte o tamaño de la misma, la estructura y orientación de ramas, raíces y frutos, la estructura del suelo y su capacidad de retención agua, su riqueza en nutrientes y el equilibrio entre los mismos, las necesidades de luz o de sombra, la incidencia de plagas y enfermedades, etc.

Si tenemos un espacio concreto destinado a huerto y no podemos ampliarlo, como suele suceder a menudo, debemos hacernos esta importante pregunta: ¿respeto el marco de plantación recomendado y me conformo con lo que tengo para obtener buenas producciones o planto más junto, para aprovechar mejor el espacio, aunque las producciones sean peores? Bueno, es un comienzo. Utilicemos nuestros conocimientos e ingenio y experimentemos!!! El espacio no lo es todo y lo veremos más adelante.

El espacio destinado a cada planta debe ser aquel que le permita desarrollarse sin entorpecer a sus vecinas, tanto en la superficie como bajo tierra.

Si no sabemos cuanto va a ocupar la variedad que estamos plantando o sembrando nos toca experimentar y aprender de la experiencia. Lo peor que puede pasar es que tengamos una pobre cosecha o que nos toque entresacar algunas plantas para bajar la densidad del cultivo.

Más información en El espacio en el huerto


Materia


Todo huerto consume materia inevitablemente. ¿Qué materia? Agua, nutrientes (en forma de abono orgánico o mineral), dióxido de carbono (CO2) entre otros. Para que las plantas crezcan, es decir, para que prodzcan nuevos tallos, hojas, flores, frutos, raíces...necesitan tomar de su ambiente los materiales necesarios para fabricarlos. 

Para que las plantas del huerto crezcan y den una buena producción, necesitan asimilar materiales de su ambiente. Tenemos que saber qué materiales necesitan, y en qué cantidades, para asegurarnos de que los tienen a su disposición en nuestro huerto.

Además de hallarse los nutrientes en el huerto, deben estar disponibles para las plantas, es decir, deben poder tomarlos de su medio. Aquí es donde intervienen una serie de factores importantes para el huerto que son:

  • PH

El grado de acidez o alcalinidad del suelo determina que algunos nutrientes se encuentren o no disueltos en la solución del suelo, es decir, que estén disueltos en el agua que los transporta hacia las raíces o que se encuentren o que no. Si no lo están, las plantas no podrán disponer de ellos y es como si no estuvieran.

Normalmente, la mayor parte de los nutrientes se encuentran disponibles con valores de PH medios (5-7). Si el suelo de nuestro huerto es muy básico (calizo) o muy ácido (silíceo), tendremos que enmendarlo. Veremos cómo saberlo y cómo corregirlo.


  • Textura

La textura del suelo se refiere al tipo de partículas sólidas (de tierra) que predominan en nuestro huerto. Cuanto más mayoritarias sean las partículas muy pequeñas, el suelo será mas pesado, como el barro o la arcilla. Si la proporción de partículas más grandes es mayor, el suelo será más suelto, como la arena o el serrín. La textura ideal para el suelo del huerto es una esponjosa, es decir, con partículas de todos los tamaños y mucha materia orgánica (descompuesta o humus (textura fibrosa), que tenga una buena retención de agua pero a la vez permita la aireación y el desarrollo más fácil de las raíces. Si la textura no es buena, las plantas no podrán obtener adecuadamente los nutrientes del suelo o, incluso, morirán por asfixia o sequía.


  • Microorganismos del suelo

En el suelo vive microorganismos beneficiosos para las plantas y otros perjudiciales que las hacen enfermar o incluso morir. Los beneficiosos son, entre otros, aquellos que se asocian a las raíces de las plantas y les ayudan a captar mejor los nutrientes del suelo. También aquellos que transforman materia no asimilable en nutrientes, que posteriormente las plantas pueden tomar del suelo. Los dos factores anteriores (PH y textura) son muy importantes para que en el suelo haya una buena biodiversidad microbiológica.


  • Aireación

Tanto el suelo, como la superficie del huerto, deben estar bien aireadas para favorecer el intercambio gaseoso entre el suelo y la atmósfera y entre ésta y las plantas. Los gases deben poder entrar y salir del suelo. También deben poder renovarse entre plantas, bajo y sobre éstas. Ya veremos que, la aireación, además de contribuir a la asimilación de nutrientes por parte de las plantas, también previene la aparición de enfermedades relacionadas con el exceso de humedad (sobre todo por hongos), tanto del suelo como de la parte aérea de las hortalizas. 


Profundizaremos más en este tema para aprender qué materiales necesita cada planta, cuánto, cómo y cuándo aportárselos. 


Energía


Igual que nosotros, los seres humanos y los demás animales, consumimos energía para movernos, por ejemplo, pensar o, simplemente, mantenernos vivos, las plantas, también la necesitan por muy inmóviles que parezcan. La obtienen principalmente de la luz, mediante un proceso llamado fotosíntesis, por el cual logran transformar las sustancias inorgánicas que obtienen de su ambiente en compuestos orgánicos que les servirán de almacén de energía y también como ladrillos para construir sus órganos.

Las plantas de nuestros huertos son organismos autótrofos fotosintéticos, es decir, elaboran sus propios alimentos a partir de sustancias inorgánicas que obtienen del suelo, del aire y utilizan la luz como fuente de energía para realizar este proceso químico.

Este es el motivo por el cuál la mayoría de las plantas necesitan un lugar donde reciban luz solar (o artificial), directa o indirecta y durante una serie de horas al día.

No todas las hortalizas ni árboles frutales necesitan la misma cantidad de horas de luz, ni la misma intensidad de luz, para ofrecer buenas producciones. Esto es debido a la evolución particular de cada familia, género, especie o variedad de planta. Aquellas que se adaptaron a vivir en lugares muy luminosos o con muchas horas de luz al día, generalmente necesitarán esas mismas condiciones en el huerto y las que se adaptaron a vivir en zonas más sombrías o con menos horas de luz al día, tendremos que procurarles un lugar adecuado para que se desarrollen bien.

No te preocupes, esto lo veremos en detalle planta por planta.


Tiempo


Cuando las plantas tienen el espacio, la materia y la energia adecuadas para desarrollarse bien, solo resta darles tiempo. Este tiempo suele medirse en días desde la siembra hasta la recolección.

Cada hortaliza necesita un tiempo determinado para completar su ciclo, que es aproximado, ya que está muy influenciado por las condiciones particulares de cada huerto.

Mientras las condiciones no son óptimas, la planta se desarrolla lentamente o, incluso, no se desarrolla en absoluto. En cambio, cuando los factores mejoran, la planta acelera su crecimiento y, si estos se mantienen dentro del óptimo, se desarrolla completamente.

Veremos, en cada sección específica, los tiempos entre siembra y recolección aproximados para cada hortaliza.

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