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Cómo cultivar uvas en casa

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Lo que hay que saber antes de cultivar uvas en casa: requerimientos de la planta, espacio, formas de iniciar el cultivo, en suelo o en maceta, entutorado, etc.

Antes de comenzar

Como en cualquier cosa que uno se propone, lo primero es estudiar y planificar lo que se va a hacer. Esto evita muchos errores y decepciones, aunque quizás aparecerán otros que no se tuvieron en cuenta.

En el caso de las uvas, es lo más importante es conocer qué condiciones prefiere la planta para crecer sana y fructificar abundantemente, pero también el espacio que requerirá, si conviene entutorarla o no, etc.

Veamos algunas de esas cosas.


Mucho sol

Esto quizás sea lo más importante de todo. Si la vivienda o el jardín no tienen una zona en la que dé el sol prácticamente todo el día, entonces la planta podrá desarrollarse e incluso dar frutos, pero la calidad de la uva será bastante pobre.

Las variedades de uva negra suelen requerir más calor que las de uva blanca, así que en climas poco soleados o frescos, o si la ubicación no es todo lo soleada o cálida que debería, conviene elegir la segunda.


ⓘ De este y de otros requerimientos de la parra o vid ya hablamos en este artículo, así que es recomendable que lo consultes antes de seguir.


Espacio

Una sola planta no requiere de mucho espacio ya que puede controlarse fácilmente su tamaño y forma mediante la poda y otros manejos.

Puede desarrollarse en forma de pequeño arbolito o bien como trepadora, recorriendo una barandilla, pérgola, porche, muro o cualquier tutor. Esta última características es muy interesante para decorar un espacio del exterior de la vivienda, a la vez que se obtiene fruta y opcionalmente sombra.



Formas de iniciar el cultivo

Se puede comenzar de tres maneras diferentes que explicaremos a continuación, aunque una de ellas no ofrece ninguna garantía y es muy lenta.


Con semillas

Empezaremos por la que para muchos podría ser la más obvia: sembrar semillas de uva para que de ellas nazca una joven parra o vid.

Esto, tanto en la teoría como en la práctica, funciona, y de hecho ya hablamos sobre cómo hacerlo en el artículo titulado: cómo germinar las semillas de uva.

Esta primera opción es económica y directa, ya que solo hay que conseguir unas uvas maduras y extraer sus semillas, pero tiene los siguientes inconvenientes importantes.

Proceso muy lento. Desde la siembra hasta la primera producción de frutos pasarán años.






Futuros frutos de características indeterminadas. Como cada semilla es genéticamente diferente a todas las demás, la planta que nacerá de ella no será idéntica a su "madre". Esto puede ser para bien, o con más frecuencia, para mal.


Por tanto, cultivar una parra a partir de semillas resulta interesante solo como experimento. Aunque después de unos años dará uvas que serán comestibles, generalmente serán de peor calidad que aquellas de las que procedían las semillas.


Con esquejes

Esta ya si es una forma seria de comenzar el cultivo de la parra.

Realizar un esqueje no es más que producir un clon de una planta a partir de un trozo de ella, generalmente un tallo o rama, que en el caso de la parra se conoce como sarmiento.

Un clon en realidad es el mismo individuo por duplicado, es decir, que plantando un esqueje se obtiene una parra genéticamente idéntica a la original. Esto significa que si el ambiente y los cuidados son apropiados, las uvas tendrán la misma calidad.

Pero además de esta importante ventaja, la de saber "con certeza" cómo serán las uvas, hay otra igualmente interesante: el esquejado es un técnica rápida, sencilla y gratuita que ofrece buenos resultados con las parras.

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Las parras se podan al menos una vez al año, y las abundantes ramas o sarmientos cortados suelen tirarse o quemarse. Cualquiera que tenga una parra no tendrá ningún problema en regalar este material, del que se pueden obtener los esquejes a coste cero.


Con planta

Esta es sin duda la forma más rápida, pero a diferencia de las anteriores, obliga a gastar algo de dinero.

Comprar una vid en un vivero o en una tienda de jardinería es lo más cómodo para comenzar el cultivo de la uva al instante.

Hay que elegir bien la variedad y plantarla en el lugar elegido cuando las condiciones sean favorables.


Si la parra tiene hojas ―las pierde a mediados de otoño―, hay que esperar a que pase el riesgo de heladas para plantarla en el exterior, mientras que si no las tiene, se puede hacer en cualquier momento, aunque siempre será mejor a comienzos de la primavera.


En maceta o en el suelo

Acabamos de ver tres maneras diferentes de comenzar con este cultivo, pero una vez que la planta está lista para el trasplante, hay que preparar el lugar en el que va a crecer de ahora en adelante.







En el suelo

Lo ideal siempre será plantar la parra en el suelo del jardín. Necesitará menos cuidados y podrá desarrollarse más rápido y mejor, alcanzando un mayor tamaño que en maceta.

El procedimiento a seguir es el mismo que para plantar un árbol, así que solo tendrás que repetir los pasos que explicamos en artículo enlazado.


En maceta

Pero como la mayoría de las viviendas no tienen un jardín, una maceta de buen tamaño también servirá.

La parra se desarrollará bien en un recipiente pero se quedará más pequeña, por lo que será mejor formarla como arbolito de tronco bajo o trepadora de pequeño tamaño, por ejemplo para cubrir la barandilla de un balcón.

La mayor desventaja de cultivarla en maceta es que, como ya se ha dicho, requerirá más atenciones, especialmente en lo referente al agua, pero también al abonado.

Al principio es recomendable realizar un trasplante anual en primavera, de tal manera que en los primeros años de vida de la parra, el tamaño de la maceta se vaya aumentando gradualmente.

Esto favorece un crecimiento más contenido que si se planta directamente en una gran maceta, dónde crecerá mucho el primer año y se frenará bastante los siguientes. Para formar como trepadora puede ser interesante esta opción, de manera que se extienda más rápidamente por toda la estructura y luego se contenga.

En cuanto al sustrato, como la parra no es especialmente exigente, casi cualquiera podría servir, aunque si se elige uno que retenga mucha humedad sin llegar a encharcarse, los riegos podrán ser más espaciados, cosa que siempre se agradece, especialmente cuando hay que ausentarse unos días.


Enturorado

Solo mientras la parra se está desarrollando, o siempre cuando se desea que trepe o se extienda por una estructura tal como un balcón, una pérgola, etc.

Cuando la parra es joven, cualquier palo, caña o varilla puede servir para sujetarla, pero una vez que se desarrolla, el tronco puede pesar bastante, por lo que tiene que estar bien asegurado.

Por ejemplo, para guiarla por una barandilla de un balcón ―quizás el caso más común―, basta con ir atando con alambres gruesos el tallo principal. Primero hacia arriba por un barrote y luego horizontalmente por el pasamanos. Los alambres, mejor si son plastificados, así durarán más tiempo y no dañarán tanto la pintura de la barandilla.

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