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Cómo eliminar malas hierbas para siempre


En este artículo te contamos cómo puedes eliminar las malas hierbas de forma permanente y ahorrar mucho tiempo y esfuerzo en escardas y, además, estarás mejorando la fertilidad del suelo, ahorrando agua y, por tanto, maximizando el rendimiento de tus cultivos.


Debemos comenzar este artículo aclarando que no hay hierbas malas ni buenas, solo hierbas —o plantas— de diferentes especies que compiten por desarrollarse en un mismo espacio.

Las llamadas "malas hierbas" no tienen maldad, no desean hacernos la vida imposible, simplemente quieren vivir y reproducirse, como cualquier otro ser vivo.

Las catalogamos como malas precisamente por que nos hacen pasar muchos trabajos y por que suelen ir en contra de nuestros intereses hortícolas. Pero sería más justo denominarlas de alguna de estas tres formas:


Hierbas competidoras: por que compiten con nuestros cultivos.

Plantas adventicias: por que aparecen de forma inesperada. En realidad adventicia hace referencia a que sucede de forma accidental.

Plantas, hierbas o vegetación espontánea: por que surgen sin que intervengamos, simplemente aparecen.


☀ Debemos actuar

En un huerto solemos tener que mediar entre nuestros cultivos y las herbáceas que nacen de forma espontánea a su alrededor.

Si no actuáramos de alguna manera —por supuesto a favor de nuestros cultivos— las hierbas competidoras los acorralarían, les robarían agua, nutrientes, espacio, luz...y, como consecuencia, obtendríamos cosechas pobres o incluso nada.

Y esto es debido a que dichas hierbas están mucho mejor adaptadas al ambiente, obtienen más eficientemente los nutrientes y el agua, y se desarrollan con mucha más rapidez que los cultivos.


✪ Tradicionalmente

Desde antiguo las "malas hierbas" se han venido eliminando mediante laboreo del suelo, ya sea con aperos, como arados, con herramientas manuales o a mano, simplemente tirando de las plantas para extraerlas del suelo.

Aunque a simple vista no parece una forma de proceder muy dañina para el medio ambiente, lo cierto es que consume mucho tiempo y esfuerzo. Además, el hecho de que se mantenga el suelo labrado y desnudo no es lo mejor desde el punto de vista de la conservación de un recurso tan valioso. Pierde fertilidad, materia orgánica, actividad biológica, se compacta con la lluvia y se erosiona.

Esto se continúa haciendo en muchos huertos familiares o en lugares en los que no ha llegado la agricultura de los químicos.


✪ En los últimos años

Desde la llegada de los herbicidas de síntesis, la agricultura intensiva no conoce otra forma de actuar contra las hierbas competidoras. Los agricultores cargan sus máquinas con la solución indicada para cada caso —o con herbicida total— y fumigan los campos antes de sembrar o plantar el cultivo y durante las primeras etapas del desarrollo de este.

Es una forma de actuar muy cómoda, que requiere poco esfuerzo y tiempo —ya que con una pasada de la fumigadora se acaba con el problema (temporalmente)— pero que crea una dependencia hacia los herbicidas y un serio riesgo para el medio ambiente, y para la salud pública. Los campos pasan de ecosistemas ricos a laboratorios al aire libre.

Afortunadamente, en los huertos familiares son pocos los hortelanos que recurren a los herbicidas para erradicar las malas hierbas.

Al igual que con el método tradicional de escarda o laboreo, los herbicidas tampoco eliminan las "malas hierbas" para siempre. Más bien ocurre el efecto contrario, puesto que la vegetación va evolucionando para hacerse resistente a los mismos y cada vez son necesarias dosis mayores o productos más tóxicos. Es solo una solución temporal.



Ahora que ya vimos dos de las formas más comunes de actuar contra las adventicias —que no atajan la raíz del problema—, vamos a explicar una tercera y última que, sin duda, es la mejor de todas ellas, se mire por donde se mire.



☀ Cobertura y mínimo laboreo

Sin duda, este es el mejor de los métodos cuando se trata de erradicar las hierbas competidoras por mucho tiempo o incluso para siempre. Además, es un método ecológico que mejora el suelo, evita la erosión y mantiene la humedad, entre otras ventajas. Veamos de qué se trata.


Entendamos el por qué...

En el suelo existe un banco de semillas de hierbas adventicias. Estas semillas han quedado enterradas en años anteriores —provenientes de plantas que crecieron en el lugar o que llegaron por el viento, en excrementos de animales, etc—. Solo las semillas que se encuentran en los primeros centímetros de suelo pueden germinar con éxito, mientras que las que se encuentran más profundas permanecen a la espera. Las superficiales germinan, entonces realizamos una escarda o arrancamos las plantas y, pese a quedar el suelo limpio de hierbas, en cuanto llueva o reguemos comenzarán a nacer de nuevo. ¿Qué ha pasado? Al remover el suelo, eliminamos las hierbas que ya habían nacido, sí, pero también hemos traído nuevas semillas hacia la zona superficial del suelo, donde pueden germinar con facilidad, ya que tienen luz. Es la pescadilla que se muerde la cola. La solución de hoy es el problema de mañana.

Explicada la problemática e identificadas las causas —el laboreo y el suelo desnudo— parece que la solución es bastante obvia.


No laboreo o laboreo mínimo

Como vimos, la raíz del problema no es que existan las adventicias o sus semillas en el suelo. Eso no lo podremos evitar, a menos que cultivemos en el interior y con sustratos libres de semillas. La verdadera causa es que llevamos las semillas de donde no pueden germinar a donde si lo harán. Nosotros, con nuestro trabajo, estamos ayudando a las hierbas competidoras.

Pues bien, dejemos de labrar el suelo. ¿Es esto posible? Sí que lo es, y no solo eso, sino que es es mejor en casi todos los aspectos. Al menos en la horticultura a nivel doméstico o a pequeña escala. Eso sí, tendremos que olvidarnos de pisar la zona dónde cultivamos, para evitar que se compacte la tierra o nos veamos obligados a labrar para recuperar la estructura.


Ventajas de no labrar

✔ Ahorramos tiempo y energía. Sin duda un gran alivio.

✔ Evitamos modificar la estructura natural del suelo (a menos que tengamos que hacerlo por que no sea buena)

✔ Se conserva y mejora la fertilidad y el porcentaje de materia orgánica. Al labrar se pierden algunos nutrientes hacia la atmósfera y la materia orgánica se oxida.

✔ Conservamos la humedad. Labrar el suelo hace que este se seque por acción del sol y el viento.

✔ Mejora la diversidad del suelo y la actividad biológica. Habrá un ecosistema equilibrado, menos plagas y enfermedades y más organismos beneficiosos.


Incovenientes

✘ No podremos incorporar abonados de fondo. Sin labrar no se puede enterrar el compost, estiércol, etc. Tendremos que hacer un único laboreo cada cierto tiempo o bien aportar los abonos frecuentemente en cobertera y que poco a poco se vayan incorporando al suelo.

✘ Tendremos que delimitar zonas de cultivo y pasillos permanentes, para evitar compactar la tierra —al pisar— donde tienen que crecer las raíces. Los bancales son una buena solución a esto.


Cobertura

Ya hemos solucionado el problema del ascenso de las semillas de "malas hierbas" desde capas más profundas del suelo. Pero claro, seguirán llegando desde los bordes del huerto y, aunque menos, continuarán germinando.

La otra cosa que podemos hacer, es impedir que las semillas tengan luz, de forma que aunque estén en la superficie del suelo, no podrán germinar o, si lo hacen, perecerán. Esto lo logramos manteniendo en todo momento el suelo cubierto, ya sea con restos vegetales, con plásticos o mallas anti-hierbas o con coberturas vivas, como trébol, césped, etc.


Ventajas de cubrir el suelo

✔ Junto con el no laboreo, acaba con el problema de las hierbas competidoras.

✔ Gran ahorro de agua. Tendremos que regar menos.

✔ Aumento de la temperatura del suelo (si acolchamos con plásticos o mallas de color negro)

Conserva el calor del suelo durante la noche y lo mantiene más fresco por el día (especialmente con coberturas orgánicas)

✔ En invierno protege el suelo y las raíces de las plantas del frío.

✔ Las cubiertas vivas y las de restos vegetales aportan nutrientes y materia orgánica al suelo.

✔ El riesgo de erosión desaparece.

✔ El suelo no se compacta con la lluvia y al pisar sobre él —o no tanto en este último caso.


Incovenientes

✘ Tendremos un poco más de trabajo a la hora de colocar los acolchados.

✘ Los trasplantes se hacen un poco más complicados al tener que hacer un hueco en el acolchado para poder llegar a la tierra.

✘ En las siembras directas, habrá que esperar a que el cultivo crezca para poder instalar la cubierta a su alrededor.

Tienes más información acerca del acolchado en este artículo que te dejamos aquí.

Como hemos visto, a veces es mejor no hacer o utilizar métodos pasivos, puesto que las acciones que realizamos pueden agravar el problema que tratamos de solucionar.

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