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Producción de ajo por hectárea

Aquí tienes el dato de producción o rendimiento por hectárea del ajo pero también los factores que pueden influir en una mayor o menor producción



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Según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA), los rendimientos que se pueden esperar del cultivo del ajo son tanto más óptimos cuanto mayor es el desarrollo del follaje antes de entrar en la fase de bulbificación. Por tanto, todos los factores que influyan en el desarrollo óptimo de la parte aérea, tendrán repercusión en el rendimiento de la cosecha.

Algunos de estos factores son:


Características del suelo



El pH, la textura, el contenido en materia orgánica y el grado de humedad son factores que tendrán una influencia muy significativa en los rendimientos o que incluso, si fueran extremos, podrían impedir el cultivo.

En esta sección sobre el clima y el suelo adecuados para el ajo encontrarás más información al respecto.


Peso del diente de siembra



Gráfico 1. Relación entre el peso de diente de siembra, altura de las plantas y tamaño del bulbo cosechado (Fuente: INTA)

Cómo se puede apreciar en el gráfico adjunto, dientes de siembra de mayor peso darán lugar a bulbos más grandes y, por tanto, la producción de la cosecha será mayor.

A la hora de seleccionar los dientes que serán utilizados para siembra, tomaremos los bulbos más grandes, y de éstos extraeremos los dientes externos, que suelen ser los de mayor peso y tamaño. Los demás dientes, si no han sido tratados químicamente, podemos consumirlos.


Genética de la variedad



Aquellas variedades de ajo que por su genética desarrollen bulbos mayores, como por ejemplo el ajo elefante, es de esperar que ofrezcan rendimientos más elevados.

Por otro lado, deberán elegirse las variedades que mejor se adapten a las condiciones agroclimáticas de la zona.


Temperatura de almacenamiento



Los dientes de ajo destinados a siembra que son sometidos a vernalización, es decir, almacenados a temperaturas inferiores a 10°C durante un periodo 30-45 días, formarán antes los bulbos pero el la producción será menor. Como explicamos más abajo, esto es debido a que el ajo dispondrá de menos tiempo para desarrollar la parte aérea y de acumular reservas en ella para posteriormente engordar el bulbo.


Profundidad de siembra



Cuanto menor sea la profundidad de siembra, la planta alcanzará más pronto la superficie de la tierra y comenzará antes a captar la luz del sol para desarrollarse. Y como ya explicamos en puntos anteriores, todo lo que se pueda alargar el periodo de desarrollo del follaje dará lugar a rendimientos mayores.

A menor tamaño del diente y en siembras tempranas (final del verano), la profundidad de siembra podrá ser menor, mientras que para dientes de mayor tamaño y en siembras tardías, la profundidad será mayor.


Posición de los dientes



La posición en la que quedará el diente al ser sembrado puede tener una fuerte influencia negativa en el rendimiento.

Lo óptimo es sembrarlo con el pico —la parte por donde saldrán las hojas— hacia arriba, es decir, en la misma posición en la que se encuentran en la cabeza de ajos.

Si se siembran acostados, la pérdida de rendimiento puede ser hasta del 18 %, según los datos consultados del INTA.

En el caso más desfavorable, que queden invertidos, el rendimiento podría disminuir hasta un 47%.


Época de siembra



En relación con el primer punto, los rendimientos en el cultivo del ajo serán mayores cuanto más tiempo tengan las plantas para desarrollar el follaje, ya que en éste es donde se acumulan las reservas que luego serán utilizadas para engordar el bulbo. En general, a más reservas almacenadas en las hojas —por que se han desarrollado más— mayor será el tamaño del bulbo.

Como se puede apreciar en el siguiente gráfico, las siembras tempranas dan lugar a mayores rendimientos que las tardías, ya que en las primeras el ajo dispone de más tiempo para desarrollar el follaje.

Gráfico 2. Influencia de la época de siembra en el crecimiento vegetativo (Fuente: INTA)

Distribución de las plantas



La densidad de siembra dependerá de la variedad elegida y del tamaño de la simiente. Cuanto mayor sean los dientes de siembra más separados los distribuiremos. Por ejemplo, si los dientes son grandes, podemos dejar 10 cm entre dientes mientras que si son más pequeños reduciremos la distancia a 7 cm.


Disponibilidad de agua



Dado que el ajo tiene un sistema radicular poco profundo, debe mantenerse una humedad constante pero no excesiva en el suelo, para que no padezca sequía en ningún momento y que no se vea afectado el desarrollo vegetativo o la formación del bulbo.


Nutrición



Todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del ajo han de estar presentes en el suelo, en formas asimilables. Normalmente, el nutriente limitante es el nitrógeno por lo que habrá que aportarlo al suelo si es necesario.

El INTA afirma que el aporte de Zinc mediante abonos foliares ofrece mejoras en el rendimiento.


Compentencia con malezas



El control de la vegetación espontánea que crezca entre el cultivo es muy importante para alcanzar buenos rendimientos. Las malezas compiten con el ajo por el agua, los nutrientes, el espacio y la luz, y frecuentemente, suelen ser más eficaces que éste.


Estado sanitario



Las condiciones sanitarias, tanto de la simiente como de las plantas, puede tener una gran influencia en el rendimiento de la cosecha. Los dientes de siembra dañados o enfermos puede no germinar o dar lugar a plantas enfermas y de pobre desarrollo.

La incidencia de plagas y enfermedades durante el desarrollo del cultivo también puede acarrear una importante pérdida de rendimiento, en tanto que dichas afecciones interfieran con el desarrollo vegetativo de la planta o la formación del bulbo.


Rendimiento por hectárea



Este dato es muy variable ya que depende, cuando menos, de todos los factores anteriores. No obstante, disponemos de datos de cosechas a nivel mundial y de superficie cultivada, por lo que, de manera empírica podemos hacer una aproximación.

La producción promedio por hectárea a nivel mundial es de 14.7 t/ha, es decir, en 1 hectárea se obtienen de media 14700 kilogramos de ajo.

No obstante, los datos varían mucho de unos países a otros, como se puede comprobar en la siguiente tabla. Egipto alcanza un rendimiento de 25.3 t/ha mientras que Bangladesh se queda en 4.4 t/ha.

Teniendo en cuenta estos datos, de un metro cuadrado de huerto se puede obtener entre 400 gramos y 2,5 kg de ajos. A nivel doméstico, la producción estará entre esos dos valores pero más cercana al dato inferior.