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La autosuficiencia y el huerto


Depender más de uno mismo y menos del mercado es posible si tenemos la oportunidad y las capacidades necesarias para producir nuestros propios alimentos, preparar remedios caseros, fabricar o reparar herramientas, etc.


Remedios naturales

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En pleno siglo XXI, inmersos en un mundo cada vez más tecnológico, más interconectado e interdependiente, parece que estamos obligados a trabajar, más de lo que nos gustaría y por menos de lo que quisiéramos, para cubrir las necesidades básicas que todo individuo o familia tiene.

Entre ellas, una de las más importantes es la alimentación. Alimentos que compramos en grandes cadenas de distribución, buscando precios más bajos —que podamos pagar— y renunciando muchas veces a la calidad y, lo que es peor, a la seguridad de los mismos.

Nos alimentamos rápido y mal, no siempre por que nos guste la comida procesada, si no por que no nos podemos permitir otra cosa. ¿Estamos condenados? No, si queremos.


¿Qué opciones tenemos?

1. Si disponemos de buenos ingresos o pocos gastos fijos, seguro que podemos llenar nuestro carrito de la compra en una tienda de productos ecológicos. Es una buena opción. Otros cultivan por nosotros, con las debidas garantías de que sabemos lo que comemos.

2. Si no podemos permitirnos comprar los productos ecológicos siempre podemos cultivarlos nosotros mismos. Si lo hacemos a modo de recreo, nos puede aportar muy buenos momentos, además de brindarnos alimentos de primera calidad y acercarnos un poco más a la autosuficiencia.


En la ciudad: huerto en casa

Necesitamos luz y un poco de espacio. A más espacio y más luz, mayor variedad y cantidad de hortalizas podremos cultivar.


En el campo: huerto y/o invernadero

Necesitamos lo mismo que para un huerto urbano, luz y espacio. También un suelo y agua adecuados o posibilidad de adecuarlos. Igual que en el caso anterior, a más luz/calor y a más espacio tengamos, mayor podrá ser la variedad y cantidad de frutas y hortalizas que podremos cultivar en nuestro huerto.

La mayoría de las personas disponen de lo necesario para poder cultivar una pequeña, o no tan pequeña parte, de los alimentos que consumen.

Por tanto, el clima es un factor limitante. En las zonas ecuatoriales, subtropicales y templadas es posible cultivar casi cualquier hortaliza, en una o en otra época del año y con mejores o peores resultados.

Si crees que tú no puedes cultivar nada piensa en lo siguiente: Un recipiente, un poco de tierra y una semilla es todo lo que necesitas para empezar. No es aplicable si vives en un sótano.

No te desanimes cuando leas o escuches que no se puede cultivar tal cosa, de tal forma y en tal sitio. Prueba por ti mismo, experimenta, investiga y verás como al final piensas "Esa gente no tenía razón, yo lo conseguí".

Si nunca has cultivado nada, empieza sembrando 3 o 4 lechugas en una maceta o en un bote de tamaño mediano que tengas por casa. Cuando crezcan, podrás cosechar todas las semanas unas cuantas hojas de cada una de ellas para hacer una ensalada.

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