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Cuáles son los pasos para sembrar una planta

Aquí descubrirás cuáles son los sencillos pasos que debes seguir para sembrar una planta correctamente para que pueda crecer fuerte y sana


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Para empezar, debemos saber lo que significa "sembrar" y "plantar". Estos dos verbos son confundidos con mucha frecuencia pero hacen referencia a acciones distintas.

(Más abajo encontrarás los pasos para sembrar)


Una breve aclaración...

Sembrar

Sembrar significa esparcir semillas en un terreno o sustrato con la intención de que germinen. Si no utilizamos semillas, no estamos sembrando ninguna planta.

Aquí te explicamos qué es una semilla. Te recomendamos leerlo, es muy breve.


Plantar

En cambio este otro verbo (plantar), significa meter en la tierra una planta o una parte de ella (esqueje, bulbo, tubérculo, etc) para que eche raíces y se desarrolle. En este caso no se emplean semillas y, por tanto, no es una siembra.

Aquí puedes ver los pasos para plantar un árbol.


Necesitaremos...

  • » Semillas de la planta que queremos reproducir.
  • » Un lugar para realizar la siembra, ya sea una maceta o un fragmento de suelo, es casi indiferente.
  • » Sustrato para semilleros —o en su defecto tierra fértil— si vamos a sembrar en maceta.
  • » Una regadera de lluvia fina o una jarra o botella y un paño permeable.

La siembra paso a paso

Depositar las semillas dentro de un vaso con agua y removemos. Las que se hundan son las buenas y las que floten seguramente no sean viables para sembrar.

Pero aún hundiéndose, podrían no germinar si se han conservado mal, son muy viejas o han sido sobrecalentadas, por ejemplo.

Preparar un terreno al aire libre —en el huerto o el jardín— o una maceta con sustrato para semilleros.

- En el primer caso, retirar las malezas, piedras y palos que pudiera haber en la tierra y la cavar con una azada.

- Si la planta que se va a sembrar es exigente, no vendrá mal aportar un poco de abono para semilleros al suelo. Si se dispone de humus de lombriz u otro abono orgánico bien maduro, también nos servirá.

- Romper los terrones y pasar un rastrillo o cultivador para hacer la tierra más fina y esponjosa.

- Si la tierra está muy seca, la regar hasta que se humedezca bien tanto en superficie como a unos centímetros de profundidad.

- En cambio, si la tierra está demasiado húmeda —tanto que se ve el agua a simple vista o gotea la tierra al apretarla en la mano— esperar a que se seque un poco y adquiera una textura más suelta. Si está lloviendo, se puede tapar con un plástico para evitar que se siga mojando.

Esparcir las semillas por el terreno o el sustrato de la maceta.

- Según sea el tamaño de la semilla y el tipo de planta será necesario uno de éstos tipos de siembra.

Cubrir las semillas con tierra.

- Se cubren con una capa de tierra de aproximadamente dos veces el tamaño de la semilla. Es decir, una semilla de 2 mm basta con enterrarla 4 mm en el terreno. Cuanto mayor es la semilla, más se podrá enterrar.

Regar abundantemente con una regadera de lluvia fina. Mejor si el agua no tiene cloro.

- Sobre todo si las semillas son muy pequeñas ya que regando entran mejor en contacto con la tierra. Para semillas grandes no es necesario regar siempre y cuando la tierra ya estuviera húmeda.

IMPORTANTE: Si las semillas son muy pequeñas —como las de lechuga o fresa— y quedan casi en la superficie de la tierra, habrá que colocar un paño en la superficie del sustrato y regar a través de él para evitar que el agua arrastre y amontone las semillas o las lleve hacia el fondo de la maceta. También debe recurrirse al paño si vamos a regar con una jarra o botella que verterá un gran chorro de agua.

Controlar la temperatura y humedad —si es posible— para que se mantenga dentro del rango propicio para la germinación de las semillas.

- Si hace mucho sol y calor, tapar con una malla de sombreo o similar, que deje pasar parcialmente la luz pero no de forma directa.

- Por el contrario, si hace demasiado frío para que las semillas germinen, se deben cubrir con un plástico transparente a modo de invernadero. Esparcir un poco de mantillo o turba negra sobre el suelo también ayudará a subir la temperatura de éste siempre y cuando haga sol. Una cama caliente es otro buen método para aumentar la temperatura del suelo.


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