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Semilla no germina: Causas más frecuentes


Explicamos cuáles son las causas más probables de que una semilla no logre germinar e indicamos qué se debe hacer para corregir la situación, dando unos consejos que si se siguen es casi seguro que la siembra será un éxito.


Muchas pueden ser las causas por las que una semilla no logra germinar, y a menudo es difícil saber qué ha ido mal, puesto que de conocerse se habría podido evitar.

El problema de la no germinación suelen padecerlo con mayor frecuencia las personas principiantes, con escasos conocimientos o experiencia en el cultivo de plantas desde semilla, pero también los expertos en algunas ocasiones.

En muchos casos, las semillas no germinan porque no están en buenas condiciones para hacerlo, y en otros tantos, aunque las semillas sean aptas, la persona que las siembra, comete errores graves en algún punto del proceso.

Vamos a desarrollar estos dos escenarios a continuación.


Viabilidad de las semillas

Aunque las semillas tienen como único objetivo germinar, y están especialmente preparadas para ello, no siempre lo logran debido a alguno de los siguientes aspectos propios de la semilla.


Durmientes

Se trata de semillas que quedan en un estado de "sueño" o latencia del cuál deben salir para germinar. Si no logran superarlo, sencillamente no germinan.

Generalmente, se trata de semillas de plantas que en la naturaleza no pueden germinar en el momento en el que caen al suelo, ya que las condiciones exteriores matarían a la joven planta. Esperan en estado de latencia a que las condiciones mejoren, para germinar entonces en el momento adecuado.

El caso más común es el de muchas especies propias de zonas templadas y frías, donde el fruto maduro cae al suelo en verano -otoño, pero las semillas no deben germinar en ese momento pues morirían con la llegada del invierno. Pasado el frío y llegada la primavera, salen del estado durmiente y germinan.

Las semillas de manzano, entre otras, deben pasar por un periodo frío ―el invierno― para salir de la latencia, de lo contrario no germinarán.

Puesto que no sabemos qué especie es la que has sembrado, tendrás que averiguar tú mism@ si se trata de una semilla durmiente o no. Prueba buscando en internet de esta forma: "latencia semillas de _____", "dormancia semillas de _____"


Cubierta dura

Algunas semillas ―como las de melocotoneros, almendros, avellanos, etc― están protegidas por una cáscara muy dura que impide que puedan germinar.

En este tipo de semillas, es necesario desgastar o debilitar la cáscara ―escarificar―, para permitir que pueda entrar el agua y se active la germinación.

Comprueba si tu semilla es de este tipo. Si lo es, deberás limar o romper su cáscara, pero con cuidado de no dañar el embrión que está dentro.


Desecación

Algunas semillas deben sembrarse inmediatamente o poco tiempo después de ser extraídas del fruto, ya que si se deshidratan por debajo de un límite pierden rápidamente su viabilidad.

Se denominan semillas recalcitrantes, y suelen pertenecer a especies tropicales y subtropicales: aguacate, café, cacao, etc.

Ante la duda, averiguar si la semilla es recalcitrante, o si es posible, sembrarla sin esperar a que se seque.


Longevidad

Las semillas tienen una caducidad, es decir, mantienen su viabilidad durante un tiempo ―diferente en cada especie y en diferentes condiciones de conservación―, y después de ese tiempo directamente no germinarán por mucho que se espere e independientemente del proceso que se siga.

Esta es una de las causas más comunes de no germinación cuando se siembran semillas que se encontraron en un rincón del garaje o cuando alguien nos las regala pero no sabe en qué año fueron recogidas.

Cuando se recogen semillas para su siembra futura, debe anotarse en el exterior del recipiente dónde se van a almacenar, la fecha en que fueron recolectadas. Así sabremos qué edad tienen cuando las vayamos a sembrar.

Normalmente, cuando se adquieren semillas en un comercio de jardinería, en los envases suele mostrarse una fecha hasta la cuál el "fabricante" garantiza la germinación de esas semillas.


Enfermedades

A veces, aunque no se dé ninguna de las condiciones anteriores, la semilla no logra germinar sencillamente porque un organismo patógeno consiguió entrar en su interior y atacar el embrión.

Esto es complicado de controlar, puesto que existen algunas enfermedades que pasan a la semilla cuando esta se está formando dentro del fruto. Otras se deben a una mala manipulación o conservación de las semillas.


Comprando semillas certificadas nos aseguramos de que no tendrán ninguna enfermedad que impida su germinación.


Además de lo anterior, la semilla se puede infectar después de haberla sembrado o justo cuando comenzaba a germinar. Incluso comprando semillas libres de enfermedades, se pueden contaminar en la manipulación o a través del contacto con un sustrato infestado de patógenos.

Es recomendable utilizar para las siembras sustratos esterilizados o con bajo riesgo de contener patógenos: sustratos comerciales, fibra de coco, arena, papel, etc.


Daño físico o químico

Por último para terminar este apartado referente a las causas propias de la semilla que pueden impedir la germinación, tenemos que hablar de los daños que esta puede sufrir y que evitaran que germine.

Las temperaturas extremas ―muy elevadas o muy bajas―, la radiación, aplastamientos, heridas, contacto con sustancias nocivas para la vida pueden matar el embrión e inutilizar la semilla, aunque su aspecto pueda ser bueno.

Quizás los daños más frecuentes sean lo relacionados con la temperatura y las heridas producidas al manipular la semilla, por ejemplo: cocción, tostado, salazón, congelación y cortes o roturas al extraerlas del fruto o limpiarlas.

Las causas de muchos de los frutos secos, que se pueden comprar en el supermercado, no germinen cuando se siembran, es que han sufrido un daño de este tipo en su preparación para el consumo (tostado, salado, etc)

Se puede incluir en este grupo de causas, el tratamiento químico que los productores o comercializadores aplican sobre determinadas semillas o simientes para evitar que broten y se mantengan más tiempo aptas para el consumo. Generalmente se aplican sustancias contra la brotación a tubérculos, cebollas, ajos, etc.


Causas del ambiente

Si has llegado hasta aquí una de dos: o te interesa mucho este tema o estás segur@ de que tu semilla era viable cuando la sembraste.

Pues bien, además de las causas de no germinación propias de la semilla ―ya vistas―, existen otras que dependen del ambiente en el cuál se realiza la siembra.


Temperatura

La mayoría de las semillas necesitan de temperaturas templadas a cálidas para germinar. Entre 20 y 25℃ germinan la mayor parte, pero algunas necesitan temperaturas más cálidas o más frescas.

Como norma general, cuanto más baja o más elevada es la temperatura ―por debajo o por encima del valor óptimo para la germinación― más tiempo hará falta para que la planta emerja del suelo.

Además, para cada especie existe una temperatura mínima y otra máxima fuera de las cuáles las semillas no germinan.

Por ejemplo, si la temperatura de germinación mínima de una semilla es 15℃, nunca germinará si se mantiene por debajo de esta.



Humedad

Las semillas necesitan humedecerse para que comiencen a germinar, por lo que en ausencia de agua, el proceso no comienza o se detiene bruscamente.

Por el contrario, si la humedad del sustrato es demasiado elevada, la planta recién germinada puede pudrirse antes de emerger de la tierra.

Es por esto que siempre se debe sembrar en un sustrato húmedo y ― a poder ser― que retenga una buena cantidad de agua, para evitar que se deseque en exceso si nos olvidamos de regar.

También por lo mismo se debe apretar el sustrato ligeramente después de la siembra, para que las semillas queden en contacto con él y el agua de este pueda hidratarlas.

Para acelerar la hidratación de las semillas, es recomendable sumergirlas en agua desde unas horas hasta 1 día.


Luminosidad

Solamente diremos que algunas semillas necesitan estar completamente a oscuras para germinar, mientras que otras necesitan recibir distintos grados de luminosidad. Averigua si tu semilla es de las que requieren luz o de las que requieren oscuridad.


Tiempo

Dejamos este factor para el final porque es el menos importante, ya que las semillas germinarán tarde o temprano, si todo lo demás es correcto.

Dicho esto, el tiempo es el responsable de muchas siembras frustradas que acaban abandonadas o en el cubo de la basura. ¿Por qué? Pues porque muy a menudo la persona que realiza la siembra se cansa de esperar a que la planta emerja de la tierra antes de que lo haga.

Si se desconoce el tiempo que una semilla puede tardar en germinar ―especialmente si necesita más de 1 mes―, es posible que se piense erróneamente que la siembra ha sido un fracaso debido otra de las causas que vimos en este artículo.


Recomendaciones

Si has descubierto la causa por la que la semilla que sembraste no termine de germinar, ¡enhorabuena! Si no es así, anímate a repetir la siembra pero esta vez sigue estos consejos, verás que todo va mejor.


✔ Compra semillas certificadas, merece la pena.

✔ Emplea un sustrato libre de enfermedades, que retenga una buena cantidad de agua pero que no se encharque.

Investiga las condiciones que necesitan tus semillas para germinar correctamente y en el menor tiempo posible, y trata de reproducirlas.

✔ Si aún así no consigues que germinen, prueba sembrando en algodón o en papel, así podrás controlar lo que ocurre.

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