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Riego de la patata

Según el clima y el tipo de suelo, quizás sea necesario o no regar las patatas y en caso de tener que hacerlo, sigue estos importantes consejos


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Las raíces de la patata se desarrollan poco, explorando solamente la parte más superficial del suelo. A ésto hay que añadir que la humedad del suelo aumenta con la profundidad y se pierde primero en las capas superficiales, por acción del sol, el viento y por la extracción que realizan las plantas.

Por otro lado, la patata tiende a cerrar los estomas cuando no dispone de suficiente agua en el suelo; detiene su crecimiento y, si la deficiencia se repite con frecuencia durante el periodo de cultivo, tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha se verán perjudicados.

La necesidad de agua es más crítica una vez inicia el proceso de formación y llenado de los tubérculos. Es en esta fase es donde la sequía puede ocasionar mayores perjuicios al cultivo.

El agua de riego ha de ser de calidad, especialmente en lo relativo a la salinidad.


Prácticas conservadoras de agua



Dada la escasez que existe en algunas regiones del planeta y la importancia que el agua tiene para todos los cultivos, es imprescindible utilizarla de forma responsable, empezando por minimizar—en la medida de lo posible— las pérdidas de agua de lluvia por escorrentía, infiltración o evaporación. Las prácticas conservadoras de agua pueden mantener la humedad del suelo en niveles muy superiores a lo habitual.


La capacidad de campo

Este parámetro propio del suelo es fundamental para la conservación del agua en el mismo. Se trata de la capacidad que tiene cada suelo de retener una mayor o menor cantidad de agua. Está muy relacionado con la estructura y composición del suelo. A mayor cantidad de partículas finas y materia orgánica y, por tanto poros de pequeño tamaño, más cantidad de agua puede almacenar.

Los suelos arenosos tienen una estructura suelta, con poros muy grandes que dejan escapar el agua fácilmente hacia capas más profundas. En el extremo opuesto se encuentran los suelos arcillosos, que son capaces de retener mucha agua entre sus partículas finas.

En medio de los anteriores se encuentran los suelos francos, cuya estructura retiene suficiente agua pero permite el drenaje y, con ello, facilita que no se produzcan los temidos encharcamientos que tan perjudiciales son para la mayoría de los cultivos, incluida la patata.

Por tanto, si el suelo fuera arenoso, lo primero que cabe optimizar es la estructura y composición granulométrica del suelo, tendiendo hacia uno franco o franco-arenoso. Ésto se logra añadiendo materia orgánica y arcilla en las proporciones adecuadas para cada caso.


Acolchado o mulching

Consiste en cubrir el suelo con diferentes tipos de materiales para reducir las pérdidas de agua por evaporación. Es muy recomendable.

Más información sobre el acolchado en este artículo.


Binar el terreno tras las lluvias

La lluvia al caer sobre un suelo descubierto lo compacta ligeramente en superficie y forma unos capilares o microtubos que conectan la superficie con las capas intermedias del suelo. Cuando el sol evapora en superficie el agua de los capilares, éstos tiran del agua más profunda para sustituir la que se acaba de perder. Realizando una bina (labor) superficial del terreno se rompen estos capilares en superficie reduciendo mucho la evaporación de agua.


Control de adventicias

La vegetación adventicia que crece entre las patatas, entre otros perjuicios, consume agua del suelo. Eliminándola o, mejor aún, evitando que aparezca —con el acolchado— se puede ahorrar mucha agua que quedará a disposición de las patatas.


Regar al amanecer o al atardecer

En días soleados y calurosos, se debe regar en las primeras o últimas horas del día. De esta forma se reduce la evaporación del agua de riego —en la capa más superficial del suelo—, disponiendo de más tiempo para infiltrarse en el terreno. Si se hace a última hora del día, tendrá toda la noche para penetrar lentamente en el suelo y difundirse por todos los poros del mismo.

En climas muy calurosos y suelos ligeros, es mejor regar a primera hora de la mañana para que el agua no tenga tiempo de drenarse antes de que las plantas la puedan utilizar durante las horas de más calor. En este caso, si se regara al atardecer, a la mañana siguiente la mayor parte del agua se habría infiltrado a capas más profundas, lejos del alcance de las raíces de la patata.


Sistemas de riego



Sin duda el riego localizado es el más adecuado para el cultivo de la patata, tanto por el ahorro de agua como por el hecho de que el suelo permanezca siempre ligeramente húmedo, evitando momento puntuales de escasez de agua.

En cultivos pequeños, se puede instalar un sistema de riego por goteo o cintas de exudación. Si no es posible habrá que recurrir al riego por inundación, llenando los surcos de agua o, en último caso, al riego por aspersión, el menos recomendado por favorecer la aparición de enfermedades en las hojas tallos de las patatas y presentar grandes pérdidas de agua a la atmósfera en días cálidos y/o ventosos.

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