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Tipos de siembra

Publicado por Antonio Amigo   ✧   Entre la azada y el teclado...

Descubre aquí cuáles son los distintos tipos de siembra, en qué consisten y qué hortalizas se deben sembrar de una o de otra forma.


Existen dos tipos principales de siembra según la tolerancia de las plantas al trasplante y la adecuación de su ciclo al clima local, la siembra directa y la siembra protegida en semillero.

A continuación te explicamos cada tipo de siembra, verás que es muy sencillo de entender.


Siembra directa

Este tipo de siembra se reserva para aquellas plantas cuyo ciclo se ajusta bien a la climatología del lugar y, por tanto, pueden ser sembradas directamente en el exterior.

También se siembran directamente aquellas plantas que no toleran bien el trasplante. Suelen ser cultivos de raíz como la zanahoria, remolacha, patata...

Dentro de este grupo se distinguen tres subtipos, en función de la distribución que queremos darle al cultivo y del tamaño de la semilla.


Siembra a golpes

- Como su nombre indica, se van practicando golpes de azada a una distancia determinada por el marco de plantación de cada hortaliza.

- En cada uno de esos golpes (agujeros) se deposita una o varias semillas, según el porcentaje de germinación de las mismas y el número de plantas que queramos dejar en cada hoyo.

- Por último se tapa en hoyo con tierra y se avanza al siguiente.

➟ Mira un ejemplo de siembra a golpes en cultivo de habas, con boceto incluido.




Siembra a voleo

- Consiste en esparcir las semillas al azar sobre la tierra, de forma que cubran toda la superficie por igual.

- Se suele utilizar para semillas de pequeño tamaño que no necesitan ser tapadas por la tierra o muy poco.

- Cuando se trata de semillas de color oscuro, se pueden mezclar primero con un poco de arena blanca, de forma que veamos mejor por dónde hemos sembrado y por donde no.



Siembra en semilleros o almácigos

Este tipo de siembra se emplea para aquellos cultivos de ciclo largo que no resisten bien la climatología reinante durante la época de siembra.

El cultivo se inicia en un semillero o almácigo, que suele mantenerse en un ambiente protegido —invernadero, cama caliente, interior de la vivienda, etc— para que las semillas puedan germinar y las jóvenes plantas desarrollarse adecuadamente, hasta que llegue el momento del trasplante al exterior.

Los semilleros pueden hacerse en recipientes —es lo más común y lo más práctico— o bien en el suelo. En ambos casos, las semillas se pueden distribuir de forma regular o a voleo. Si el recipiente tiene alveolos o compartimentos, se depositan 3 o 4 semillas por alveolo. Si no está compartimentado, puede hacerse una siembra a voleo —reparto uniforme por toda la superficie—, formando líneas o en hoyos equidistantes. Esta última opción es la más práctica ya que las plantas podrán crecer en igualdad de condiciones, serán más vigorosas y sanas, y tenderán a ahilarse menos.

En semilleros compartimentados, se pueden sembrar hortalizas que toleran mal el trasplante a raíz desnuda, ya que permiten extraer el cepellón completo.

➟ Mira cómo hacemos un semillero de cebolla y sigue los pasos para cualquier siembra de semillas pequeñas en semillero.

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