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Cómo plantar ajos brotados

Plantar de esta forma un diente de ajo brotado para que siga creciendo en la tierra y, si todo va bien, produzca una nueva cabeza llena de dientes



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Foto 1. Ajo sacados de la tierra cuando estaban brotando y emitiendo raíces, en diferentes estados.

Es muy habitual que cuando vamos a utilizar un ajo para cocinar, nos encontremos con que ha comenzando a emitir el brote. Ante esa situación, algunas personas lo desechan pensando que ya no sirve para cocinar o que está pasado, otros lo utilizan igualmente quitando —o no— el brote, y un tercer grupo piensa: ¿Qué pasa si lo planto?

Consulta nuestro artículo sobre la reproducción del ajo en el que te contamos las dos maneras existentes de propagar ajos para lograr que crezcan y nos ofrezcan nueva cabezas.

Si has leído el artículo que te recomendamos en el párrafo anterior, habrás visto que la forma más utilizada —y más práctica— para propagar ajos es a través de la siembra de sus dientes.

Es posible, por tanto, plantar un ajo brotado y que éste prospere, formando una nueva planta que, si cuenta con las condiciones apropiadas, formará un nuevo bulbo repleto de dientes de ajo.

Cada cabeza puede tener entre 6 y 12 dientes de ajo por lo que si plantamos un diente y prospera, nos dará hasta 12 nuevos dientes, es decir, hemos multiplicado por 12 nuestro ajo en un solo cultivo. Si volvemos a plantar esos 12 dientes, nos darán hasta 144 al año siguiente. Es fácil ver que con un solo diente de ajo brotado se puede lograr una buena cosecha tras varios años de cultivo.

Antes de que veamos cómo plantarlo, es recomendable que leas este artículo sobre la época de siembra del ajo, ya que si las condiciones no son las adecuadas, nacerá igualmente pero quizás no desarrolle un buen bulbo o cabeza.


Cómo plantarlos


Necesitaremos un recipiente de unos 2 litros de capacidad con agujeros en la base —o un espacio de tierra en el exterior— un sustrato de jardinería, una cucharada de ceniza de madera y un poco de abono orgánico, por ejemplo, humus de lombriz, compost, gallinaza, etc. También podemos usar algún abono mineral si nos es más fácil conseguirlo. Mejor si es rico en potasio.

La ceniza de madera es para añadir potasio a la tierra, pero la podemos omitir si conseguimos un sustrato bien equilibrado y rico en potasio.

Mezclamos el sustrato con el abono orgánico a razón de 8 partes de sustrato por 2 de abono orgánico. Añadimos la cucharada de ceniza y removemos todo bien. Si queremos hacerlo con abono mineral, echaremos una cucharilla de abono al sustrato y lo mezclaremos bien.

Con el dedo, un palo, cuchara, etc. hacemos un pequeño hoyo un poco más profundo que la altura del diente de ajo que vamos a plantar y ponemos el diente dentro.

✪ IMPORTANTE: El diente se planta con el brote hacia arriba y la base plana hacia abajo. Si se hace en otra posición la planta se deformará y dará lugar a una cabeza más pequeña.

Tapamos de nuevo con el sustrato y regamos lo necesario para humedecer toda la tierra y mejorar el contacto del diente con ésta.

✪ IMPORTANTE: Si el diente tiene el extremo del brote de color verde, dejaremos dicho extremo asomando ligeramente por fuera de la tierra.

Llevaremos la maceta a un lugar templado e iluminado pero sin sol directo durante muchas horas al día, sobre todo si el brote ha quedado fuera de la tierra, ya que podría secarse al no contar aún con raíces.

Mantendremos la humedad de la tierra regando ligeramente y de vez en cuando, sin llegar a encharcar. Cuando observemos que la planta ya tiene hojas, podemos llevarla progresivamente a un lugar más soleado.

Y en unos cuantos meses notaremos como comienza a engrosarse en la parte de abajo del tallo. Estará comenzando a formar el bulbo.

Si no queremos esperar tanto, podemos cortar las hojas del ajo para consumir en fresco, tanto en ensaladas como en revueltos o condimento de otros platos más elaborados.


Si deseas saber más puedes consultar nuestra guía sobre cómo cultivar ajos, en ella encontrarás todas las claves para lograr buenas cosechas.