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Cómo hacer un hoyo para plantar un árbol


Explicamos cómo tiene que ser el agujero de plantación para un árbol joven y qué pasos hay que seguir tanto para cavarlo como para plantar el árbol y llenar de nuevo el hoyo con tierra y abono.


A veces, con las prisas o la inexperiencia, tendemos a hacer un pequeño agujero y poner la raíz del árbol en él, esperando que eso sea suficiente y la planta prospere.

El árbol parece que prende y que va bien pero, de pronto se estanca su crecimiento y pasamos a verlo siempre igual, sin fuerzas y poco lustroso.

La raíz del joven árbol es incapaz de avanzar en la tierra endurecida y gira entorno al tronco, se enmaraña, pero sin explorar nuevo terreno. En consecuencia, el árbol agota los nutrientes disponibles detiene su crecimiento.

Veamos cómo hacer correctamente el hoyo de plantación para que no ocurran estas cosas indeseables.


Dimensiones del agujero

Debemos tener en cuenta que el hoyo debe albergar completamente la ráiz del árbol, tanto a lo ancho como en profundidad y, además, debe de quedar un espacio de tierra suelta entre la raíz y las paredes del hoyo. Ésta tierra movida será la primera que explorará la raíz por lo que deberá contener nutrientes.

Por lo general, para plantar un árbol joven, éstas dimensiones son suficientes:

Diámetro = 60 cm

Profundidad = 60 cm

Si se puede hacer más grande mejor.

Cuando vayamos a realizar el hoyo en una zona elevada donde el nivel freático esté profundo y no podamos regar con frecuencia, ahondaremos más para que el agua aportada en el riego se distribuya por un volumen de tierra mayor y abastezca a la joven planta desde abajo.


Pasos para realizar el hoyo y plantar el árbol

Comenzar a cavar apartando las piedras a un lado. La tierra de los primeros 20 cm la apilaremos en un montón y la de más abajo en otro. Si encontramos raíces gruesas las cortaremos con un hacha, si es posible.

Dejar el hoyo abierto varias semanas, si es posible, para que se descompongan los minerales presentes en el suelo. Este paso se puede suprimir sin mayores consecuencias.

Añadir fertilizante o abono: ya sea un puñado de uno mineral que nos recomienden en el centro de jardinería o mejor, una pala de compost o estiércol bien descompuesto y mezclar con la tierra del fondo.

Echar unos 5 ó 6 cm de la tierra que estaba en la superficie. Del primer montón.

Sacar la planta de la maceta, si la tuviera, y meterla en un cubo lleno de agua durante 10 o 15 minutos.

Introducir la planta en el agujero y sostenerla de forma que dejemos la superficie superior del cepellón 4 o 5 cm por debajo de la superficie del suelo.

En esa posición, comprobamos cuánta tierra debemos añadir al hoyo para rellenar el espacio vacío hasta el fondo del cepellón.

Antes de continuar, romper con los dedos la capa exterior del cepellón para liberar las raíces externas.

Mezclar dos partes de tierra de la superficie (primer montón) con una parte de compost o estiércol bien maduro. En su defecto, un puñado del fertilizante recomendado será suficiente.

Vamos llenando el hoyo con la mezcla, pisando con cuidado para compactarla ligeramente. Comprobamos la altura a la que queda el cepellón y cuando sea la correcta, ponemos la planta en el hoyo orientándola hacia la luz, contra el viento, obstáculos, etc. Nos aseguraremos de que el tallo de la planta queda lo más vertical posible.

Mezclar dos partes de tierra de la parte inferior (segundo montón) con una parte de compost o estiércol bien descompuesto y la vamos añadiendo alrededor del cepellón hasta cubrirlo por completo con unos 4 o 5 cm. Si el árbol ha sido injertado, debemos tener cuidado de dejar al descubierto la zona de unión entre el patrón y el injerto.

Pisar ligeramente alrededor del tronco de la planta para compactar un poco la tierra pero sin pasarnos. Si vemos que baja mucho añadimos más pero con cuidado de dejar un alcorque o pequeña zona hundida que nos facilite el riego.

Verter agua sobre el hoyo hasta llenar el alcorque y esperamos a que se infiltre. Repetimos la operación un par de veces más para asegurarnos de que el agua llena los poros y compacta la tierra del agujero. Si el tiempo es seco, a los 5 días llenamos de nuevo el alcorque de agua y aprovechamos para observar el estado de la planta. A los 15 días repetimos. Si observamos marchitez adelantamos regamos inmediatamente.

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