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Cómo sembrar las calabazas

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Explicamos cómo realizar la siembra de las calabazas de dos formas diferentes: siembra en semillero y siembra de asiento, teniendo en cuenta aspectos como la temperatura, las fechas, la luminosidad, etc.

Las calabazas se pueden sembrar de al menos dos maneras, pero según sea el lugar en el que se van a cultivar, conviene más una que la otra. Veamos!


Siembra de asiento

Mal llamada siembra directa, aunque en realidad es otra cosa que algo tiene que ver pero que no es lo mismo.

La siembra de asiento consiste en sembrar las semillas de calabaza directamente en el lugar en el que van a crecer, sin necesidad de ningún trasplante posterior.

Generalmente este tipo de siembra se emplea en climas cálidos o cuando se va a cultivar la calabaza en recipientes o en invernadero.

En otras circunstancias, la siembra de asiento no es demasiado ventajosa respecto a la que veremos más abajo, ya que por ejemplo si la tierra no está suficientemente caliente, la germinación se demora bastante o incluso puede fracasar.


No sembrar de asiento las calabazas hasta que la temperatura del suelo supere los 15ºC.


Procedimiento

Lo cierto es es se trata de un proceso muy sencillo.

Antes de nada, si la siembra se va a realizar directamente en el suelo del huerto o en un bancal que va a estar siempre en el exterior, hay que tener en cuenta la época de siembra más adecuada según el clima del lugar.

Por otro lado, es importante haber preparado el terreno antes de sembrar, ya que luego no será posible sin causar daños a las plantas. En caso de cultivar en recipientes, lo mismo.


➊ Realizar pequeños hoyos

Dejando una distancia entre hoyos de la misma fila de al menos 1 metro ―aunque esto depende de la variedad―, se procede a realizarlos con una pequeña azada, pala o directamente con la mano.

Si se van a sembrar más de una línea de calabazas, entonces la separación entre dichas líneas deberá ser de unos 3 ó 4 metros.

Estos agujeros no tienen que se muy profundos. Basta con que tengan unos 3 dedos de hondo, aunque en realidad lo importante viene en el paso 3.


➋ Depositar 3 semillas en cada hoyo

Se toman tres semillas de calabaza por cada agujero y se dejan caer dentro. No es necesario colocarlas de una o de otra forma.

Si se sospecha que las semillas tendrán una pobre germinación ―por ejemplo porque son viejas o se han conservado en malas condiciones―, conviene poner más en cada hoyo. Unas 6 estaría bien.


➌ Tapar las semillas con unos 3 cm de tierra

Por último, solo resta tapar las semillas con tierra. La forma más sencilla de hacerlo es empujando hacia el centro la tierra de los lados del agujero.






Como ya se ha dicho en el paso 1, conviene no enterrar demasiado las semillas, ya que eso puede dificultar la germinación. Si quedan a unos 3 ó 4 centímetros de profundidad es más que suficiente.

Si la tierra estaba húmeda, no será necesario regar, mientras que si estaba seca, lo ideal sería dar un riego copioso al menos un día antes de la siembra.


No es recomendable regar después de haber sembrado las calabazas, ya que las semillas pueden pudrirse con más facilidad.


Siembra en semillero

Vamos ahora con el método más práctico y más popular hoy en día: la siembra de la calabaza en semillero.


¿Cuándo es ideal?

Pues claramente cuando el clima del lugar no es muy cálido hasta bien entrado el verano, es decir, que la primavera puede ser bastante fría.

También cuando no se ha podido preparar el lugar donde se van a cultivar, o cuando no se quiere hacerlo hasta más adelante, por aquello de ahorrar espacio y trabajos.


Principal ventaja

Permite que las plantas germinen en un espacio reducido y en condiciones controladas, por ejemplo dentro de casa o en un invernadero.


Y las desventajas...

Pues principalmente una: requiere de más cuidados.

La siembra en semillero obliga también a realizar un trasplante posterior, aunque esto realmente no es ninguna desventaja cuando la siembra de asiento no es posible.


Descripción del proceso

Es también muy sencillo, fácil de recordar y ejecutar.


➊ Preparar los recipientes individuales

Esto es crucial: tiene que ser un semillero de alvéolos o bien vasos individuales. No se deben sembrar todas juntas en una caja o en una única maceta.

Las bandejas para semilleros son ideales para esto, pero los vasos de yogur son igual de buenos, aunque previamente hay que hacerles un par de buenos agujeros por debajo.

Una vez listos, toca llenarlos con un sustrato. ¿Cual? Pues uno específico para semilleros, o si este no se puede conseguir, un sustrato universal enriquecido con humus de lombriz. Aunque se podría hacer también con tierra del huerto o jardín, no es aconsejable por los problemas que puede ocasionar, además de requerir más atenciones.

No hay que sembrar


➋ Depositar una semilla por alvéolo

Salvo que se desconfíe en la viabilidad de las semillas, es suficiente con poner una sola en cada alvéolo, vaso o maceta. Así no habrá que eliminar plantas, pero para cubrir fallos, sí conviene sembrar más alvéolos o recipientes de los que se van a necesitar.

En cuanto a la forma de colocar la semilla, pues muy fácil. Solo hay que introducir un dedo en el sustrato ―o un palo―, hasta una profundidad de 2 ó 3 cm. En ese pequeño agujero que se forma, se deja caer la semilla.







➌ Tapar y llevar a lugar cálido y luminoso

Para terminar, se empuja el sustrato de los lados para tapar la semilla, y se riega un poco para mejorar el contacto entre la semilla y el sustrato. No hay que pasarse con el agua.

Hecho esto, solo queda llevar el semillero a un lugar con temperaturas agradables ―al menos 20ºC― y con mucha luz, pero ojo, no sol directo, o al menos no durante muchas horas al día.

Lo más fácil es colocarlo al lado de una ventana o cristalera, pero dentro de casa.

Es crucial mantener el sustrato húmedo pero nunca encharcado.


Cuidados después de la siembra

En ambos tipos de siembra hay que vigilar que la tierra o sustrato no se seque, ya que eso podría interrumpir la germinación de forma brusca.

Eso es especialmente importante en la siembra en semillero, ya que estos suelen secarse con mayor rapidez. En este caso, también hay que tener cuidado de no pasarse con el agua. El sustrato encharcado hará que las semillas se pudran antes de germinar.

En la siembra de asiento, si la tierra estaba suficientemente húmeda, es muy probable que no sea necesario regar hasta que las plantas emerjan del suelo, aunque esto depende del tiempo que haga.

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