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Cómo hacer compost de forma natural

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Hablamos de las condiciones necesarias para que el compost madure correctamente: temperatura, humedad, aireación, y de cómo lograrlas a través de unos sencillos cuidados.

A la hora de ponerse manos a la obra en la elaboración de compost para su uso como abono y mejorador de suelos, la información que tenemos a nuestra disposición hoy en día ―en libros, internet, etc.― puede llegar a ser abrumadora.

Hace 10 años que realizamos compost en nuestro huerto familiar, y comenzamos casi por casualidad, sin saber muy bien cual iba a ser el resultado.

➽ Nuestro compost maduro y listo para utilizar

Recientemente estaba leyendo un documento técnico sobre la elaboración del compost, publicado por un organismo internacional de gran prestigio, y realmente me hizo sentir contrariado. ¿Tanta complejidad para explicar un proceso tan sencillo?

Datos muy precisos sobre temperaturas, pH, relación carbono nitrógeno, etc. Realmente pensé: "Pero si nunca medí la temperatura ni el pH de mi pila de compost, y siempre he obtenido un material maduro, homogéneo, sin olor, y que al aplicarlo al suelo, los cultivos crecieron con vigor y fueron muy productivos..."

Si el proceso tuvo lugar y el resultado fue bueno, para qué complicarse más. No podemos tomar un enfoque tan científico, o nos perderemos en cifras y mediciones en lugar de hacer otras cosas más importantes.

Lo siguiente que vino a mi cabeza es que no podía permitir que alguien que quiera elaborar compost por primera vez en su huerto o jardín, se sienta intimidado por documentos como ese, cuando en realidad es un proceso que cualquiera puede hacer siguiendo una reglas muy básicas.

Por todo lo anterior, en este artículo veremos una forma sencilla de realizar compost sin complicaciones, sin una sola medición y empleando nuestro valioso tiempo en cosas más importantes, como estar con la familia.


Factores a tener en cuenta

Antes de ponerte a elaborar compost, tienes que saber que el proceso de compostaje se va a ver influenciado por los siguientes aspectos.


Temperatura

Si hace frío, el proceso será mucho más lento que si las temperaturas son más cálidas. Esto es debido a que los microorganismos responsables de realizar el proceso trabajan más lentamente cuanto más baja es la temperatura.

Con un ambiente de templado a cálido (15 - 30℃) el proceso es realmente rápido, pero igualmente necesitará varios meses para completarse. Y es muy importante que se complete.

Para optimizar este aspecto, conviene situar la pila de compost en un lugar protegido de los vientos fríos y en el que no haya corrientes de aire. Un rincón soleado del huerto o jardín ―al lado de un muro― es ideal.







Humedad

Al igual que ocurre con la temperatura, los microorganismos que realizan el compostaje, necesitan de un ambiente húmedo para que puedan trabajar correctamente, pero tampoco encharcado, ya que el exceso de agua satura todos los poros e impide el necesario intercambio de gases entre la pila de compost y la atmósfera.


Los microorganismos implicados en la elaboración del compost necesitan humedad constante y buena aireación en la pila de residuos.


La humedad del material a compostar es importante. Si se aportan muchos residuos secos ―como paja, serrín, heno, rastrojos, etc―, habrá que regar la pila de compost con frecuencia para que todo ese material se hidrate poco a poco.

En cambio, si se añaden muchos restos jugosos ―hierba verde, césped, restos de cultivos, residuos domésticos, etc―, no será necesario regar a menos que haga mucho calor y veamos que la pila de compost se está secando.

Para mantener un ambiente húmedo, conviene situar la pila de compost en un rincón sin corrientes de aire ―sin sol directo en climas cálidos― y cubrirla con una tapa que permita el intercambio de gases pero que ayude a retener la humedad. También se puede tapar con una capa de acolchado orgánico.

Si no llueve demasiado, se puede dejar la pila de compost destapada, pero en climas o épocas muy lluviosos conviene protegerla para evitar que se encharque y que muchos de los nutrientes sean arrastrados por el agua hacia el subsuelo.


Aireación

El compost debe producirse bajo condiciones aerobias, porque los microorganismos que lo procesan necesitan oxigeno para vivir.

Por ello, el aire ha de poder entrar dentro de la pila de residuos, a través de los poros que necesariamente deben quedar entre los materiales.

Normalmente, esto se asegura añadiendo residuos voluminosos y poco densos a la pila de compost, tales como paja, rastrojos secos, serrín, etc.

Además, cada cierto tiempo será necesario voltear la pila, para deshacer la compactación que suele producirse debido al peso de los restos vegetales, y al proceso mismo de descomposición, que va reduciendo el tamaño de las partículas. Con el volteo se aligera el material, quedando muchos huecos que permiten una mejor aireación.

Además, si se voltea cambiándolo de lugar con una horca, como es recomendable, en el fondo de la pila quedará cierta cantidad de compost maduro que ya se puede apartar para su uso.


Diversidad de residuos

Esto es sin duda una de las mejores garantías de que el compost final esté equilibrado, no sea tóxico y constituya una fuente segura de nutrientes y de materia orgánica.






Se trata de añadir a la pila del compost residuos de diversos orígenes: excrementos de animales, restos de poda, segadura de cesped verde y seca, paja, serrín (no de motosierra), restos de hortalizas jugosas, desperdicios vegetales de la cocina, unos puñados de ceniza de madera de vez en cuando, etc.

En climas húmedos como el nuestro, la vegetación espontánea que crece en el huerto supone una de las principales fuentes de residuos para el compost. Cuando limpiamos el huerto después del invierno, una gran cantidad de esta vegetación hace crecer el montón del compost casi de un día para otro.


La pila de compost debe ser el basurero vegetal o estómago del huerto o jardín, donde vayan a parar todos los restos vegetales, excepto los de plantas tóxicas.


Añadir materiales muy diversos en distintas proporciones, asegura un compost rico en nutrientes e inocuo par las plantas, ya que el efecto de unos residuos se neutralizará con el de otros.

Los materiales más concentrados, como los excrementos ―especialmente la gallinaza― o la ceniza, se deben aplicar en pequeñas cantidades, y en cualquier caso muy inferiores al resto de residuos vegetales.


Proceso de compostaje sencillo

➽ Pila de restos vegetales en proceso de compostaje

Como venimos diciendo, la elaboración de compost debe ser algo sencillo, porque de hecho es un proceso que ocurre de forma natural.

Pero veamos qué hay que tener en cuenta para favorecer ese proceso natural en la medida de lo posible.


Elegir la ubicación

Este punto es uno de los más importantes. Aunque en realidad no forma parte del proceso de elaboración del compost, sino de los pasos previos, lo comentaremos igualmente.

Como ya adelantamos más arriba, se debe elegir un rincón de la finca, a poder ser protegido por muros, setos, árboles, etc. La idea es que sea un lugar cálido y sin viento, pero sí bien aireado.

Si lo elegimos correctamente, el compostaje ocurrirá prácticamente sin ninguna intervención por nuestra parte, más que apilar correctamente los residuos y mantenerlos húmedos y aireados.

Aunque no es imprescindible, es recomendable que la pila de compost esté contenida por paredes ―una de ellas móvil o desmantelable― y que se pueda poner un techo que la proteja de la lluvia y del sol. Todo esto dejando la debida ventilación en forma de huecos en las paredes o entre el techo y las paredes.

Estas paredes se pueden hacer de ladrillo, bloques de hormigón o simplemente colocando de pie algunos palets de madera y uniéndolos entre ellos con tornillos, alambre, etc.


Amontonar los residuos

Una vez que se ha acondicionado el lugar, ya se puede comenzar a apilar los materiales a compostar.






Lo ideal sería hacerlo de una sola vez ―así el compost madura a un tiempo―, pero en la práctica no es lo más habitual, ya que se suele usar la pila de compost como basurero de restos vegetales que se van produciendo en la finca. Es lo más práctico y realmente no supone ninguna desventaja.

Nosotros añadimos restos a la pila durante todo el año (en invierno muy poco), y gastamos todo el compost maduro en primavera. Por tanto, el compost tiene tiempo de sobra para madurar ―desde la presente primavera hasta la próxima―, concretamente 1 año.

Repetimos aquí que cada vez que se voltea la pila, queda en el fondo algo de compost que ya ha madurado, y que se puede dejar en el sitio, utilizarlo o guardarlo en otro lugar a la sombra.


Cubrir la pila

Es conveniente mantener la pila de compost cubierta para que las lluvias no laven el material ni lo encharquen.

El techo puede ser de madera, plástico, teja, metal, etc. pero no debe reposar encima del compost, sino que tiene que dejar unas aberturas laterales para ventilación.

Se puede simplificar un techo rápido echando un plástico sobre la pila, pero no debería estar siempre puesto ya que impide la aireación. Puede ponerse cuando llueva y quitarlo cuando haga buen tiempo.

Si se van a añadir restos continuamente, el techo tiene que poder levantarse de forma sencilla.


Voltear y regar

Nosotros volteamos la pila de compost aproximadamente una vez al mes durante la primavera y el verano, y en invierno una vez o ninguna si vemos que ya está completamente maduro.

Para ello, retiramos las maderas del muro frontal y con un garabato vamos tirando de los restos vegetales hasta deshacer completamente la pila.

Antes de devolver los restos de nuevo a su sitio, recogemos el compost maduro que ha quedado en el fondo y lo pasamos a otro compartimento para que termine de madurar, y para poder utilizarlo cuando haga falta, sin necesidad de tener que mover la pila de nuevo.

Seguidamente, vamos pasando de nuevo los restos al compostador ―con ayuda de una horca―, y colocamos otra vez las tablas frontales, a medida que se va llenando el espacio.

Tras el volteo se apreciará que la pila ha aumentado de volumen, debido a que ahora los materiales no están tan apelmazados y han quedado muchos huecos dentro de la misma. Esto es lo que permite la aireación de la pila.

Este es un buen momento para comprobar el estado de humedad del montón, regando si se aprecia demasiado seca.







Utilizar

El proceso de compostaje termina cuando el material se ha estabilizado. No se distinguen los restos vegetales, el color es muy oscuro y su textura se asemeja a la turba, aunque más granular que fibrosa.

Tampoco ha de desprender olores ni notarse caliente al tacto, tampoco humeante.

Llegado este punto, se puede emplear tranquilamente para abonar las plantas del huerto o del jardín.

Cuando lo vamos a aplicar cerca de las raíces de las plantas, por ejemplo en trasplantes o para hacer semilleros, primero lo tamizamos con un tamiz de 5 mm de luz, puesto que siempre pueden quedar trozos de madera sin descomponer, conchas, cáscaras de huevo, etc.

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