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En qué época se siembra el ajo

Descubre cuando se siembran los ajos en función de varios factores climáticos y de conservación del ajo, la fase lunar y teniendo en cuenta si vivimos en el hemisferio Norte del Planeta o en el Sur


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Podemos plantarlos, como experimento, en cualquier mes del año pero no prosperarán o nos darán una pobre cosecha si no afinamos un poco más la fecha de siembra.

A continuación contamos cuándo es mejor plantarlos y por qué, no te lo pierdas!


Claves temporales

En general, los ajos plantados en otoño producirán bulbos mejores y más grandes. Descubre por qué en este artículo acerca de los factores que condicionan la producción del ajo.

También se pueden sembrar en primavera con buenos resultados pero no es lo habitual. Si no hemos podido plantarlos en otoño-invierno la primavera temprana es nuestra última opción.

El ajo necesita pasar un periodo frío de entre 7 y 10 °C para brotar con fuerza.

En climas cálidos podemos almacenarlos refrigerados durante unas tres semanas antes de sembralos. De esta manera activaremos el desarrollo de la nueva planta.

En climas muy fríos sembraremos los ajos tres semanas después de la primera helada, antes de que el suelo se congele.

En zonas de clima mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos suaves, los mejores meses para sembrarlos son enero-febrero.

El climas templados los ajos se siembran en otoño-invierno, pasada la época más calida del año. De octubre a enero en el hemisferio norte y de abril a julio en el hemisferio sur.


El tempero o sazón

Como sabe todo horticultor experto, sea profesional o aficionado, la tierra tiene que tener un determinado grado de humedad —y por tanto una cierta estructura o consistencia— a la hora de ser trabajada —especialmente si se hace con maquinaria. Cuando la tierra tiene una consistencia adecuada, decimos que tiene tempero o sazón, y por tanto, está en óptimas condiciones para cavarla y/o para sembrar o plantar lo que queramos.

Esto es aplicable también —y especialmente— a la siembra del ajo, puesto que por hacerse en los meses de otoño-invierno, es más probable que haya habido lluvias y la tierra se encuentre demasiado húmeda para sembrarlos. Si no esperamos a que deje de llover y se seque un poco, los ajos que plantemos seguramente se pudran antes de nacer, debido al exceso de humedad.


Determinando el tempero

Existen muchas formas para determinar el tempero de la tierra y cada cuál tendrá la suya. En nuestro caso, utilizamos dos técnicas muy sencillas. La primera es la más popular y consiste en tomar un puñado de tierra y apretarlo en la mano. Si chorrea agua, se ve un brillo acuoso en la superficie o se nos queda la mano manchada de barro, está demasiado húmeda. Si se deshace por completo al abrir la mano o sale polvo cuando la soplamos, está demasiado seca —suele verse a simple vista ya que toma un color pálido—. En cambio, si mantiene una cierta forma pero se deshace cuando le tocamos con el dedo, tiene un correcto grado de humedad para sembrar o está en tempero.

La otra técnica que utilizamos consiste en tomar una herramienta, por ejemplo una azada, y cavar un poco en la tierra. Si se queda pegada la tierra en la herramienta, está demasiado húmeda, si está muy dura y sale polvo en toda la profundidad cavada, está demasiado seca. En cambio, si vemos que al cavar no se pega en la herramienta y forma terrones que al golpearlos se deshacen —si está muy suelta puede que no forme terrones— entonces tenemos tempero para sembrar los ajos o lo que queramos.


Regla mnemotécnica

En muchas zonas de España, y seguramente de otros países del hemisferio Norte con clima similar, existe la tradición hortícola de plantar o sembrar los ajos por Santa Lucía, que es el día 13 de diciembre. Obviamente esto es solo una manera de recordar la fecha aproximada, puesto que si el estado de la tierra o el tiempo no son propicios, habrá que adelantar o retrasar la siembra, en función de lo que preveamos y de nuestro propio interés u oportunidad.


La luna y la siembra

En cuanto a las fases lunares, parece ser que la siembra en menguante es la más propicia para el ajo, al igual que para las demás hortalizas de las que se consume la parte subterránea. De nuevo debemos recordar que esto no debe seguirse a rajatabla, puesto que siempre será más beneficioso para el cultivo sembrar con unas condiciones adecuadas del suelo y de la meteorología que hacerlo en una o en otra fase lunar. Si el momento idóneo para la siembra podemos hacerlo coincidir con el cuarto menguante, pues mejor, si no tampoco pasará nada relevante. Si todo va bien, cosecharemos ajos igualmente.


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