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Cómo cuidar un huerto


Estas son las claves para mantener un huerto limpio, ordenado y bonito, pero también productivo y ecológico, desde la ordenación del espacio hasta cosas como las podas o el riego.





Si has estado buscando información sobre cómo mantener un huerto cuidado y no has encontrado artículos serios ―que sepan de lo que hablan― no te preocupes porque en este te voy a contar mi experiencia, lo que yo hago en mi huerto desde hace muchos años, y me que da excelentes resultados.


Huerto estético vs huerto productivo

A la hora de cultivar un huerto te vas a encontrar con esta dicotomía. Tendrás que decidir si tu principal objetivo es lograr un huerto bonito o si prefieres que sea más productivo aunque no necesariamente tan vistoso.

Se podría pensar que estos dos conceptos no están reñidos, y así es. Un huerto puede ser precioso y a la vez productivo, pero en la realidad, el tiempo que se le puede dedicar es bastante insuficiente en muchas ocasiones, y nos obliga a decidir dónde invertirlo.

En un huerto en el que se prioriza la estética, todo estará muy ordenado, limpio, geométrico, con plantas de flores vistosas ―pero muchas veces poco interesantes como alimento―, sin rastro de "malas hierbas", etc.

En cambio, en un huerto en el que se prioriza la calidad de los alimentos producidos y su cantidad, todo será más natural, aparentemente más caótico y desordenado, con cultivos poco bonitos que ocupan grandes espacios, con el suelo cubierto de vegetación, etc.

¿Cómo quieres que sea tu huerto? Déjame adivinar...bonito, productivo y ecológico, ¿verdad? Pues te puedo asegurar que es posible, solo que tendrás que dedicarle más tiempo. Quédate hasta el final de este artículo y descubrirás cómo lograrlo.


Mantener un huerto ordenado y bonito

Desde mi punto de vista, estas son las cosas que hay que tener en cuenta para lograr un huerto cuidado, que sea muy atractivo a la vista.


Variedad

Cultiva muchos tipos de plantas: altas, bajas, de hojas grandes y otras pequeñas, de follaje oscuro o más claro, etc, pero que siempre sea por que aportan algún beneficio a tu huerto.

Asegúrate de que no falten las plantas que a ti o a tu familia os gusta comer: tomates, pimientos, lechugas, etc. Estas serán el núcleo de tu huerto, la parte más importante.

Aprovecha los bordes y esquinas que dejan los cultivos principales para poner plantas que son bonitas pero a la vez beneficiosas, tanto para el huerto como para ti. Se trata de las aromáticas y de algunas flores como la caléndula o los tagetes.


Color

Ten en cuenta que el color principal del huerto será el verde, debido a la hojas y tallos de las plantas, por lo que será una especie de lienzo en verde sobre el que pintar.




Los frutos de tomates y pimientos le darán un toque rojo ―o amarillo― muy llamativo, los de la berenjena un morado casi negro. Las remolachas de mesa unas trazas de color púrpura.

Las flores de calabacines, calabazas y pepinos ―también las del tomate― un amarillo anaranjado muy agradable. Las de los pimientos son blancas, y las de las judías pueden ser rosadas o blancas.

Juega combinando colores gracias a los distintos cultivos, a las aromáticas y flores. La composición puede ser espectacular.

Para terminar este apartado debo decirte que si quieres resaltar el color natural de las plantas, puedes preparar una solución de purín vegetal y pulverizarlas con ella una vez a la semana.


PURIN DE ORTIGA

Este es uno de los purines más conocidos, pero puedes elaborarlo también con otras plantas que no sean tóxicas.


Gestión del espacio

Aprovecha muy bien el espacio del huerto, pero tampoco lo cargues demasiado. Piensa que las zonas de paso son necesarias y también muy estéticas, puesto que rompen la monotonía.

Te recomiendo colocar los cultivos altos, como las judías de enrame o los tomates, en el extremo del huerto que quede más alejado del sol, así no proyectarán sombra sobre los demás cultivos, y además formarán un muro verde que le dará al huerto un aspecto más recogido y cuidado.

Como ya mencionamos, los rincones y bordes son ideales para plantar aromáticas y flores, pero también cultivos de varias temporadas, como los espárragos o las fresas.

Hay que evitar dejar tirados por el suelo regaderas, mangueras, herramientas, restos de cultivos, etc, ya que dan un aspecto de desorden y además pueden suponer un riesgo para la seguridad de las personas o de los cultivos.


Cuidados prácticos del huerto

Ya vimos como se puede trabajar la estética y orden, pero veamos ahora lo más importante, el manejo de los cultivos, ya que de nada sirve tener un huerto muy bonito si luego apenas produce alimentos. En ese caso sería mejor sustituirlo por un jardín.


Escardas

Especialmente cuando los cultivos aún no cubren el suelo, hay que procurar mantenerlo libre de "malas hierbas", ya que si se dejan a su aire ahogarán a las jóvenes plantas cultivadas y será un desastre.

Rascando superficial y regularmente el suelo con un escardador, cincel o azadilla, se asegura un control de las adventicias, una mejor penetración del agua y del aire, y un huerto de aspecto más cuidado.


Acolchados

Una vez que las plantas superan los 20 cm de altura, es muy conveniente dejar de realizar escardas y colocar un acolchado sobre el suelo, preferentemente de naturaleza orgánica: capa de compost, segadura de césped, paja, corteza de pino, etc.




Esta capa evitará el trabajo de las escardas, impedirá el nacimiento de "malas hierbas", mantendrá la humedad del suelo durante más tiempo y aportará algunos nutrientes a las plantas cuando el agua de lluvia o de riego atraviese y lave ese material.


Tratamientos

Algunos cultivos como el tomate o la patata ―también las cucurbitáceas― necesitarán aplicaciones regulares de productos de cobre (como el ecológico caldo bordelés) para prevenir la aparición de hongos, a los que son muy susceptibles.

Estos tratamientos deben realizarse preferiblemente tras periodos de lluvias y antes de realizar cualquier poda o trabajo que produzca heridas en las plantas.

Por otro lado, a las plantas más exigentes en nutrientes les vendrá muy bien una aplicación semanal o quincenal de algún caldo orgánico como el purín de ortiga, tanto el pulverización sobre las hojas como en el agua de riego.


Podas

La calidad o la producción de la mayoría de las plantas que producen frutos (tomates, pimientos, berenjenas, calabazas, calabacines, etc) se ve beneficiada al podar chupones o reducir la cantidad de tallos secundarios que tendrá la planta.

Por otro lado, se deben podar todas las partes envejecidas o enfermas, tales como hojas amarillas o secas, frutos dañados o deformes, tallos o ramas rotas, etc. Esto es muy importante para mantener las plantas sanas, pero también para que el huerto se vea cuidado.

En plantas aromáticas y ornamentales, las podas de los extremos de las ramas suelen ser muy beneficiosos, ya que promueven la renovación de la copa y el vigor de la planta.


Entutorados

Algunos de los cultivos hortícolas necesitan ser guiados sobre una estructura para que sus tallos no se desparramen por el suelo, ya que se complicaría el acceso a los frutos, la producción sería menor y las enfermedades podrían entrar por las heridas de tallos pisados o rotos.

Tomates, judías y pepinos se guían verticalmente por palos, alambres o una red, aunque esto queda abierto a la imaginación de cada cuál.

Se puede aprovechar esta característica "trepadora" de algunos cultivos para conducirlos por pérgolas, muros, barandillas, etc.

Otros como pimientos y berenjenas, necesitan ser apuntalados para que los tallos soporten el peso de los frutos y los golpes de viento.


Riegos

Este punto es uno de los más importantes a la hora de cuidar un huerto, especialmente en zonas donde el suelo tiende a secarse con facilidad, ya sea por el clima seco o porque se encuentra elevado y el agua está muy profunda, o porque es un suelo somero o de textura muy arenosa.

Sea como sea, siempre que la lluvia o la humedad del suelo no sean suficientes para abastecer a los cultivos de agua, será necesario recurrir al riego.




Un huerto con riego insuficiente tendrá aspecto de descuidado, ya que las plantas mostrarán síntomas de estrés hídrico y no se verán bonitas y vigorosas.

La forma en que se riegue no es lo más importante siempre que se haga, aunque es mejor evitar el riego por aspersión, puesto que produce salpicaduras de tierra sobre las plantas y humedades que pueden favorecer la aparición de enfermedades.

Tampoco hay que pasarse con el riego. Los encharcamientos del suelo puede acabar con cultivos enteros y convertir un huerto en un cementerio de plantas. Ojo con esto! Para saber si necesitas regar, mira si tus plantas presentan signos de marchitez, y aunque no los presenten, rasca un poco en el suelo para ver cómo de húmeda está la tierra a partir de unos 5 o 10 cm de profundidad. Si está húmeda puedes esperar, mientras que si la notas ligera y disgregada riega.


ASOCIACIÓN DE CULTIVOS

Esta técnica te será de mucha utilidad a la hora de ordenar los cultivos y aprovechar el espacio.

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