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Cómo cultivar judías o alubias

En este artículo encontrarás toda la información necesaria para conocer mejor a la judía, alubia, frijol, habichuela, etc, qué condiciones le son favorables y cuáles no, cómo proceder con la siembra, qué labores realizar y cuándo, cómo recolectarlas y hasta cómo conservarlas


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Características básicas

La judia es una planta herbácea anual perteneciente a la familia Fabaceae (leguminosas) y al género Phaseolus. Su nombre científico es Phaseolus vulgaris L. y procede del continente americano, en concreto de centro y sudamérica.

Además del nombre "judía", recibe otros en diferentes países de lengua hispana. Poroto, frijol, habichuela, alubia, caraota son todos nombres que hacen referencia a la misma planta, aunque en algunos casos se hacen distinciones según se hable de la vaina o del grano. Por ejemplo, en España se suele hablar de judías o judías verdes, cuando se quiere hacer referencia a la planta o a las vainas tiernas de esta. En cambio, si se habla de alubias, se suele entender por los granos secos.


Hojas

Como se puede apreciar en la foto de la cabecera, las hojas de la judía se encuentran dividas en tres foliolos con forma de punta de lanza o de peonza. Uno de ellos se inserta en el final del peciolo y los otros dos un poco más atrás, de forma perpendicular al peciolo y opuestos entre ellos.


Flores

Las flores de la judía —o poroto— se encuentran agrupadas en racimos que nacen de la axila de las hojas o en el extremo del algunos tallos.

Pueden ser de color blanco, rosado, violáceo o una mezcla de ellos.

Se trata de flores hermafroditas, es decir, que poseen tanto los órganos sexuales masculinos como los femeninos.


Frutos

Son vainas aplanadas o cilíndricas que pueden ser de diversos tamaños y colores, siendo el más frecuente el verde, y en cuyo interior se encuentran las semillas —los granos. Se pueden consumir tanto las vainas tiernas como las semillas maduras.

Es importante saber que contienen ciertas sustancias tóxicas que desaparecen cuando se cocinan.

Las semillas maduras y bien conservadas mantienen el poder de germinación durante unos 3 años. Si se congelan y luego se siembran, unos meses más tarde, también germinan aunque desconocemos cuánto tiempo pueden conservar el poder germinativo en estas condiciones.


Raíces

El eje central de la raíz profundiza poco en el suelo y sus ramificaciones son superficiales.

A medida que la planta se desarrolla, se van formando en sus raíces unos nódulos que contienen bacterias fijadoras de nitrógeno. Esta simbiosis permite a la judía captar nitrógeno de la atmósfera y asimilarlo a través de las raíces. Cuando la planta muere, los nódulos rico es nitrógeno que quedaron bajo tierra contribuirán a mejorar la fertilidad del suelo. Si se entierran ligeramente los restos de la planta el efecto es aún mejor.


Según el porte

- Judías de porte bajo o mata baja: hasta unos 40 cm de altura, son de producción más precoz pero menos productivas y no necesitan tutores.

- Judías de porte alto o de enrame: pueden alcanzar más de 2 metros de altura, son más tardías pero mucho más productivas y necesitan tutores para trepar por ellos.


Variedades

Variedades de judía de porte bajo y vainas planas.

Nombre Color vaina Longitud vaina (cm) Tamaño semilla (mm) Precocidad Resistente frío/calor
Amarilla Capitano Amarillo ± 16 - Media Media/Media
Blason (grano seco) Blanco y rosado - - 90 -120 días Media/Media
Garrafal rabona Verde ± 55 ± 17 - -
Nassau Verde claro ± 19 ± 17 45-55 días -
Roma II Verde medio ± 15 ± 17 Media -

Variedades de judía de porte bajo y vainas cilíndricas.

Nombre Color vaina Longitud vaina (cm) Tamaño semilla (mm) Precocidad Resistente frío/calor
Amethyst Purpura ± 15 - Medio precoz Media/Mucha
Superba Verde medio < 20 Pequeño 60 días Media/Mucha
Voltage Amarilla ± 15 - 60 días Mucha/Mucha
Contender Verde medio ± 17 ± 10 52 días Mucha/Media
Riñón (para grano seco) Amarillo ± 15 - Media Mucha/Media
Parker Verde ± 17 - 55 días Mucha/Media
Slenderette Verde oscuro ± 18 - 55 días Media/Media

Porte alto o enrame y vainas planas.

Nombre Color vaina Longitud vaina (cm) Tamaño semilla (mm) Precocidad Resistente frío/calor
Bacle (Iluro) Verde claro ± 21 - 90 días Media/Media
Buenos Aires verde Verde medio ± 17 22 90 días Media/Media
Buenos Aires roja Manchas rojas ± 18 25 90 días Media/Media
Garrafó (para grano) Verde - - 90 días Media/Media
Garrafal Oro Verde 19 16 60-90 días -
Golden Gate Amarillo ± 21 - 60-90 días -
Helda Verde medio ± 21 - 70 días Mucha/Mucha
Limka Verde ± 21 - 90 días Media/Media
Parma Verde claro ± 24 - Precoz -
Perolar Verde 21 - 60-75 días -
Vitalis Verde oscuro 20 - 60 días -

Porte alto o enrame y vainas cilíndricas.

Nombre Color vaina Longitud vaina (cm) Tamaño semilla (mm) Precocidad Resistente frío/calor
Abundancia Verde ± 17 11 90 días Media/Media
Cobra Verde ± 20 11 60 días -

Existen muchas más variedades que no hemos contemplado en las tablas anteriores puesto que no las encontramos a la venta a través de internet.


Requerimientos edafoclimáticos


Se trata de una planta sensible al frío que prefiere climas suaves y húmedos, en los que ofrece los mejores rendimientos. Tampoco se desarrolla bien en climas muy calurosos y secos durante los meses de verano.



Temperatura

Para la germinación es necesario que la temperatura del suelo sea superior a 10°C. Entre 10 y 15°C la nascencia suele producirse en 8-10 días.

Parece ser que el crecimiento de la planta es máximo entre 18 y 30°C. Sin embargo, durante la floración y fructificación prefiere temperaturas de entre 15 y 25°C, de lo contrario se produce aborto floral y deformaciones en frutos.

Por debajo de 8°C detiene su crecimiento.


Humedad

Una humedad ambiental alta le viene bien, mientras que un exceso de humedad en el suelo perjudica su desarrollo, manifestando síntomas de clorosis.


Suelos

Los prefiere sueltos, ligeramente ácidos y ricos en potasio.

Aborrece los suelos salinos —es muy sensible a la salinidad— y en menor medida los arcillosos y los calizos.


Asociaciones y rotaciones

No conviene sembrarlas después de otras leguminosas como las habas o los guisantes y, por supuesto, tampoco repetir el cultivo de judías en el mismo lugar.

Es conveniente cultivarlas después de hortalizas exigentes en nutrientes como las solanáceas (tomate, berenjena, pimiento) o las cucurbitáceas, de esta forma contribuirán recuperar la fertilidad del suelo. Dicho esto, hay que puntualizar que es conveniente añadir un poco de abono rico en nitrógeno al inicio del cultivo, cuando los nódulos fijadores de nitrógeno aún no se han desarrollado.

No es favorable la asociación con las liliáceas (ajo, cebolla, puerro, etc.), ni con otras leguminosas.


Manejo del cultivo

La judía no es un cultivo muy exigente en cuanto a cuidados y suele desarrollarse sin problemas en la mayoría de las situaciones. No obstante, debemos realizar los trabajos convenientemente y a su tiempo, sabiendo lo que hacemos.


Preparación del terreno

Si está compactado o no es fértil habrá que labrarlo para mejorar la estructura, airearlo y abonarlo. Es conveniente hacerlo durante el otoño o el invierno, en todo caso unos meses antes de la siembra, especialmente si se va a incorporar estiércol o compost poco maduros.

En el caso de que se vayan a cultivar en un bancal —que no pisamos— y si no vamos a abonar de fondo, no necesitaremos trabajar la tierra. Eso sí, será conveniente acolchar el bancal durante el invierno para que la lluvia no compacte la tierra.

En este link tienes más información acerca del acolchado o mulching, una práctica fundamental en el huerto.


Si se va a regar mediante inundación, habrá que hacer caballones y sembrar las judías en un surco en lo alto de estos.

Tienes mucha más información acerca de la preparación del terreno para sembrar en este artículo.


Abonado

Como ya hemos comentado anteriormente, es importante que la judía disponga de nitrógeno asimilable al inicio del cultivo y hasta que la planta desarrolle nódulos fijadores y pueda obtenerlo de la atmósfera. Por tanto, se puede añadir estiércol o compost maduros antes de la siembra o bien, si no están bien descompuestos, unos meses antes.

La aplicación de purines también puede ser una buena fuente de nitrógeno y en caso de que el suelo tenga mucha materia orgánica pero esté sin mineralizar (no asimilable), se puede añadir cenizas de madera, que favorecen dicho proceso.

El potasio es otro nutriente muy demandado por esta planta y que podemos aportar, de forma sencilla y ecológica, añadiendo cenizas de madera a la tierra. Pero hay que tener cuidado con la cantidad ya que si nos pasamos podría tener consecuencias indeseadas.

Si quieres saber más acerca de la ceniza como abono, lee este artículo, te soprenderá.

Siembra

Se suele hacer a golpes, depositando entre 2 y 4 semillas por golpe. Aunque menos frecuente, también se pueden realizar semilleros en bandejas de alveolos, para luego trasplantar las judías ya con cepellón. El trasplante a raíz desnuda da muy malos resultados así que debemos descartarlo.

La época de siembra dependerá de las condiciones de cada lugar. Se debe esperar a que pasen las heladas tardías y a que el suelo se caliente un poco, sembrando con tempero y cuando veamos que no se avecinan lluvias intensas y prolongadas que podrían provocar la pudrición de las semillas.

Consulta este artículo en el que te contamos cuándo se siembra la judía verde, te resultará muy útil.



Riego

La judía es un cultivo que requiere una humedad constante en el suelo, especialmente desde un poco antes de la floración —a partir de la 4 semana. Por tanto, en climas en los que las lluvias no sean frecuentes o los suelos se sequen con facilidad, el riego es indispensable. En zonas húmedas, especialmente si se siembran depresiones del terreno o en el fondo de los valles, el riego no suele ser necesario.

El exceso de humedad le resulta muy perjudicial, produciendo el amarilleamiento de las plantas.


Control de adventicias

Es importante controlar el desarrollo de las hierbas espontáneas que, a buen seguro, nacerán con fuerza antes de que las judías comiencen a asomar.

Antes de sembrar podemos realizar un par de falsas siembras, preparando y regando el terreno que si hubiéramos sembrado. Las adventicias nacerán rápidamente y podremos eliminarlas con facilidad quemando paja encima o escardando un día soleado. Tras la segunda falsa siembra no conviene volver a remover el suelo, para no dejar expuestas nuevas semillas que volverían a nacer.

Una vez que las judías comienzan a nacer —antes no por que podríamos dañarlas sin darnos cuenta— tendremos que realizar una labor de bina o escarda para romper la costra que se haya podido formar en el suelo y, de paso, eliminar las hierbas competidoras que hayan tomado la delantera. Conviene emplear una herramienta que profundice poco, como por ejemplo un escardador manual, puesto que de lo contrario volveríamos a traer semillas desde capas más profundas del suelo hacia la superficie dónde podrían germinar.

Una vez que las judías desarrollan suficiente masa foliar para cubrir el suelo, el problema de las plantas competidoras pasa a un segundo plano, aunque si lo deseamos, podemos realizar un acolchado orgánico una vez que las plantas de judía alcancen unos 20 cm de altura, tratando de dejar un espacio sin cubrir cerca del tallo.



Entutorado

En el caso de las judías de mata alta —o enrame— tendremos que instalar algún tipo de estructura tutora que permita el guiado vertical de la planta. Tradicionalmente, se solían clavar palos o cañas en el suelo, de al menos 2 metros de altura, y cerca de varias plantas de judía. Una vez que las judías comenzaban a emitir los zarcillos, se les ayudaba a que entraran en contacto con el tutor. A partir de ese momento, ellas solas comenzaban a ascender dando vueltas alrededor del palo.

En invernadero se suelen colgar cuerdas desde la estructura de este, por las que se hace trepar a las judías.

Otra opción es utilizar una red o malla, ya sea metálica o plástica, y asegurarla con postes como si fuéramos a hacer una cerca. Las judías treparán por la red formando un decorativo y práctico muro verde. Tiene la desventaja de que al final de cultivo es complicado separar la vegetación de la red. Algunos horticultores recogen la red junto con los restos del cultivo o lo queman todo en un montón.


Recolección

Las judías deben recolectarse cuando la vaina está tierna, para evitar que se vuelva fibrosa y dura. Si vemos que la forma de los granos se marca a través de la vaina ya será demasiado tarde, por tanto debemos hacerlo antes de que esto ocurra.

Es mejor recolectarlas a media tarde, para evitar que tengan rocío y evitando las horas de más calor. Tras cada recolección deberemos considerar el riego, a menos que la tierra ya esté muy húmeda.

En cambio, si deseamos cosechar los granos maduros, debemos dejar las vainas en la planta hasta que la mata se seque por completo. Solo entonces tendremos la certeza de que los granos están secos y maduros. Veremos que las vainas se vuelven de color amarillento y crujen cuando las apretamos.

Es conveniente recoger las vainas secas tras unos días soleados, para asegurarnos de que han perdido la mayor parte de la humedad. Si no estamos seguros, podemos dejarlas oreándose en un lugar seco y ventilado durante unos cuantos días más. Solo entonces podremos abrir las vainas y recolectar los granos.


Conservación

Para el caso de las vainas tiernas, deben ser congeladas para poder disfrutar de ellas durante los meses en los que el cultivo no es posible. Para que se conserven bien hay que limpiarlas con un trapo —no mojarlas— y meterlas en una bolsa de congelación. Si ponemos varias bolsas se conservan mejor. Se pueden congelar enteras aunque es más práctico partirlas primero para que queden listas para el uso.

Para el caso de grano seco, podríamos guardarlo simplemente en un bote o bolsa herméticos y en un lugar fresco y seco. No obstante, es más seguro almacenarlo en bolsas dentro del congelador, puesto que si no lo congelamos y contiene algún gusano, cuando las vayamos a utilizar puede que estén la mayor parte comidas.


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