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Cómo cultivar grosellas

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Características de la planta, requerimientos, variedades, cómo y cuándo comenzar el cultivo, cuidados esenciales, plagas y enfermedades, cosecha, etc.

Características de la planta

El grosellero es un pequeño arbusto perteneciente al género Ribes, de hoja caduca y tallos leñosos, que fructifica en forma de racimos de coloridas y nutritivas bayas comestibles, muy parecidas a las uvas.

La mayorías de las especies de grosella son originarias del continente europeo, y unas pocas de fuera de él.

La planta tiende a emitir multitud de tallos desde el suelo, tomando la forma de un arbusto bajo y redondeado, que raramente sobrepasa los 2 metros de altura.

Sus hojas son parecidas a las del arce, con sus 5 lóbulos poco marcados, y de un color verde pálido en las jóvenes y oscuro en las más viejas.

Los frutos, como ya se ha dicho, son bayas de forma esférica, de alrededor de 1 cm de diámetro y agrupadas en un racimo. Pueden ser de color rojo, negro o amarillo pálido, siempre algo traslúcido, y su sabor suele ser muy ácido, especialmente si no han madurado completamente.

Los tallos o ramas de todos los groselleros son similares, salvo los de la uva-crispa o uva espina, que como su nombre sugiere, están cubiertos por espinas.

Las raíces de los groselleros se extienden superficialmente, no pasando generalmente de profundidades mayores a 1 metro.


Requerimientos

Se trata de plantas adaptadas a climas frescos, con luz más bien escasa e inviernos rigurosos.

Veamos cuáles son las condiciones que prefiere esta planta.


Temperatura

Las grosellas prefieren el clima fresco al cálido, resistiendo temperaturas muy bajas durante el invierno (sin hojas), mientras que sufren en los días muy calurosos.

No obstante, una vez que las plantas brotan, las heladas tardías pueden destruir fácilmente las hojas jóvenes y, especialmente, las flores y frutos.


Luminosidad

Puede desarrollarse bien tanto a pleno sol como a la sombra, y también en cualquier situación intermedia entre ambas.

En general, le favorece recibir sol directo en la primera mitad del día y luego sombra. Plantarlos orientados hacia la salida del sol puede ser una buena idea.


Humedad

Algunas fuentes consultadas afirman que una elevada humedad ambiental favorece la aparición de enfermedades en los groselleros, sin embargo, nuestra experiencia nos dice que esto no siempre tiene porque ser así.

En cualquier caso, para prevenir, es mejor situar las plantas en un lugar bien ventilado, salvo que en la zona los vientos sean fuertes y frecuentes.


Suelo

Bien drenado pero húmedo, ácido o neutro, rico en materia orgánica, profundo y fresco.






El grosellero negro y el rojo, prefieren suelos algo pesados (arcillosos), mientras que al espinoso le son más favorables los ligeros.


Especies y variedades

Tres son las especies más cultivadas, y dentro de estas existen diversos cultivares o variedades.


Grosella roja

Conocida en algunos lugares como Corinto o Zarzaparrilla, pertenece a la especie Ribes rubrum, y cuenta con al menos los siguientes cultivares:

• Junifer: maduración precoz.

• Jonkheer van Tets: maduración precoz.

• Red Lake: maduración semitardía.

• Rolan: maduración semitardía.

• Rovada: maduración tardía.


Grosella negra

También llamada Cassis. Se trata de la especie Ribes nigrum, de la que a su vez existen diversas variedades, todas ellas de maduración semitardía y bayas de buen tamaño.

• Rosenthals

• Silvergleters Schwarze

• Titania



Grosella espinosa

Responde también al nombre de Uva crispa o uva espina, y cuenta con dos especies, una de origen europeo, Ribes uva-crispa, y otra de origen americano, Ribes hirtellum.

• Invicta: maduración semitardía.

• Hinnomaki: maduración semitardía.

• Welcome: maduración temprana.


Además de las anteriores especies y variedades, existen algunos cultivares híbridos, obtenidos mediante cruce y selección.


Comenzando el cultivo

Existen varias maneras de obtener pequeñas plantas de grosella para comenzar su cultivo, entre ellas la siembra de semillas, el esquejado o acodo, o la compra de plantel en vivero.


Siembra

Aunque no es lo habitual, se pueden obtener jóvenes groselleros sembrando las semillas que se encuentran dentro de los frutos ―si ya se tiene una planta―, o mejor aún, comprando semillas envasadas a un distribuidor.

El proceso es similar a cualquier otra siembra en semillero, y debe hacerse en primavera, estratificando las semillas con anterioridad.







Esquejado o acodo

Consiste en poner a enraizar trozos de ramas procedentes de una primera planta adulta, para que después de un par de meses puedan vivir de forma independiente, y desarrollarse para dar lugar a un clon de la planta original.


Cómo enraizar esquejes con rapidez


Trasplante desde vivero

Lo más rápido para comenzar a cultivar grosellas es realizar un trasplante de plantel obtenido en vivero, pero si se ha realizado un semillero en casa o un esquejado, también se pueden aprovechar estas plantas.

Antes de nada, hay que elegir bien la zona en función de los requerimientos de la planta (vistos más arriba), y luego acondicionar bien la tierra.

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Marco de plantación

Hay que dejar al menos una separación de 1 metro entre plantas y, si va a haber más de una hilera, al menos 2 metros entre filas.


Época de plantación

Al tratarse de un arbusto de hoja caduca, el momento idóneo va desde la caída de la hoja (otoño) hasta un mes antes de que la planta brote en primavera.

Hay que tener mucho cuidado cuando se compran groselleros en centros de jardinería climatizados, ya que suelen brotar antes de tiempo. Si se plantan en el exterior y cae una helada, es muy posible que los brotes se dañen y la planta sufra.

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Cuidados

En un ambiente adecuado a sus necesidades, y si se realizó la plantación adecuadamente, puede no requerir muchos cuidados, desarrollándose bastante bien a su aire.

Sin embargo, si las condiciones no son las más propicias para la planta, o si desea obtener de ella buenas cosechas, entonces el mantenimiento deberá ser más intenso.







Control de adventicias

Puesto que el sistema radicular de los groselleros es superficial, la vegetación herbácea puede ejercer una fuerte competencia por los nutrientes y el agua. Esto hay que evitarlo a toda costa.

Sin recurrir a herbicidas, es posible mantener la tierra libre de vegetación espontánea con algunas técnicas sencillas, como por ejemplo el acolchado o mulching, que a su vez es de gran ayuda para ahorrar agua de riego.


Riego

Muy importante en el cultivo de la grosella, especialmente en zonas donde el suelo tiende a secarse con facilidad.

La tierra debe permanecer húmeda en todo momento, pero tampoco encharcada, por lo que los riegos han de ser ligeros y frecuentes.

A la vista de lo anterior, el mejor sistema de riego para la grosella es el de goteo, ajustando bien el caudal de los goteros para no producir encharcamientos.

Si no se dispone de riego automático, se pueden regar en superficie, realizando previamente una depresión alrededor de las plantas, poco profunda y de un diámetro similar al de la copa del arbusto.

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Abonado

Para lograr un buen desarrollo de las plantas y una buena calidad de las bayas, el suelo tiene que ser fértil.

Antes de plantar los groselleros debe hacerse un abonado de fondo, preferiblemente con abonos orgánicos ácidos, como por ejemplo el compost.

Una vez establecido el cultivo, se puede abonar anualmente en superficie, removiendo después superficialmente la tierra para incorporarlo a esta.

Los abonados deben hacerse siempre en otoño, para que ya estén bien incorporados al suelo, y mineralizados en parte, cuando la planta brote en primavera.


Poda

Es distinta en función de la especie de grosella, ya que la negra produce los frutos en las ramas brotadas en el mismo año, mientras que la roja fructifica en ramas de dos o más años. La uva-crispa lo hace en parte de las ramas nuevas y mayoritariamente en las de más de un año.

Tiendo en cuenta esto, el cassis o grosellero negro debe podarse intensamente, favoreciendo un rebrote vigoroso que producirá muchas ramas jóvenes, precisamente las que producirán fruta.






En los otros dos, el grosellero rojo y el espinoso, la poda tiene que ser más controlada, despuntando las ramas jóvenes para que desarrollen yemas de flor, y cortando desde la base las ramas muy viejas, con muchas yemas fructíferas y poco vigor.

En cuanto a la época de poda, el invierno es el mejor momento para ello, antes de que la planta comience a activarse de nuevo.


Plagas y enfermedades

Los groselleros son susceptibles de padecer algunas enfermedades fúngicas típicas de los cultivos, como el oidio o la antracnosis, que se pueden prevenir con medidas básicas de higiene vegetal (desinfección y limpieza de herramientas de poda, destrucción de restos) y aplicando fungicidas desde la brotación hasta el cuajado de los frutos, entre otras cosas.

La plaga más importante son las aves. Sus pequeños frutos les encantan, por lo que si no se toman medidas, acabarán con una pequeña cosecha rápidamente.

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Los pulgones, orugas y perforadores también pueden atacar los groselleros, aunque no hemos observado nada de esto en los nuestros.


Recolección

A mediados-finales de primavera, las bayas comienzan a madurar, pasando a tomar un color más intenso y a la vez traslúcido. Es el momento de cosechar.

En los cultivos comerciales suelen cosecharse los racimos enteros, tanto en el caso de la grosella negra como de la roja, sin embargo en un cultivo doméstico no tiene por qué ser así, de hecho es mejor recoger solo las bayas maduras, y dejar las demás en el racimo, ya que no suelen madurar todas a un tiempo.

Es preferible recogerlas con el frescor de la mañana o a última hora de la tarde, y seguidamente guardarlas en el frigorífico.

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