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Cómo revivir una planta seca

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Explicamos los métodos que seguimos para identificar y recuperar plantas que están secas o marchitas pero aún con vida, ya sea por falta, por exceso de agua o por contaminación, y cómo prevenir que la situación se repita en el futuro

Antes que nada, hay que decir que muchas plantas se secan de forma natural al llegar al final de su ciclo, y luego reaparecen en la siguiente estación favorable, ya sea rebrotando de raíz, a través de bulbos, tubérculos, rizomas, semillas, etc.


Hay que comprobar que este proceso natural no sea lo que está ocurriendo, puesto que si es así, no servirá de nada tratar de revivir la planta. Sencillamente su tiempo ha terminado y hay que esperar su rebrote o comenzar de nuevo su cultivo.

Algunas plantas viven una temporada, otras dos y muchas son vivaces, es decir, viven muchos años si nada se lo impide. Antes de continuar, verifica de qué tipo es tu planta.

Si es vivaz y aún así muestra síntomas preocupantes, o directamente se ha secado, entonces habrá que investigar qué le ha ocurrido.

En ocasiones, parte de la planta aún puede seguir viva, y actuando hábilmente ―y con un poco de "suerte"―, se logrará salvarla.

Pero veamos primero por qué puede secarse una planta habitualmente.


Planta seca por falta de agua

En ocasiones las plantas pueden sufrir de sequía por un tiempo más o menos prolongado y no pasa nada grave, dependiendo de lo adaptada que esté a la escasez de agua.

Cuando llueva nuevamente o se riegue, las plantas continúan con su vida normal. Esto es así para muchas plantas originarias de ambientes secos, como los captus y la mayoría de las que tienen hojas carnosas, las plantas crasas.

En cambio, muchas otras necesitan una humedad bastante constante en el suelo, y si esta falta por algún tiempo, comienza el proceso conocido como marchitez.

Lo que ocurre es que el vegetal continúa perdiendo una cierta cantidad de agua a través de los tejidos que están en contacto con el aire ―especialmente las hojas―, y ese agua no puede ser repuesta suficientemente a través de las raíces, por lo que las células de la planta se "vacían" de líquido y las hojas y tallos tiernos pierden su turgencia, se doblan, parecen flácidos.

En este proceso de marchitez existe un punto de no retorno, a partir del cuál ya no hay vuelta atrás, por eso es importante actuar cuanto antes y saber qué hacer para recuperar la planta.


Parte de la planta está seca

En este escenario aún se pueden ver hojas o tallos verdes, señal de que aún quedan tejidos vivos, y por tanto hay esperanza.

Hay que actuar así:






➊ Llenar con agua apta para riego un recipiente de mayor tamaño que la maceta de la planta y sumergir toda la maceta en el agua por unos 15 minutos, y luego sacarla para que escurra.

Si se encuentra plantada en el suelo habrá que realizar un alcorque ―una depresión en la tierra― alrededor del tallo ―proporcional al tamaño de la planta― y llenarla de agua repetidas veces, esperando a que se infiltre antes de volver a regar.


➋ Siempre que sea posible trasladar la planta a la sombra, a un ambiente húmedo y resguardado del viento. Si se tiene que quedar al sol, cubrirla con un plástico transparente ―o traslúcido si el sol es muy intenso― al que se le deben hacer algunos pequeños agujeros, y poner por encima una malla que dé algo de sombra.


Mantener constante la humedad del suelo y observar la respuesta de la planta en los siguientes días. Si mejora su aspecto y comienza a brotar en la zona verde, es señal de que se está recuperando. Si no se aprecia mejora, o incluso cada vez está más seca, es demasiado tarde. El daño ha sido irreparable.


Toda la planta está seca

Si se observa que toda la parte aérea de la planta tiene un color amarillento y al tocarla se notan los tejidos secos y quebradizos, es posible que ya haya muerto. Pero quizás no esté todo perdido. Hay que comprobar una cosa más: puede que la esperanza se encuentre sumergida bajo tierra.

Retirar con cuidado la tierra alrededor del tallo hasta llegar al punto donde comienzan a salir las primeras raíces.

Cortar el tallo con unas tijeras de podar unos centímetros por encima de la superficie del suelo y observar la parte del corte. Si se aprecian tejidos vivos (color verde o aspecto jugoso) parar. Si se sigue viendo seco, realizar sucesivos cortes descendientes cada medio centímetro, hasta encontrar la zona viva del tallo.

Otra forma de hacer esto mismo es raspar la zona baja del tallo con el filo de una navaja, levantando la capa más exterior de la corteza. Eso bastará para ver si la zona está viva o muerta.

En caso de que no se encuentren signos de vida, se puede seguir el mismo proceso que en el apartado anterior, por si aún quedara algo de vida en las raíces o la parte baja del tallo. Llegados a este punto, lo más probable es que no se pueda recuperar.


Tapar de nuevo la parte viva del tallo pero esta vez dejando que quede poco enterrado, y realizar el proceso descrito en el apartado anterior para rehidratar las raíces.

Si la planta aún tiene energía para rebrotar, pronto comenzará a hacerlo. Para favorecerlo, se puede añadir un abono líquido equilibrado, en la dosis recomendada por el frabricante, o por ejemplo, regar una vez por semana con purín de ortiga.








Planta "seca" por exceso de agua

El exceso de agua suele ser más perjudicial para las plantas que la falta de ella, así que siempre se ha de tener la precaución de realizar agujeros de drenaje en las macetas, emplear un sustrato que no se encharque y retirar el agua sobrante del plato. Estas tres cosas son cruciales.

En el caso de plantas que están en suelos muy arcillosos y en los que se acumula mucha agua, hay que realizar una elevación del terreno y aportar arena o mejor materia orgánica al suelo en el momento de la plantación.

Es fácil identificar una planta que se ha "secado" por exceso de agua, ya que el suelo estará muy húmedo, incluso con musgo o algas sobre la superficie, lo que descarta la sequía. Los síntomas en la planta son similares a la marchitez por falta de agua, aunque no hay pérdida de turgencia y si una clorosis o amarilleamiento de las hojas superiores y brotes.

Veamos cómo proceder en este caso.

Sacar la planta de la tierra encharcada y lavar las raíces en un chorro de agua hasta eliminar toda la tierra pegada a estas.

➋ Observar si aún existen tejidos vivos. De lo contrario es muy posible que no se pueda hacer nada. Si las raíces no tienen "pelos" finos, presentan un color muy oscuro y se deshacen al doblarlas, no hay nada que hacer. El sistema radicular ha muerto.

➌ Si la raíz aún está sana, podarla, eliminando las partes con mal aspecto, de manera que quede más compacta, pero siempre verificando que mantengan pelos absorbentes ―los más finos― en cantidad suficiente. Podar también la parte seca de la copa.

Plantar el vegetal en una nueva maceta, empleando para ello un sustrato con muy buen drenaje. Dar un primer riego para asentar la tierra y poner la planta en un lugar luminoso pero sin sol directo durante algunos días.


Pasados algunos días se deberían apreciar signos de crecimiento en la planta, como emisión de nuevos brotes. Si no es así, esperar dos o tres semanas, manteniendo en todo momento una humedad constante pero nunca excesiva en la tierra.


Planta seca debido al agua inapropiada

A veces no es solo la falta o el exceso de agua lo que puede matar una planta, sino que también puede ocurrir empleando una de mala calidad: salina, clorada o con sustancias tóxicas disueltas, entre otras.

Dado que en la mayoría de los hogares el agua de la red está clorada, conviene eliminar el cloro antes de regar con ella. Por regar un día no pasará nada, pero si se hace durante algún tiempo, pronto las plantas comenzarán a secarse, especialmente si están en macetas.






Algo parecido puede ocurrir cuando se aportan abonos líquidos o sólidos muy concentrados, como por ejemplo la gallinaza o los fertilizantes granulados.

Para recuperar una planta que ha estado soportando el riego con agua de mala calidad, conviene trasplantarla a otra maceta, sacando todo el sustrato que se pueda del cepellón o introduciéndolo durante un par de horas en un cubo lleno de agua destilada o desmineralizada, como la que producen los deshumidificadores domésticos o el agua de lluvia. Esto lavará el cloro, las sales y otros tóxicos solubles que se hubieran acumulado en el sustrato.

Si se salva, los riegos que se realicen a partir de ese momento deben hacerse con agua de lluvia o similar.


Para terminar, debes tener en cuenta también que las plantas se pueden secar por otras muchas causas, algunas de las cuáles son:

▪ Temperaturas extremas

▪ Plagas o enfermedades

▪ Falta o exceso de nutrientes

▪ Accidente

▪ Inviabilidad genética


Una forma inteligente de prevenir todas estas causas salvo la última, consiste en realizar esquejes para propagar las plantas, siempre que sea posible. Teniendo varias, aunque se seque una siempre quedarán las otras.

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