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Cómo podar un limonero


Por qué es necesario podar un limonero y cómo hacerlo atendiendo a la poda de formación, mantenimiento o fructificación y renovación, con vídeo explicando el proceso al detalle.





¿Para qué se poda?

Veamos antes de explicar como hacerlo, qué beneficios tiene la poda del limonero. Si no tuviera ninguno sería una pérdida de tiempo, ¿verdad?


Mejorar el estado sanitario

Eliminar ciertas partes del limonero hace que se reduzca el riesgo de que este enferme. ¿Qué partes son estas? Pues ramas enfermas o rotas, aquellas que impiden una correcta aireación y las que tocan o están muy cerca del suelo.


Mejorar la iluminación

Si no se poda el limonero, el interior de la copa tiende a llenarse de vegetación, lo que termina por impedir la penetración de la luz. Esto significa que solo el exterior de la copa estaría iluminado, y por tanto sería productivo, en el interior no saldrían flores ni frutos.

Al permitir que la luz llegue a una superficie mayor de la copa, la producción se hace mayor.


Mejorar la estructura

Un árbol que no se poda suele crecer mucho en altura, el tronco crecen ramas desde el suelo que parten en todas direcciones, lo que hace imposible acceder a la copa.


Equilibrar el árbol

Como lo que interesa es que el limonero de muchos limones y de calidad, con la poda se dirige a la planta para que no crezca demasiado en detrimento de la fructificación, o para que no produzca demasiados limones pero de pequeño tamaño.


CUIDADOS DEL LIMONERO

El abonado y el riego son dos cuidados básicos y muy importantes para el limonero, ¿sabes cómo hacerlos? Sin esto la poda no sirve de nada e incluso es contraproducente...



Poda de formación

Como su nombre indica, su objetivo es formar un limonero joven para que desarrolle la estructura deseada. La cantidad de ramas principales, la altura a la que salen del tronco, la inclinación y orientación de estas y de las secundarias, terciarias, etc.

Esta poda comienza poco después de haber plantado el limonero, y se inicia con la formación de la cruz, es decir, del punto de donde saldrán las ramas principales. A un metro de altura es una buena medida, la copa quedará a baja altura y no demasiadas ramas tocarán el suelo.

Para cultivos comerciales se siguen unas reglas establecidas según la variedad y los objetivos que se persiguen, pero en el ámbito doméstico no es necesaria tanta complejidad.


Poda de mantenimiento

A esta poda le llamaremos de mantenimiento porque se realiza una vez que el limonero ya es adulto y con el objetivo de mantener el estado sanitario, un buen equilibrio y producción del árbol.




Hay quien prefiere llamarla poda de fructificación, pero en como acabamos de ver tiene objetivos más ambiciosos que la simple producción de limones.

Esta poda a su vez se divide en los siguientes trabajos, a realizar en el orden en el que aparecen.

Es más eficiente y rápido comenzar a podar por la parte interna de la copa y terminar por la externa.


Eliminación de chupones

Los chupones son esos brotes o ramas de crecimiento vigoroso y vertical, que se distinguen por ser muy rectos, de madera joven ―corteza de color más claro― y sin bifurcaciones.

Estas ramas consumen mucha energía en su desarrollo y son improductivas. Además contribuyen bloquear el paso de la luz al interior de la copa y a alterar la estructura del limonero si no se podan.

Hay que podar los chupones cuanto antes para que roben la menor cantidad de recursos al limonero.

Se cortan lo más cerca posible a la rama o tallo de dónde nacen, ya que si se deja un tocón es más probable que vuelvan a aparecer en el mismo lugar.


Corte de ramas

Las primeras ramas que hay que podar son aquellas que están rotas, secas o enfermas, para evitar que puedan ser un foco de infección para el limonero, y además que dificulten el acceso a la copa o el crecimiento de otras sanas.

En otras ocasiones el interior de la copa del limonero es demasiado denso y el exceso de follaje no permite una correcta entrada de luz.

Esto se traduce en que el área productiva de la copa se ve reducida a la capa exterior de esta, con lo que baja la producción de limones.

Para evitar que esto suceda, se suelen cortar completamente aquellas ramas que crecen hacia el interior de la copa y las que se entrecruzan o solapan.

Lo correcto es cortarlas tan pronto como se detecten y antes de que se conviertan en ramas gruesas, ya que si esto pasa el limonero perderá su equilibrio y comenzarán a aparecer muchos chupones como respuesta a la pérdida de follaje.


Rebaje de las puntas

Consiste en cortar o "pinzar" los extremos de las ramas ―los brotes― para que reduzcan su crecimiento y se facilite la aparición de otros laterales.

Esta poda es muy poco agresiva con el árbol pero muy beneficiosa, ya que contribuye a formar una copa más amplia, menos alta y más ramificada.


Ramas que tocan el suelo

Por último, antes de terminar con la poda de mantenimiento, hay que cortar aquellas ramas que rozan el suelo o que se encuentran muy cerca de él.

No es necesario cortar toda la rama, solo desde aquella bifurcación que se dirige hacia abajo.

Este trabajo mejora la aireación de la copa, puesto que el aire puede circular por debajo de ella, pero también evita que se produzcan salpicaduras de tierra cuando llueve, reduciendo el riesgo de enfermedades en las hojas.






CUÁNDO PODAR LIMONERO

Aquí puedes consultar las fechas de poda o cómo determinarlas según sea el clima de tu región.


Poda de renovación

Este es el tipo de poda menos frecuente, y se realiza solamente cuando el limonero es viejo y sus ramas ya tienen muy poco vigor como para crecer, florecer y producir limones.

Consiste en cortar las ramas principales por encima del punto en el que se bifurcan, más arriba o más abajo según el resultado que se quiera obtener.

Hay que tener en cuenta que esta poda hace que el limonero deje de dar frutos por uno o dos años.

Después de esta operación es necesario pintar la corteza de las ramas y del tronco del limonero con pintura de cal ―o una específica para ese trabajo―, para protegerla de los rayos solares.

Tras esta poda, que no debe realizarse cuando el árbol está en pleno crecimiento y tampoco cuando existe riesgo de heladas, el limonero brotará con fuerza, apareciendo nuevas ramas de rápido crecimiento que en un par de años habrán reconstituido casi por completo la copa.

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