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Cómo regar las plantas


Explicamos lo fundamental sobre el riego, consejos generales sobre cómo regar, pero también hablamos sobre el caso particular de las plantas en maceta y de aquellas que se desarrollan directamente en el suelo.


El riego es una de las labores más importantes que demandan las plantas cultivadas, aunque no siempre de la misma manera y con la misma frecuencia o intensidad, y por eso es fundamental dominar este aspecto. Los errores regando las plantas pueden salir muy caros.

Lo que vas a leer en este artículo no lo encontrarás en ningún manual de jardinería o agronomía, porque son conocimientos que he acumulado con la experiencia, aunque la base científica sea la misma.


Consejos generales

Antes de pasar a ver casa caso particular, te voy a dar unos consejos que puedes aplicar siempre.

✔ Un sustrato o un suelo de calidad permiten riegos menos frecuentes y que las plantas sufran menos estrés.

✔ Algunas plantas requieren suelos o sustratos muy secos, la mayoría de ellas húmedos y otras muy húmedos o incluso encharcados.

✔ Para la mayoría de las plantas, es preferible regar de menos que en exceso.

✔ Siempre es mejor regar sobre el suelo ―sin mojar la planta―, ya que se puede evitar la aparición de algunas enfermedades.

✔ Si una maceta tiene el sustrato agrietado, riégala inmediatamente por inmersión (abajo explico como)

✔ Las macetas de color claro y los acolchados reducen considerablemente las necesidades de riego.

✔ El agua de riego ha de ser de calidad: no salina, no contaminada, sin cloro, etc.

✔ Si llueve y el suelo o sustrato se han humedecido lo suficiente, no es necesario regar, pero si solo caen unas gotas hay que verificar si es necesario.

✔ Los días de sol, viento seco y altas temperaturas, las pérdidas de agua son mucho mayores que los días nublados, con ambiente húmedo y sin viento.

✔ Las plantas pierden el agua a través de las hojas, por lo que si en una época del año no tienen, el suelo o sustrato solo se secará por acción de los elementos (el riego suele ser menos necesario)

✔ Después de trasplantes, siembras, cambios de maceta o podas siempre se debe dar al menos un riego para humedecer bien la tierra y expulsar las bolsas de aire que quedaron en el suelo, facilitando el arraigue o recuperación de la planta.

✔ Los riegos se puede aprovechar para llevar nutrientes disueltos en agua hasta las raíces. Yo suelo regar una vez a la semana o cada 15 días con una solución casera de purín de ortiga, y puedo asegurar que a las plantas les encanta ese extra de nutrientes.


A continuación hablaremos tanto de las plantas que crecen directamente en el terreno, como de las que se encuentran en una maceta, sea como sea esta. Verás que en el fondo es lo mismo.


Maceta vs. terreno

Si pensabas que no tiene nada que ver el riego de una planta que crece en una maceta con el de otra que se desarrolla en el terreno, te diré que básicamente es lo mismo.

Cuando termines de leer este apartado, te aseguro que verás todo mucho más claro.


Maceta = porción limitada de suelo

Como puedes intuir por el título, en el fondo una maceta ―o cualquier otro recipiente lleno de sustrato― no es más que un fragmento pequeño de suelo.

Esto que acabo de decir parece una obviedad, pero créeme que no lo es tanto, o al menos muchas personas no caen en ello cuando se disponen a regar sus plantas.

Ahora piensa que el sustrato que contiene la maceta es como una esponja que absorbe agua, y lo hace en una cantidad que depende de cómo sea ese sustrato.

Y ahora si te pregunto: ¿Qué volumen de agua retienen tus macetas? ¿Sabrías decirme? Quizás tú lo hayas medido ―porque se puede medir― pero te aseguro que mucha gente no lo sabe.

Entonces, si no sabemos cuánta agua es capaz de absorber esa hipotética esponja, tampoco sabremos cuánto puede durar, o lo que es lo mismo, cada cuanto hay que reponerla regando.


El sustrato lo es casi todo

Siguiendo con lo anterior, el sustrato que pongas en tus macetas será tu enemigo o tu aliado en lo que se refiere al riego, aunque también en otras cuestiones importantes, pero esas no vienen a cuento aquí.

Un sustrato puede ser arena, de hecho es muy usada en determinadas circunstancias, pero la arena es muy mala reteniendo agua. Se comporta como un colador, dejando pasar la mayor parte del líquido y reteniendo una pequeña cantidad. Tan pequeña que en unas cuantas horas puede que ya no quede ni rastro de humedad en ella.

Aunque el ejemplo de la arena es exagerado, muchas personas llenan sus macetas con tierra del jardín ―o del borde de una carretera―, que normalmente no es tan mala como la arena pero tampoco mucho mejor.

Podrías pensar...espera, pero si al lado de la carretera o en el jardín hay árboles y están estupendos aunque no se rieguen en todo el año, esa tierra no puede ser tan mala. Y en realidad no lo es porque hay un volumen muy grande de ella, enorme! Por poca agua que retenga un puñado de esa tierra, si sumas miles o millones de puñados...al final hay agua de sobra.

De esto te hablaré hablar más en el siguiente apartado, pero ahora voy a intentar que no se te olvide nunca más esta frase:

Si quieres no tener que regar tan a menudo y no arriesgarte a que las plantas se sequen en un descuido, adquiere un sustrato de calidad que retenga la mayor cantidad de agua posible sin encharcarse.


Cómo saber cuánta agua retiene una maceta

Quizás nunca lo hayas pensado, pero es tan simple como esto:

- Deja que se seque el sustrato, por ejemplo desmenuzándolo y extendiéndolo sobre el suelo (no hace falta que se seque del todo)

- Llena la maceta con el sustrato seco y apriétalo un poco para quede más compacto.

- Coge un cubo ―o cualquier recipiente en el que quepa la maceta― , mete la maceta dentro.

- Ve echando agua en el cubo con un recipiente que te sirva para saber cuanta estás echando, y anota el volumen. El agua tiene que llegar hasta la parte alta de la maceta.

- Deja que el sustrato se vaya saturando de agua y si la maceta tiende a flotar, ponle un peso encima, o sujétala hasta que se mantenga hundida.

- Saca la maceta cuando veas que ya no está absorbiendo más agua (el nivel ya no baja más), pero ¡ojo!, el agua que se escurre de la maceta debe caer dentro del cubo. Para ello puedes poner una rejilla sobre el cubo y dejar la maceta encima hasta que termine de gotear. Déjala al menos un par de horas.

- Ya solo te queda medir de nuevo cuanta agua hay ahora en el cubo, y restarla al volumen inicial. Litros de agua que vertí en el cubo menos litros de agua que hay ahora = litros de agua que absorbió la maceta.


Como ves, es largo de explicar, pero tan sencillo que estoy completamente seguro de que lo has entendido a la perfección. Y lo mejor es que puedes hace la medición con una maceta pequeñita porque el resultado relativo será el mismo.

Es decir, si una maceta de 200 mililitros (ml) de capacidad absorbió 100 ml de agua, esta proporción se mantendrá aunque el tamaño de la maceta aumente. Así, una maceta de 1 litro (L) retendrá 500 ml, una de 2 L ➜ 1 L, etc.


Prácticas de riego

Las macetas se pueden regar básicamente de 3 formas diferentes: a chorro, por inmersión o por goteo.


A chorro

Es la forma más corriente y consiste en echar agua sobre el sustrato para que se infiltre hacia abajo.

Se trata de la manera más rápida, pero hay que tener en cuenta lo siguiente:

- Debe evitarse que el sustrato se seque en exceso entre riegos, ya que se puede formar una grieta entre el sustrato y la maceta, por dónde caerá el agua en lugar de ser absorbida.

- Conviene dejar un espacio libre entre la superficie del sustrato y el borde superior de la maceta, para que se pueda formar una balsa cuando se vierta el agua, lo que facilitará el riego y se mojará mejor toda la tierra.

- El agua debe salir por la parte baja de la maceta y caer en un plato, de dónde será recogida para utilizar en otro riego posterior. Siempre que no haya grietas, cuando el agua salga por debajo se habrá terminado de regar la maceta.

Si sabemos de antemano cuánta agua absorbe (vimos como hacerlo) y medimos la que aplicamos en cada riego, podemos saber cuanta quedaba en el sustrato en el momento de regar. Esto nos dirá si aún podíamos esperar un día más ―porque aún quedaba agua de sobra― o si debíamos haber regado antes ―si absorbió una cantidad cercana al máximo que habíamos calculado.


Inmersión

Esta modalidad de riego consiste en llenar un recipiente con agua e introducir dentro la maceta, de forma que el sustrato se vaya hidratando desde abajo, a través de los agujeros de la maceta.

Esto es interesante en aquellos casos en los que el sustrato está demasiado seco ―o agrietado― o cuando no hay espacio en la parte superior para verter agua.


Goteo

Consiste en colocar un gotero que vaya dejando caer agua poco a poco sobre o dentro del sustrato.

Esto es ideal para plantas que no toleran bien las oscilaciones en la humedad del sustrato, o para cuando se desea automatizar el riego (vacaciones, segunda vivienda, etc) En realidad es bueno para cualquier planta, excepto para aquellas que prefieren un sustrato bastante seco, como los cactus, aloe vera, etc.

Se puede improvisar un sistema de goteo casero con una botella llena de agua, a la que se le hace un pequeño agujero en la tapa y se coloca boca abajo dentro o sobre el sustrato.


Terreno = suelo de extensión ilimitada

En el caso de las plantas que crecen directamente sobre el terreno ―en el suelo―, las necesidades de riego suelen ser mucho menores puesto que las raíces exploran una extensión de tierra mucho mayor, en la que habrá más agua, y especialmente pueden alcanzar grandes profundidades ―si el suelo lo permite―, incluso llegar hasta el nivel freático, es decir, la capa a partir de la cuál brota agua del suelo.

Los suelos poco profundos, aquellos que se encuentran elevados sobre el terreno circundante y los que son pedregosos o arenosos, retienen mal el agua, por lo que las plantas que crezcan en ellos tienen que ser resistentes a la sequía, con un sistema radicular muy potente ―como la higuera―, o en su defecto, regarse con mucha frecuencia.

Sin embargo, suelos arcillosos ―de textura muy fina―, los que se encuentran en depresiones del terreno o los que son muy profundos, suelen disponer de agua suficiente ―si en la zona hay precipitaciones u otra fuente de agua― para la vida de las plantas adultas sin necesidad de riego.

Las plantas jóvenes o recién plantadas siempre deben regarse, puesto que la raíz se encuentra muy superficial, y aunque más abajo el suelo esté húmedo, puede no estarlo en la superficie.


CUÁNDO REGAR LAS PLANTAS

Ahora que ya sabes cómo, mira aquí cuándo hacerlo.

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