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Época para plantar ÁRBOLES FRUTALES


Aquí encontrarás la mejor época para plantar los frutales según se procedan de maceta, se hayan extraído a raíz desnuda, con hojas o sin ellas, teniendo en cuenta también la aclimatación que es recomendable hacer antes de plantarlo.


Dependiendo de cómo se encuentren, los frutales ―y en realidad cualquier árbol o arbusto―, se pueden plantar durante todo el año o solo en una época concreta.

A continuación veremos las distintos escenarios que se pueden encontrar en relación con este aspecto.


Posibles estados del frutal

➽ Dos castaños a punto de ser plantados

Puede tratarse de un frutal que ha sido arrancado de otro lugar y se encuentra a raíz desnuda, que tenga hojas o no en el momento de adquirirlo y, por último, que se encuentre plantado en una maceta con sus respectivo cepellón de tierra que alberga las raíces.

Vamos caso por caso.


A raíz desnuda

El árbol que se va a plantar llega con las raíces al aire, es decir, sin tierra que las recubra.

Esto suele ocurrir cuando se arranca el frutal del suelo donde estaba creciendo, ya sea del vivero o de otra parte de la finca ―o de la propiedad de un amigo o familiar, etc.

Cada vez los viveros están entregando menos planta en este estado, puesto que es más complicada de manejar, el riesgo de que no arraigue y los cuidados que requiere son mayores.

A su vez, el árbol puede ser de hoja perenne o caduca y, en ambos casos, se puede dar la situación de que se saque de la tierra cuando tiene hojas o cuando las ha perdido, si es caduco.


Con hojas

Es el escenario más crítico, puesto que por las hojas es por donde las plantas pierden ―mediante transpiración― el agua que contienen en su interior y que es la que las mantiene vivas.

Al extraer el árbol a raíz desnuda muchas se rompen, especialmente las más finas, que son las encargadas de absorber el agua y los nutrientes del suelo.

Por tanto, entre la falta de raíces y una copa con hojas que van a perder agua y consumir nutrientes, la situación es a menudo delicada para el árbol.

Para aumentar las posibilidades de éxito, ha de extraerse con el mayor número de raíces finas posible, plantarse con tiempo húmedo y poco soleado, y a ser posible cuando la planta no está en pleno crecimiento ―ya que necesita más nutrientes y agua―, y tampoco es recomendable hacerlo cuando hay riesgo de heladas. Además, es necesario podar parte de la copa para reducir la cantidad de hojas, de forma que queden en equilibrio con el volumen de raíces.

Teniendo en cuenta todo esto, la mejor época para plantar estos frutales es desde el otoño hasta principios de primavera, evitando los meses más duros de invierno, a ser posible.


Sin hojas

En este caso la cosa es más sencilla, puesto que el árbol estará en reposo, es decir, no hay movimiento de savia, ni agua que se evapore, ni necesidad de que las raíces trabajen.

La época ideal para plantar frutales a raíz desnuda y sin hojas, es el otoño, antes de que llegue el frío, aunque también puede hacerse a principios de primavera ―incluso un poco antes si el clima es cálido―, pero es más arriesgado puesto que el árbol pronto necesitará que las raíces hayan arraigado y realicen su función.


En maceta o con cepellón

➽ Limonero de cepellón recién plantado

Esta es la forma más común en la que los viveros y los comercios de jardinería entregan las plantas al usuario, y no es casualidad, ya que permite una época de plantación muy amplia y un arraigue casi asegurado.

Dependiendo de la estación en la que compremos el árbol y de la especie de que se trate, este tendrá hojas o no.

En ambos casos se pueden plantar en cualquier época, a excepción de aquellos meses en los que las temperaturas son muy extremas, ya sea por frío o por calor.


Aclimatación

Hay que tener también en cuenta que si se compra el frutal en una gran superficie de jardinería, es posible que este haya estado unos cuantos días o incluso semanas expuesto a temperaturas agradables y mucha luz, condiciones que a veces hacen que se adelante la brotación o, en todo caso, se haya aclimatado a ese ambiente.

Es por esto que, antes de plantarlo, es conveniente que se aclimate a las condiciones del jardín o del huerto. Para ello, simplemente se va sacando poco a poco al exterior para que pase unas cuantas horas allí el primer día, unas pocas más el segundo y al tercer día se deja las 24 horas en el exterior.

En climas cálidos la aclimatación no es tan importante, e incluso puede suprimirse.


❯ Por cierto, mira también cómo hacer correctamente el hoyo de plantación para un árbol. ¿Lo haces así?

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