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Cómo trasplantar un limonero

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Hablamos del trasplante del limonero, tanto a maceta como al suelo y viceversa, explicando en qué época es mejor y qué procedimiento emplear en cada caso.

En realidad, la mayoría de las cosas que es necesario conocer para realizar el trasplante de cualquier árbol o arbusto, se pueden aplicar también para el caso del limonero.

Pero es cierto que al tratarse de un árbol de hoja perenne, el trasplante es más delicado, y debe hacerse planificando muy bien las fechas. Como veremos, trasplantarlo en ciertas condiciones y en el momento inadecuado, puede poner el árbol en un serio riesgo.

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De maceta a maceta

Cuando el limonero está creciendo en un recipiente y se desea trasplantarlo pero a otro contenedor de mayor tamaño, la operación es sencilla y casi no entraña riesgos.

Como el árbol tiene sus raíces protegidas por el cepellón de tierra, prácticamente no se enterará de que ha sido trasplantado. No sufrirá deshidratación si se tiene la precaución de humedecer bien el sustrato antes y después del trasplante.


¿Qué sustrato emplear?

Uno especial para cítricos, como los que puedes encontrar aquí.

En su defecto se puede utilizar sustrato universal mezclado con perlita o vermiculita, y enriquecido con humus de lombriz, compost, guano, gallinaza u otros abonos orgánicos de calidad, en la proporción adecuada.


Procedimiento

Ciertamente es el mismo que para cualquier otra planta en maceta, pero lo resumiremos a continuación:


➊ Preparar el fondo de la nueva maceta

Con un poco de grava. Añadir sustrato encima hasta alcanzar el nivel en el cuál el cepellón quede casi enrasado con la parte superior de la maceta.

Se va probando con la maceta antigua o bien se mide su altura, para determinar hasta dónde llenar de sustrato.


➋ Sacar el cepellón

De la maceta antigua, con mucho cuidado, tirando de la parte baja del tronco del árbol.


➌ Colocar el cepellón

Dentro de la maceta nueva, justo en el centro. La superficie del cepellón debe quedar un par de centímetros más hundida que el borde superior del recipiente.


➍ Llenar de sustrato

Entre el cepellón y la pared de la maceta habrá quedado un espacio vacío. Este es el que hay que llenar añadiendo sustrato y apretando algo con las manos para quede bien firme.








De maceta al suelo

Este es quizá el trasplante más común, tanto en el limonero como en la mayoría de los frutales, e incluso ornamentales.

Normalmente se realiza cuando se compra una planta en maceta ―o con su cepellón dentro de una red o una bolsa― y se desea pantarlo en el suelo.


La ubicación es crucial

Más que el trasplante en sí, lo más importante es la planificación. En concreto elegir bien el lugar que va a ocupar el limonero. Tiene que reunir las siguientes características:


✔ Muy soleado

✔ Protegido de los vientos dominantes

✔ Sin tendencia al encharcamiento



En cuanto al procedimiento, es tan común que nos remitiremos a lo que ya explicamos en el artículo acerca de los pasos a seguir para plantar un árbol.


Del suelo a maceta

Este tipo de trasplante se da cuando surge la necesidad de arrancar un limonero que está plantado en el suelo para pasarlo a una maceta.

No es muy común, salvo cuando primero se trasplantó al suelo y luego se decidió que era preferible tenerlo en un recipiente. También cuando nace un pequeño limonero de semilla o de un brote de raíz, y se desea extraerlo del suelo y pasarlo a una maceta temporal o definitivamente.


Ojo a la deshidratación

Aquí hay que tener el cuenta que si el limonero llevaba al menos algunos meses creciendo en el suelo, entonces es casi seguro que al extraerlo va a perder buena parte de las raíces más finas, las que le permiten absorber los nutrientes y el agua.

Sabido esto, este tipo de trasplante ha de hacerse cuando el árbol apenas tiene actividad y cuando el tiempo es fresco y húmedo. De finales de otoño a mediados de invierno es una buena época para ello.

Tampoco viene mal reducir el tamaño de la copa, mediante la poda, para equilibrarlo con la cantidad de raíces que se han podido conservar, y tapar el árbol con un plástico perforado o meterlo en un invernadero.

En el enlace que mostramos a continuación encontrarás el procedimiento a seguir para extraer el limonero del suelo y plantarlo de nuevo.






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Del suelo al suelo

Y dejamos para el final el caso más delicado. Es muy similar al anterior, pero con la diferencia de que el limonero va a permanecer a la intemperie una vez trasplantado, y habiendo perdido parte de sus raíces.

Esto nunca debe hacerse cuando las temperaturas son altas y el tiempo seco y soleado. Tampoco cuando el árbol está en pleno crecimiento, en floración o con frutos. Como en el caso anterior, es mejor esperar a que su actividad se reduzca al mínimo.

De nuevo, el procedimiento es el que se explica en el enlace indicado más arriba, y en este caso es obligatorio podar la copa para equipararla con la raíz y cubrirla con un plástico, salvo que el tiempo sea muy húmedo durante los siguientes meses después del trasplante.

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