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Tiempo de germinación del tomate

El tiempo de germinación que te damos en este artículo está contrastado con fuentes especializadas pero también te explicamos los factores de que depende



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La germinación de las semillas de tomate depende de las condiciones internas y externas a la propia semilla, entre ellas el estado de salud, la temperatura y la humedad.

Es necesario explicarlos para entender de qué depende el tiempo de germinación que damos en este artículo y que fue contrastado con fuentes especializadas.


Estado de la semilla



La semilla debe se de calidad, estar libre de enfermedades y tener una buena capacidad para germinar. Se considera que una semilla de calidad debe tener un porcentaje de germinación superior al 95%, es decir, de cada 100 semillas sembradas, al menos 95 deberán germinar.

Si las semillas son muy viejas, fueron recolectadas cuando aún no estaban bien formadas o no han sido almacenadas adecuadamente, puede que no lleguen a germinar o lo hagan en un porcentaje muy bajo.


Temperatura



Es uno de los factores más importantes para una pronta germinación. Es sabido que temperaturas más cálidas suelen conllevar un tiempo de germinación más corto, pero una temperatura excesiva tampoco es favorable. Existen varias referencias en la literatura específica en cuanto a la temperatura óptima de germinación, situándose normalmente entre los 16 y 28°C.

Por debajo de 16°C, la germinación se retrasará, tanto más cuánto más baja sea la temperatura. En cambio, a temperaturas cercanas a los 25°C, la germinación se demora solamente unos 5 o 6 días. En general, el tiempo de germinación estará comprendido entre 5 y 8 días.


Humedad



Las semillas necesitan hidratarse para que dé comienzo el proceso de germinación, y para que pueda continuar correctamente. Si no hay agua disponible o ésta es insuficiente, en algún momento durante el proceso, la germinación puede detenerse hasta que la humedad se recupere. En último caso, una desecación extrema del semillero arruinaría toda posibilidad de germinación.


Profundidad de siembra



La semilla del tomate debe enterrarse no más de 2 o 3 veces su tamaño. Es decir, si mide 3mm debe cubrirse con 9mm de sustrato como máximo.

Si la profundidad es excesiva, la semilla tardará más tiempo en alcanzar la superficie o incluso puede que no llegue a hacerlo nunca, pereciendo en el intento.


Aireación



Otro factor que influye en la germinación es la aireación del sustrato. La germinación consume mucho oxígeno y si éste no está disponible en cantidad suficiente, el proceso se demorará.

Por ello es de vital importancia sembrar en sustratos bien esponjoso, que permitan la entrada de aire, no regar en exceso para evitar encharcamientos y facilitar un drenaje en el fondo del recipiente por dónde saldrá el sobrante de agua de riego.


Oscuridad



Se sabe que la luz es capaz de inhibir la germinación en algunas variedades de tomate y que, en todas ellas, el proceso se desarrolla mejor en condiciones de oscuridad.

Durante los primeros 4 o 5 días tras la siembra, se mantiene el semillero en ausencia de luz hasta que las plantas emergen o están próximas a hacerlo.


Etapas del proceso de germinación



Durante las primeras 12 horas, aproximadamente, la semilla absorbe agua rápidamente hidratándose.

La siguiente etapa es de reposo y suele durar unas 40 horas. La semilla permanece sin cambios apreciables.

En esta última etapa, la semilla emite un apéndice que comienza a profundizar en el suelo y que constituye la raíz principal. Continúa absorbiendo agua y creciendo tanto hacia abajo como hacia arriba hasta que logra emerger del suelo y extender sus dos cotiledones u hojas primordiales.

Por tanto, si los factores anteriores son favorables, la germinación de las semillas de tomate ocurrirá pasados entre 5 y 8 días tras la siembra.