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Bancales elevados


Precaución! Si lees este artículo quizás te posea el irrefrenable deseo de construir tus propios bancales elevados para disfrutar de todas las ventajas que brindan. Te contamos qué son, sus ventajas, qué materiales usar para construirlos y los errores que debes evitar.


Los bancales elevados no son otra cosa que grandes macetas o jardineras que se construyen sobre el terreno del huerto ―o incluso en patios o terrazas― porque ofrecen una serie de ventajas frente al sistema tradicional de cultivo en suelo plano.

Suponen un gran cambio de filosofía de trabajo en el huerto, pues muchas cosas pasan a hacerse de forma diferente cuando se trabaja en un bancal elevado.


Qué es un bancal elevado

➽ Bancales elevados de cerámica.

Un bancal es una zona del suelo que se delimita para cultivar en ella de forma permanente, mientras que a su alrededor se deja un espacio para pasillos donde no se cultivará.

Cuando el bancal es elevado, simplemente supone que la parte interior del mismo ―la zona de cultivo dentro del bancal― se sube por encima del nivel del suelo en los pasillos. Se pasa de tener un solo plano de trabajo ―en la forma tradicional de cultivo― a tener dos.

El primero y más bajo, sería el de los pasillos que quedan entre los bancales. Esta es la zona que soporta el tránsito de personas y materiales. La altura de las paredes del bancal es la que determina la diferencia de nivel ―o cota― entre los pasillos y la superficie de la tierra en el bancal.

El segundo plano es el más elevado y se encuentra en la parte superior del bancal ―normalmente un poco más hundido. En este plano es donde se realiza el cultivo y las labores propias de este.


Ventajas del bancal elevado

Como ya se dijo, el cultivo en bancales ofrece muchas ventajas para el horticultor, si bien es a costa de un esfuerzo inicial para construirlos, pero que merece enormemente la pena.

Continúa leyendo y tú también querrás disfrutar de ellos.


No hay compactación

La principal ventaja del cultivo en bancal ―sea elevado o no― es que no es necesario pisar la tierra de cultivo y, por tanto, no se compacta prácticamente nada, lo que supone que las raíces de las plantas pueden crecer sin necesidad de labrar el suelo antes de iniciar un nuevo cultivo.

Esto es posible porque los bancales suelen construirse con un ancho tal que permite trabajar cómodamente desde los pasillos, sea cual sea la labor que haya que realizar.


Laboreo "cero", o casi

Derivado de lo anterior, con este sistema se logra cultivar sin apenas labrar el suelo entre cultivos. Esto es debido principalmente al hecho de que al no pisar sobre él, el suelo no pierde su estructura por compactación, pero también al tan recomendable acolchado, que protege el suelo y ayuda a mantenerlo suelto y esponjoso.

Se podría resumir con la siguiente ecuación: Acolchado + No pisar = Laboreo cero

Además, si el acolchado es orgánico ―por ejemplo con restos de hierba o con una capa de compost― se está realizando un abonado de superficie cuyos nutrientes se van infiltrando poco a poco con el agua de riego y de lluvia, o con la actividad de los organismos del suelo, como las lombrices.

Esto se puede combinar también con abonos verdes y rotaciones de cultivos, de forma que se mantenga o mejore la fertilidad con cada nuevo ciclo.


Aumento de la profundidad efectiva

Este aspecto se refiere a la profundidad que pueden alcanzar las raíces de las plantas sin encontrar obstáculos que impidan su progreso, como por ejemplo el lecho rocoso o una costra de labor ―la capa de tierra compactada que queda debajo de la que está labrada.

Esta ventaja se puede aplicar solamente al bancal elevado, puesto que en el otro no hay un aumento de profundidad.


Luego te contaremos el tremendo error que comete alguna gente a la hora de hacer este tipo de bancales. Es desolador, de verdad!!


Al colocar las paredes más o menos altas y llenar el interior del bancal con la tierra de los pasillos ―o de otro lugar si se prefiere― se está aumentando la profundidad del suelo dentro del bancal en una magnitud igual al alto de la pared ―o mejor unos centímetros menos.

Esto es especialmente beneficioso en suelos poco profundos, en los que la roca dura se encuentra a pocos centímetros de la superficie. En nuestro huerto pasaba esto y la mejora fue brutal!!!

Al incrementar la profundidad efectiva, las raíces disponen de más terreno para explorar, el anclaje de las plantas es mejor y también la capacidad de captación de agua y nutrientes.

Esta mejora se hace notar mucho en el vigor y la producción de los cultivos, así como en la menor dependencia del riego, ya que el suelo profundo retiene mayor cantidad de agua y durante más tiempo.


Mejora de la ergonomía

La ergonomía es el área de conocimiento que estudia los entornos de trabajo y trata de adaptarlos a la naturaleza del cuerpo humano, es decir, hacer los trabajos más cómodos para las personas.

Pues bien, los bancales elevados suponen una gran mejora en la comodidad a la hora de trabajar en el huerto. El plano de trabajo elevado hace que haya que agacharse menos, con lo que se libera mucha carga de las piernas y la espalda.

Bajo nuestra propia experiencia, consideramos que lo ideal es que la superficie de la tierra del bancal quede a la altura de las rodillas de la persona que va a trabajar en él ―o un poco más baja si se prefiere. En estas condiciones, es posible alcanzar la tierra con las manos simplemente flexionando ligeramente las rodillas y la cadera, sin necesidad de arquear la espalda o de ponerse de cuclillas. Incluso se puede trabajar sentado en el borde del bancal.


El trabajo cotidiano en un bancal elevado es mucho más liviano en comparación con un huerto tradicional, en el que la superficie de cultivo está al nivel de los pies.


Si bien son recomendables para todo el mundo, los bancales elevados son especialmente buenos para personas mayores, con movilidad reducida o con problemas musculoesqueléticos (dolores articulares o musculares).


Pasillos como compostera

Esta ventaja quizás solo sea aplicable en zonas húmedas y frescas, como la nuestra, pero nosotros la encontramos muy beneficiosa, pues ahora mucho trabajo, aprovecha el espacio improductivo y nuestra actividad.

Se trata de ir tirando en los pasillos entre bancales los residuos que genera el huerto. Hierbas competidoras, restos de cultivos, segaduras de césped, etc.

Esto tiene todas estas ventajas:

- No es necesario trasladar los residuos al montón del compost, ahorrando tiempo y esfuerzo.

- Se aprovecha un espacio muerto como son los pasillos y la actividad pasiva del horticultor, que al pisar va desmenuzando los restos vegetales.

- La cobertura de los pasillos evita que crezca vegetación que tendríamos que cortar o que nos mojaría los pies cada vez que la pisáramos tras las lluvias.

- Reduce la evaporación de agua en los pasillos, que están más bajos que el bancal y por tanto la tierra siempre estará más húmeda. Al mismo tiempo, esa humedad facilita la descomposición del los residuos vegetales.

- Si los pasillos no son muy anchos y las paredes de los bancales son suficientemente altas, el pasillo gozará de sobra durante buena parte del día, un entorno ideal para el compostaje.

- El compost se forma entre los bancales por lo que es muy sencillo recuperarlo y añadirlo a estos, simplemente rascando el suelo con una azada de pala rectangular.

- Los nutrientes que se puedan lavar por acción de la lluvia se quedan dentro del huerto, y tenderán a filtrarse hacia la zona del bancal, puesto que la tierra en los pasillos está muy compactada y apenas permite el paso del agua.

- La acumulación de restos vegetales en el exterior del bancal ejerce una cierta presión hacia dentro sobre la pared de este, ayudando a que se mantenga en su sitio. Es un problema típico de los bancales elevados mal construidos que las paredes cedan hacia fuera por el peso de la tierra.

- La descomposición "in situ" mejorará la biodiversidad en las proximidades del bancal, por lo que será más fácil que pase a este.



Tipos de bancales según materiales

Los bancales se pueden clasificar de muchas formas diferentes, tantas como uno quiera. Aquí lo vamos a hacer según los materiales más comunes con los que se pueden construir.


Bancales de hormigón

No son los más populares pero, desde nuestro punto de vista, son los que mejor duración ofrecen a menor precio. Eso sí, llevan implícita bastante mano de obra.

Se trata de construir las paredes del bancal con áridos y cemento (hormigón), ya sea mediante la técnica de encofrado o con losas prefabricadas.

Nosotros elegimos la segunda técnica porque, aunque el bancal queda menos sólido, permite hacerlo y deshacerlo cuantas veces sea necesario, cambiarlo de lugar o modificar su forma o tamaño, simplemente moviendo las losas individuales que forman las paredes.

Tiene la ventaja de que es muy económico, duradero y sólido, aunque se realice con losas separadas.

Los nuestros están construidos con losas prefabricadas de hormigón de 102x50x4cm, con un coste de alrededor de 1 euro por losa. Cada bancal está formado por 18 losas, lo que hace una longitud total de 8.2 metros y 1.02 metros de ancho. El coste total de los materiales para cada bancal es de 18 euros.

Las losas ―que son bastante pesadas― van enterradas 10 cm en el suelo para aumentar la solidez, quedando una altura efectiva del bancal de 40 cm, superior al bancal cerámico en 10 cm. Las varillas no son necesarias ya que las pesadas losas no suelen moverse.


Bancales cerámicos

Estos se construyen con rasillones ―ladrillos de gran tamaño― que normalmente suelen tener 1 metro de largo por 30 cm de ancho. El precio de cada uno suele rondar el euro, arriba o abajo.

Son quizás los más populares hoy en día, porque solo hay que ir a comprar los ladrillos y empezar a ponerlos en el suelo.

Es necesario asegurarlos clavando varillas de hierro o estacas de madera a ambos lados de cada rasillón, sino no se mantienen de pie, porque no se suelen enterrar en la tierra.

Que no vayan algo enterrados supone un problema, ya que las varillas por si solas no sujetan el peso de la tierra y el bancal termina por perder la forma original al inclinarse los rasillones.

Para los que no se quieran complicar demasiado esta es la solución más recomendable, si bien no permiten realizar bancales de más de 30 cm de profundidad a menos que se unan varias hileras con cemento.

Otra desventaja que tienen es que son poco duraderos. Suelen desprenderse trozos de cerámica con frecuencia y después de unos años hay que cambiarlos.



Bancales de madera

Otra opción es realizar las paredes del bancal con tablas de madera o troncos. Es una solución natural que puede quedar bien estéticamente, pero no es recomendable para zonas muy lluviosas.

A menos que la madera esté tratada químicamente ―cosa que no es recomendable para un huerto― resistirá pocos años en contacto con la tierra húmeda, y bajo el sol o la lluvia.

Mediante troncos apilados y clavados o atados a estacas verticales, se logra aumentar la duración pero ocupan más espacio y suponen talar mayor cantidad de árboles.

Si se elige esta opción y se desea aumentar la durabilidad de la madera, se puede tratar con fuego para crear una capa de carbón en la parte exterior de la misma, la cual la protege de la humedad y de la pudrición.


Además de estos materiales, se puede emplear cualquier otro que sea inerte o no tóxico, como la piedra.


Errores comunes al hacer bancales

A poco que se consulten ejemplos en internet, se pueden encontrar muchos casos en los que los bancales se hacen bien pero se cometen algunos despistes importantes que son muy contraproducentes. Veamos algunos.


No cavar el fondo del bancal

Esta es quizás la más grave de todas las meteduras de pata cuando se está construyendo un bancal. Por favor, no hagas esto!!

Por desconocimiento, despiste o pereza, son muchos los casos en los que se construye el bancal sobre la tierra dura y no se cava esta antes de llenar el bancal. Esto es gravísimo!!!

Este fallo es casi un absurdo, pues estamos dejando una capa muy dura en el fondo del bancal que actuará como si fuera la base de una maceta, es decir, las raíces se quedarán dentro del bancal sin aprovechar en suelo más abajo de este.

Esto es como dispararse en el pie, pues estamos desperdiciando gran parte del suelo y afectando gravemente la producción de los cultivos, además de hacerlos más vulnerables a la sequía y a las carencias nutricionales.

Es mucho peor que cultivar en el suelo plano, porque al menos en ese escenario las raíces pueden extenderse horizontalmente cuanto quieran, mientras que en el bancal tienen los límites de las paredes de este.


Pasarse con el ancho

Los bancales deben tener un ancho máximo de 120 cm, y es recomendable que sea un poco menor, entorno al metro.

Este límite no es un capricho. Si se hace más ancho será muy complicado llegar al centro del mismo sin pisar dentro y las labores pueden ser una suerte de estiramientos imposibles.

El largo no importa tanto, pues si es demasiado solo se tarda más en rodear el bancal, pero el ancho es fundamental que sea adecuado. Para personas altas, 1.20 metros puede estar bien, mientras que para el resto es recomendable que no supere 1 metro de ancho.


Podríamos continuar hablando de bancales elevados durante horas, pero vamos a dejarlo aquí con estas dos conclusiones basadas en nuestra experiencia:

- Antes era desagradable realizar escardas, ahora es un placer.

- Con los bancales elevados 40 cm ―y el suelo cavado otros 30 cm bajo estos― la productividad de las plantas de raíces profundas se ha duplicado. Para las de raíces pequeñas apenas se nota el cambio.


LA PREPARACIÓN DEL TERRENO

Mira también este artículo para saber cómo y cuándo se debe preparar la tierra del huerto.

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