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Cómo sembrar en semilleros

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Cuál es la mejor época para hacerlo, qué sustrato emplear, qué luz, temperatura y humedad necesita, qué tipos de semilleros se pueden emplear, y cómo preparar el semillero en 5 pasos muy sencillos.

Puede que te haya ocurrido como a mi, y como a mucha más gente. Comienzas comprando las plantas en un vivero o tienda de jardinería. Son pocas y no te compensa la complicación que pueda suponer hacer un semillero.

Pero cada vez cultivas más cantidad y variedad, y pronto empiezas a notar que cuando vas al vivero a por plantas, te sale bastante más caro que antes.

Por otro lado, comienzas a interesarte por variedades que no venden en el vivero, al tiempo que sí encuentras fácilmente sus semillas. Cuando todo esto se junta, piensas: "tengo que hacer mis propios semilleros"

Pero te surgen dudas y por eso estás aquí. Bien, buen comienzo!

A lo largo de este artículo te contaré todo lo que necesitarás saber para tener unos semilleros exitosos desde el primer intento. Te adelanto que probé tantas cosas y cometí tantos errores, que puedo aconsejarte con bastante buen criterio.

Empecemos por el principio.


La época

Esto es tan básico que aunque hagas todo lo demás bien, no servirá de nada si las fechas no son las correctas.

Pero esto es bastante más complejo que dar unas fechas, aunque sean aproximadas, y es que el momento de comienzo del semillero depende de todas estas cosas:


● Clima

Si las jóvenes plantas tienen que ser más tarde trasplantadas al exterior, el clima tendrá que ser ―en aquel momento― adecuado para su desarrollo.

Parece obvio, pero este es un error grave y muy frecuente. Sembrar el semillero demasiado pronto obligará a trasplantar muy temprano o a mantener las plantas en el semillero más tiempo del que deberían estar, acusando después problemas de crecimiento.

Con la mayoría de las hortalizas, habrá que realizar el semillero entre 30 y 60 días antes de la fecha prevista de trasplante, dependiendo de las condiciones en las que se encuentre el semillero y de lo rápido que se desarrolle cada especie y variedad.

Esto une con lo que sigue.


● Especie y variedad a sembrar

Cada planta puede estar adaptada a unas u otras condiciones, y por tanto requiere que sea sembrada en un cierto momento del año en el que dichas condiciones se dan.

Antes de realizar cualquier semillero, hay que buscar la ficha técnica de la planta. En ella habrá indicaciones sobre la época de siembra y las condiciones que requiere o tolera.






Por ejemplo, el semillero de tomates debe hacerse a mediados del invierno, para trasplantar de comienzos a mediados de la primavera. En cambio, el semillero de puerros se puede hacer tanto en primavera como en otoño, siempre que el clima no sea extremo.


● Condiciones de cultivo

Como ya se ha mencionado antes, si las plantas se van a cultivar en el exterior, las condiciones serán diferentes y más extremas que si se cultivan dentro de un invernadero.

Esto hace que las fechas varíen, pudiendo ser mucho más tempranas cuando el cultivo se va a hacer protegido.


El sustrato

Si las fechas son cruciales a la hora de sembrar en un semillero, el sustrato lo es tanto o más. Al igual que antes, los sustratos inadecuados son la causa del fracaso de muchos semilleros.

Generalmente, cuando se comienza a hacer semilleros suele pasar una de estas tres cosas:


➊ Que se utilice como sustrato cualquier tierra recogida del suelo.

➋ Que se compre un sustrato universal, el típico de turba negra.

➌ Que se compre un sustrato especial para semilleros.


Con cualquiera de las dos primeras opciones se puede lograr cierto éxito, siempre que la especie sembrada no sea muy exigente en nutrientes, humedad, o muy susceptible a las enfermedades propagadas a través del suelo.

La opción número tres es la más inteligente, y la que dará mejores resultados, para casi cualquier tipo de planta pero especialmente para hortalizas.

Una cuarta opción, algo más avanzada, es la que se menciona en el siguiente enlace.

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Temperatura y humedad

Cuando hablamos de la época, dijimos que hay que buscar la información técnica acerca de la especie y variedad que se desea sembrar. Pues bien, entre otras cosas, interesa saber qué temperaturas tolera y cuál es óptima para la germinación y posterior crecimiento. Lo mismo para la humedad.

Aunque suene un poco repetitivo, tanto la temperatura como la humedad son fundamentales. Son críticas especialmente durante la germinación de las semillas, pero también hasta que las jóvenes plantas se fortalezcan.


Generalmente, temperaturas entre 20 y 25 grados son apropiadas para los semilleros de la mayoría de las plantas. La humedad intermedia, tanto en el sustrato como en el aire, es decir, tierra húmeda pero no encharcada, y aire húmedo pero no saturado.







Algunas semillas requieren de un periodo de temperaturas extremas para salir del estado de dormancia en el que se encuentran, y para simular dicho periodo se recurre a la estratificación.


Luz

Lo mismo con la luminosidad. Hay que saber si las plantas recién germinadas necesitarán sombra, media sombra o exposición total al sol.

Es otro error muy común no dar la suficiente luz al semillero. Al nacer las plantas, estas estiran exageradamente sus tallos hacia la zona más luminosa, lo que se conoce como ahilamiento. Las plantas ahiladas se vuelven frágiles, y con mucha frecuencia no logran sobrevivir a menos que se mueva inmediatamente el semillero a un lugar más luminoso.

Sin embargo, otras plantas necesitan una luminosidad moderada cuando son jóvenes, generalmente aquellas que se adaptaron a germinar en el bosque, a la sombra de los árboles. El castaño es un ejemplo de esto, sufriendo quemaduras en las hojas si el semillero soporta una insolación fuerte.


El semillero ha de estar en un lugar muy luminoso pero protegido del sol de mediodía, y si se coloca dentro de un edificio, tiene que ponerse pegado a la ventana.


Tipo de semillero

A grandes rasgos se pueden diferenciar dos tipos: los semilleros colectivos y los individuales.

Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, así que veamos.


Colectivo

Es el semillero que no está compartimentado, es decir, se trata de un recipiente con sustrato en el que las semillas se siembran todas juntas. Es también de este tipo el semillero que se realiza sembrando en un trozo de tierra del huerto o jardín, directamente en el suelo.

Cuando las plantas nacen, todas crecen en el mismo trozo de sustrato o tierra, y a la hora de trasplantarlas, hay que extraerlas con cuidado para no romper sus raíces.

Como se tienen que separar del sustrato, las raíces quedan al desnudo, por lo que este tipo de semillero no es recomendable para plantas que toleran mal el trasplante a raíz desnuda, como por ejemplo las cucurbitáceas: melón, sandía, calabaza, calabacín, etc.

La principal ventaja de este tipo de semillero es que facilita mucho la siembra. Solo hay que esparcir las semillas sobre el sustrato y taparlas, echando un poco más de sustrato o removiendo.

Es apropiado para cebollas, puerros, lechugas, coles, tomates, pimientos, entre otras.







Individual

En este tipo, cada planta crece en un compartimento separado, un alvéolo lleno de sustrato que más tarde dará lugar al cepellón de la planta.

Pueden ser bandejas de alvéolos o pequeños recipientes separados, como vasos de yogur o similares.

Son semilleros ideales para cualquier planta, pero especialmente para aquellas que toleran mal el trasplante a raíz desnuda, como las cucurbitáceas o las leguminosas, entre otras.

La única desventaja es que a la hora de sembrar las semillas hay que ser más cuidadosos, depositando una o varias en cada alvéolo, y luego tapándolas. Da más trabajo, pero realmente compensa.


Preparación del semillero

Ya vimos las que quizás sean las cuestiones más importantes a la hora de sembrar semillas en un semillero, pero ahora toca explicar el proceso paso a paso.

Hablaremos solo de la siembra en semillero de alvéolos o recipientes individuales, ya que el semillero colectivo no tiene más misterio que sembrar directamente en la tierra.


➊ Llenar los alvéolos

Se vierte sustrato en cada uno de los alvéolos o recipientes hasta llenarlos por completo.

Seguidamente se aprieta un poco el sustrato hacia abajo para dejar un espacio vacío en la parte superior del alvéolo.


➋ Depositar las semillas

Ahora, según sea el tamaño de las semillas a sembrar, se puede proceder de dos formas diferentes.


Semillas medianas y grandes

Para estas, con el dedo o con un lápiz, se presiona en el centro del sustrato para hacer un hoyo de una profundidad de aproximadamente dos veces el tamaño de la semilla. Si la semilla mide 5 mm de diámetro, pues el agujero tendrá 10 mm de hondo.

Se deja caer la semilla dentro del agujero. Si hubiera que poner más de una, entonces el hoyo tiene que ser más ancho para que quepan bien.


Semillas pequeñas

Algunas semillas diminutas, como las de la lechuga, quedarían muy enterradas si se siembran con el procedimiento anterior.

En este caso, las semillas simplemente se dejan sobre el sustrato, en el centro del alvéolo.


➌ Tapar las semillas

Para las semillas medianas y grandes, que se pusieron dentro de un hoyo, solo hay que empujar el sustrato de los lados hacia el centro y quedarán tapadas.

En el caso de las pequeñas, se vierte sobre ellas un poco más de sustrato, de tal forma que queden enterradas con una capa fina de este.







➍ Regar

Este es el penúltimo paso pero no por ello menos importante. Hay que echar agua sobre el sustrato para humedecerlo y asentarlo, pero no se puede hacer de cualquier forma.

Para las semillas medianas y grandes, sencillamente se vierte el agua con una pequeña regadera o botella, con cuidado de no mover el sustrato al caer el chorro. Para ello, el chorro debe ser delgado y caer alrededor del alvéolo, describiendo círculos.

Para las semillas pequeñas hay que hacerlo con mucho más cuidado. Como quedaron poco enterradas, el mínimo chorro de agua podría dejarlas al descubierto. Para evitar esto, se debe n regar con un pulverizador, o en su ausencia, con una botella a la que se le han hecho unos orificios muy pequeños en la tapa, por ejemplo, con una aguja o alfiler calentado en la llama de un mechero o vela.


➎ Etiquetar

Para finalizar, se indica en cada semillero la fecha en la que se sembró y la especie y variedad empleada.

Esto se puede escribir directamente sobre el recipiente, con un rotulador de tinta indeleble, o bien en etiquetas de plástico que luego se insertan en el sustrato. Estas son especialmente útiles cuando en un mismo semillero se siembran plantas diferentes.

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