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Cuidados del ajo


Hablamos de los cuidados más básicos del ajo, aquellos imprescindibles para que el cultivo prospere adecuadamente y llegue a dar una buena cosecha, bulbos grandes y sanos.


➽ Un bancal de nuestros ajos en caballones.

El ajo es una hortaliza que no demanda muchos cuidados, o mejor dicho, no requiere cuidados especiales, como en el caso del tomate.

Se trata de una planta muy rústica, y que ha cambiado muy poco a lo largo del tiempo, ya que la reproducimos de forma asexual ―plantando los dientes―, con lo que no le damos la oportunidad a la variabilidad genética.

Esto ha permitido que el ajo conserve muchas características propias de plantas silvestres, como la adaptación a muchos tipos de suelo, necesidad de pocos nutrientes, resistencia a la sequía, plagas y enfermedades, etc.

Dicho esto, tampoco se trata de plantar los ajos y dejarlos a su suerte, porque aunque seguramente sobrevivan, pero la cosecha que se obtendrá no será de calidad. Por otro lado, determinadas condiciones del suelo puede acabar con los ajos de forma fulminante, pero todo esto lo veremos a continuación.

Los siguientes aspectos son clave en el mantenimiento de los ajos.


Drenaje

Hay que tener especial cuidado para que las raíces y la parte baja de las hojas del tallo no se encuentren en un suelo encharcado, ya que esta planta detesta el exceso de humedad durante un tiempo prolongado.

Si se cultiva en regiones lluviosas o en suelos con tendencia a retener mucha agua, es casi obligatoria la realización de caballones ―surcos elevados―, sobre los que se plantan los ajos, de forma que la base de las plantas y la mayor parte de las raíces quede por encima del nivel del suelo, y por tanto no se encharque.


Plantar los ajos en caballones o surcos elevados les resulta muy beneficioso en climas lluviosos y suelos húmedos.


Y en lo referente a los riegos, hay que tomar este mismo enfoque orientado a evitar un suelo encharcado, no obstante tienes más información al respecto aquí:


RIEGO DE LOS AJOS

En este otro artículo hablamos en concreto del riego.


Competencia

"En el cultivo del ajo es recomendable mantener el suelo desnudo en todo momento"

Este es quizá el segundo cuidado más importante que se debe procurar a los ajos, ya que agradecen mucho que se les retire la vegetación que nace a su alrededor de forma espontánea, y que resulta una dura competencia por los nutrientes y el agua.

Además de lo anterior, el suelo cubierto de vegetación ―especialmente si esta llega hasta los ajos― suele mantener la humedad alta cerca de la superficie, lo que puede favorecer la aparición de pudriciones en la parte baja de las hojas y los bulbos.

Bajo nuestra experiencia, el ajo es uno de los pocos cultivos en los que es preferible mantener el suelo desnudo en todo momento, especialmente en climas húmedos como el nuestro. Es posible que en zonas más secas no sea tan importante, o incluso le beneficie cierta cobertura.

Respecto a la forma empleada para mantener el suelo libre de vegetación, la más recomendable es la escarda manual, con escardador, azadilla o herramienta análoga. Además de retirar las "malas hierbas", esta labor mantendrá el suelo aireado y suelto, dos cosas que favorecen mucho el desarrollo del ajo.


Abonado

Aunque este aspecto no deberíamos de mencionarlo en un artículo sobre los cuidados del ajo, lo cierto es que lo haremos para evitar que se puedan cometer errores debidos a la comparación con otros cultivos.

El ajo se desarrolla bien en suelos poco fértiles, de hecho los muy abonados no le son favorables, especialmente si se aportaron abonos orgánicos poco maduros y poco tiempo atrás.

Por ello, es muy recomendable plantar el ajo al final de los ciclos de rotaciones, o al menos detrás de cultivos que extraen muchos nutrientes y antes de abonar de nuevo. Si se hace de esta forma, habrán pasado muchos meses ―e incluso varios años― desde la última vez que se aportó abono en la parcela.


QUÉ ES LA ROTACIÓN DE CULTIVOS

En este artículo te explicamos detenidamente en qué consiste esta importante técnica.


Por último, señalar que en la mayoría de los suelos, resulta muy beneficioso para el cultivo del ajo el aporte de cenizas de madera en pequeñas cantidades. Esta práctica también tiene detractores, los cuáles atribuyen a la ceniza más perjuicios que beneficios, pero nuestra experiencia evidencia lo contrario.

Espolvoreamos ceniza sobre el terreno en al menos dos ocasiones: la primera cuando estamos plantando los ajos, y la segunda después de haber realizado una escarda. En ocasiones la hemos añadido hasta en tres ocasiones sin observar efectos negativos, si bien hay que señalar que el suelo de nuestro huerto es ácido.

Además de haberlo corroborado con nuestra experiencia, estamos seguros de que la ceniza de madera es beneficiosa para los ajos, y para el huerto en general, porque es una sustancia natural que se desparrama sobre el terreno en cantidades importantes tras los incendios forestales, y cualquiera que haya visitado una zona quemada ―unos meses después del incendio― habrá podido observar con que vigor rebrota la vegetación.

Es posible que los detractores de la ceniza pudieran haber utilizado cenizas tóxicas en alguna ocasión, o las adicionaran en una cantidad exagerada, o en un suelo que de por sí era demasiado alcalino...¡Pruébalo por ti mism@!


CÓMO CULTIVAR AJOS

Aquí tienes muchos más artículos sobre el ajo y sus cuidados.

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