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Malas hierbas


Conoce un poco más a estas plantas con superpoderes que traen de cabeza a agricultores, hortelanos, jardineros y a cualquier propietario o usuario de un trozo de tierra que pretenda mantenerlo limpio o cultivarlo.


➽ Vegetación indeseable germinando en un suelo agrícola.

No se puede comenzar este artículo sin antes aclarar que no hay hierbas malas ni buenas, solo hierbas que favorecen ―o son indiferentes― los intereses del horticultor o jardinero y otras que los perjudican.

Solo tiene sentido hablar de "malas hierbas" cuando están asociadas a un terreno que se desea mantener limpio o a un cultivo, es decir, a una serie de vegetales que son de interés y a los cuáles se desea favorecer: hortalizas, frutas, plantas ornamentales, césped, etc.

Se da entonces la paradoja de que estas hierbas pueden ser "malas" o no según dónde se encuentren. Por ejemplo, ya vimos que si nacen entre un cultivo son consideradas perjudiciales, pero sin embargo si están en un ambiente natural ―en un monte de matorral, pradera, bosque, etc― ya no se consideran "malas", simplemente hierbas o plantas silvestres.

Quizás esto pueda parecer un poco confuso, pero ahora lo entenderás mejor.



Qué son las malas hierbas

Son plantas silvestres ―o hierbas comunes― que nacen de forma natural y espontánea por todo el territorio, y que si lo hacen entre otras plantas que están siendo cultivadas o mantenidas por el ser humano, se consideran perjudiciales y una molestia para el desarrollo del cultivo y para las labores del agricultor o jardinero.


Un ejemplo

La grama fina (Cynodon dactylon) es una hierba muy apreciada como césped y cuyas semillas se venden para ese fin. Sin embargo, si esta misma hierba nace entre un cultivo de hortalizas, será considerada una mala hierba, pues entorpece el desarrollo del mismo.




Malezas

Las malezas y las malas hierbas ¿son lo mismo? Pues básicamente sí, son plantas indeseables si nacen dónde no se desea que lo hagan.

También es cierto que se suele hablar de "maleza" cuando la vegetación "indeseable" es espesa y está descontrolada, como por ejemplo cuando un solar abandonado se cubre de zarzas, helechos y otras plantas que forman un auténtico muro vegetal, que habrá que desbrozar si se desea acceder o dar algún uso al terreno.

Generalmente, solo se consideran malezas las plantas herbáceas, las leñosas de bajo porte y algunos arbustos, los árboles quedan fuera de este denominación.


Adventicias

Además de los nombres anteriores, también suelen recibir el de adventicias, cuando no se desea tacharlas de malas, sino de accidentales, en el sentido de que aparecen de forma súbita y sin haberlas sembrado.


Complicadas de controlar

Cualquiera que tenga un huerto, jardín, terreno agrícola o cualquier espacio dónde el suelo sea de tierra, sabe que las "malas hierbas" siempre están ahí sin importar lo que se haga.


Las "malas hierbas" se deben controlar no porque sean malas ―no se debe pretender su extinción―, sino porque los cultivos no son capaces de competir con ellas sin nuestra ayuda.


Te preguntarás: ¿A qué se debe esta persistencia? Pues a dos cosas fundamentalmente.

1. El suelo está repleto de semillas de estás plantas, que germinan cuando las condiciones se hacen favorables, por ejemplo después de cavar la tierra y regar o llover.

2. Se trata de especies muy resistentes, puesto que se han adaptado a vivir en condiciones muy duras, e incluso a sobrevivir a nuestros intentos de erradicación: de forma manual, mecánica, con herbicidas, con fuego, etc.


Y si te has quedado con la duda de por qué el suelo está lleno de semillas de malas hierbas...tienes que saber que es así porque han crecido anteriormente en ese lugar u otros cercanos, y han logrado reproducirse, dejando caer sus semillas en la tierra.

En el caso de algunas no autóctonas ―es decir, que no existían de forma natural en el lugar―, es muy probable que sus semillas hayan llegado mezcladas con las de algún cultivo, o en la tierra de una maceta que se trajo de otra región.


¿Por qué hay que controlarlas?

Pues por lo que dijimos más arriba. Son plantas mucho más austeras que la mayoría de los cultivos, por lo que encuentran siempre la forma de crecer más rápido que estos, robándoles el agua, los nutrientes, el espacio y la luz, y haciendo que el cultivo se vea muy perjudicado.

Además de lo anterior, si se dejan crecer libremente, sirven de refugio y alimento a algunas plagas ―por ejemplo babosas y caracoles― que luego pueden atacar el cultivo más fácilmente.

También deben mantenerse a raya para que no logren reproducirse y, por tanto, sus semillas no acaben de nuevo mezcladas con la tierra, cerrándose el ciclo y perpetuando el problema.



Qué usos se les puede dar

Estas plantas no siempre son incordio, a veces puede utilizarse como un recurso valioso si se conocen debidamente y se sabe cómo y cuándo actuar.


Algunas son comestibles

No tendrán el sabor de una lechuga, pero algunas se pueden comer con toda tranquilidad.

Es el caso de la ortiga, el diente de león, el trébol o el hinojo, entre otras.


Como fuente de nutrientes y materia orgánica

Las adventicias son como cualquier otro vegetal y, por tanto, cuando se descomponen o compostan, se convierten en abono que puede utilizarse para mejorar el suelo.

Además, algunas que pertenecen a la familia de las leguminosas ―como por ejemplo los tréboles o la veza―, tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico a través de los nódulos de sus raíces.

Otras como las ortigas se pueden emplear para producir purines, como el conocido purín de ortigas que tantos beneficios aporta a las plantas.


Para proteger el suelo

Otra función de la vegetación espontánea es la de cubrir el suelo cuando no se está utilizando, de forma que se reducen las perdidas debidas a la erosión, se evita la formación de una costra superficial, mejora la penetración del agua y contribuye al mantenimiento de los niveles de materia orgánica y la vida del suelo.

Por otro lado, las raíces de las "malas hierbas" excavan el perfil de suelo, favoreciendo su disgregación y mejorando la estructura y la aireación del mismo.


Terminamos este artículo recordándote que las "malas hierbas" no siempre son malas, sino que depende de cuándo y dónde se encuentren.

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