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El riego de los ajos

Si quieres saber cúanto y cómo regar los ajos para que crezcan sanos y fuertes te damos todas las claves en este breve artículo



El ajo es una planta muy sensible al encharcamiento del suelo, por lo que un riego inadecuado puede echar a perder todo el cultivo o, cuando menos, dejarlo seriamente afectado.

En climas con precipitaciones regulares durante el invierno y la primavera no suele ser necesario regar los ajos, ya que esta hortaliza necesita muy poca agua para desarrollarse.

Tras la siembra, si el tiempo es seco, aplicaremos un riego cuando vemos que empiezan a germinar los ajos o están próximos a hacerlo. Ésto ayudará a que broten de manera más uniforme y con mayor rapidez.

Cuando la planta está próxima al final de su ciclo y comienza a formar el bulbo, debemos mantener una humedad constante (no excesiva) en el suelo. Hay que tener en cuenta que, para entonces, la planta ya tendrá muy desarrolladas sus raíces y podrá extraer agua a mayor profundidad. Por que veamos la superficie del suelo seca no debemos preocuparnos, ya que, más abajo seguramente habrá humedad. Cavando un poco o introduciendo el dedo en la tierra podemos comprobarlo.

Es importante conocer que tipo de suelo tenemos en nuestro huerto o que sustrato hemos puesto en la maceta, si es el caso.

Suelos muy arenosos y sueltos retendrán poca agua y, por tanto, necesitaran riegos ligeros pero y más frecuentes, si no llueve.

En suelos más pesados, compactos, arcillosos o limosos, es decir, con mayor proporción de materiales finos tendremos que regar muy poco o nada por que, estos suelos, tienden a retener mucha humedad y a encharcarse fácilmente. Si observamos tendencia al encharcamiento, deberemos levantar caballones en el momento de la siembra de los ajos para que éstos puedan desarrollarse en un terreno más elevado y, por tanto, mejor drenado. No obstante, estos suelos no son los más adecuados para el cultivo del ajo, por lo que sería recomendable añadir arena o turba para mejorar la estructura, la aireación y el drenaje.

En climas con largos periodos secos que coincidan con la época de cultivo del ajo, tendremos que recurrir al riego para asegurar un nivel adecuado de humedad en el suelo.

Los sistemas de riego localizado, como el riego por goteo o mediante cintas de exudación, son más adecuados que el riego por inundación o aspersión. En caso de regar por inundación, será imprescindible situar los ajos en caballones lo suficientemente altos como para que el agua no llegue al nivel del bulbo. Llenaremos el surco e inmediatamente cortaremos el agua. No repetiremos el riego mientras el fondo del surco siga estando húmedo.

Unas tres semanas antes de la fecha de recolección suprimiremos cualquier riego. Esto hará que el bulbo acelere su maduración en detrimento de las hojas, que comenzarán a secarse poco a poco. Además, el bulbo contendrá menor cantidad de agua lo que ayudará a su posterior conservación.

Sabías que...Los ajos cultivados con escasez de agua tendrán un sabor más fuerte.


Recomendaciones


- No asociar el ajo con cultivos que requieran mucho riego ya que el ajo tendría humedad de más o el otro cultivo humedad de menos.

- Eliminar las malas hierbas en cuanto aparezcan para evitar que roben agua y nutrientes al ajo.

- Podemos acolchar el suelo pero no acercaremos el material de acolchado a la planta.


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