Limonero

Cómo podar un limonero: formación, mantenimiento, renovación

Objetivos y beneficios de podar un limonero, cómo realizar formación e varios sistemas, consejos para el mantenimiento o fructificación y renovación, con vídeo explicativo

Tanto si el limonero es joven, adulto o viejo, como si crece en el suelo o en una maceta, unas labores de poda adecuadas y en las fechas correctas, le serán muy beneficiosas, tanto para mejorar la producción o aumentar la calidad de los limones, como para mantener el vigor y la salud del árbol.

Limonero con limones

Por esto mismo, antes de pasar a explicar cada tipo de poda, y los consejos para realizarla correctamente, conviene ahondar en los beneficios de podar el limonero, porque si no se conocen, ¿qué sentido tendría ponerse a cortar ramas?


Beneficios de la poda

Como se ha dicho más arriba, si esto no se tiene claro, entonces es mejor no podar en absoluto, más que nada porque se puede dañar el árbol.

Toda poda tiene que tener uno o varios objetivos claros, y en el caso del limonero más si cabe.


Mejorar el estado sanitario

Eliminar ciertas partes del limonero hace que se reduzca el riesgo de que este enferme, o de que una infección se extienda por toda una rama, o incluso todo el árbol.

Para ello se suelen cortar ramas enfermas, rotas, rozadas, aquellas que impiden una correcta aireación y las que tocan o están muy cerca del suelo.

Este objetivo es prioritario, porque la salud y la vida del limonero pueden depender de ello.


Mejorar la iluminación

Limonero con limones

Si no se poda el limonero, el interior de la copa tiende a llenarse de vegetación, lo que termina por impedir la penetración de la luz.

Esto significa que si solo el exterior de la copa está iluminado, solo ahí se formarán flores y frutos, con la consiguiente pérdida de rendimiento, es decir, dará muchos menos limones de lo que podría.

Al permitir que la luz llegue a una superficie mayor de la copa, la producción se hace mayor.


Mejorar la estructura

Un árbol que no se poda suele crecer mucho en altura, del tronco crecen ramas en todas direcciones, lo que hace imposible acceder a la copa.

En estado de abandono, un limonero es como un seto impenetrable y de varios metros de alto, con frutos en contacto con el suelo y otros en ramas altas e inaccesibles.

Con una correcta poda de formación, y luego de mantenimiento, se logra una copa de estructura más abierta y compacta, con espacio entre las ramas, lo que permite acceder con mucha más facilidad, tanto a la hora de recoger los frutos, como para las labores de poda.







Equilibrar el árbol

Como lo que interesa es que el limonero de muchos limones y de calidad, con la poda se dirige a la planta para que no crezca demasiado en detrimento de la fructificación, o para que no produzca demasiados limones pero de pequeño tamaño.

Suele ocurrir que algunos limoneros producen muchos brotes y chupones, tienen mucho vigor, pero apenas producen frutos, mientras que otros se cargan de limones, pero apenas producen nuevos brotes, pareciendo la copa despoblada de hojas.

Ambas situaciones son indeseables. La primera, por escasa producción, y la segunda por se peligrosa para el limonero, ya que si el sol de verano incide en la corteza de las ramas, la quema, secándose primero la zona quemada y luego toda la rama. El escaso vigor también es negativo por impedir la renovación del árbol.

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Vistos los objetivos o beneficios de la poda, y en qué época es mejor podar el limonero, ahora toca hablar de cada tipo de poda, de cómo y cuándo realizarla.


Poda de formación

Como su nombre indica, su objetivo es formar un limonero joven para que desarrolle la estructura deseada. La cantidad de ramas principales, la altura a la que salen del tronco, la inclinación y orientación de estas y de las secundarias, terciarias, etc.

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A la hora de formar la copa de un limonero, se pueden seguir varios sistemas que se pasan a describir a continuación.


Formación libre

Como su nombre indica, la copa del limonero se forma a su antojo, después de cortar el tronco a la altura a la que se desea que partan las ramas.

Las únicas intervenciones que se realizan consisten en podar los chupones que salgan por debajo de la cruz (punto dónde se divide el tronco), y eliminar las ramas que bloquean la entrada de luz a la copa.


Formación a 2 ramas

También conocido como sistema dicotómico, consiste en cortar cerca del suelo (por encima del punto de injerto) el tronco del joven limonero, y cuando rebrote, dejar solo dos ramas enfrentadas, es decir, una saliendo hacia el lado contrario que la otra.

Más tarde, en las ramas principales se hace de nuevo lo mismo, es decir, se dejan dos ramas secundarias y se eliminan el resto, y así sucesivamente a medida que se avanza hacia el exterior de la copa.







Formación a 3 o 4 ramas

Un sistema de formación tradicional, similar al popular vaso de muchos otros frutales, como el manzano o el cerezo.

Esta poda comienza poco después de haber plantado el limonero, y se inicia con la formación de la cruz, es decir, cortando el tronco por el punto desde dónde se quiera que partan las ramas principales. Haciendo este primero corte a un metro del suelo, la copa quedará a baja altura y no demasiadas ramas tocarán el suelo.

De la cruz hacia arriba, se dejan 3 ó 4 ramas principales que se encuentren equidistantes unas de otras, es decir, saliendo cada una en una dirección y dejando espacio hasta las demás.

Si aparecen brotes o chupones en el tronco o en las ramas principales, cerca de este, se eliminan en cuanto se vean.

En años consecutivos, se van seleccionando las ramas guía (algo verticales), secundarias, terciarias, etc, y dejando otras más horizontales que serán las encargadas de producir los frutos.

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Poda de mantenimiento

Recibe este nombre porque se realiza una vez que el limonero ya es adulto, y con el objetivo de mantener el estado sanitario, un buen equilibrio y producción del árbol.

Hay quien prefiere llamarla poda de fructificación, aunque tiene objetivos más ambiciosos que la simple producción de limones.

Esta poda a su vez se divide en los siguientes trabajos, a realizar en el orden en el que aparecen.

Es más eficiente y rápido comenzar a podar por la parte interna de la copa y terminar por la externa.

Esta poda puede presentar diferencias entre los distintos grupos de variedades, ya que no todas se comportan de igual manera o requieren los mismos trabajos.


Eliminación de chupones

Los chupones son esos brotes o ramas de crecimiento vigoroso y vertical, que se distinguen por ser muy rectos, de madera joven ―corteza de color más claro― y sin bifurcaciones.

Estas ramas consumen mucha energía en su desarrollo y son improductivas. Además contribuyen bloquear el paso de la luz al interior de la copa y a alterar la estructura del limonero si no se podan.

Hay que podar los chupones cuanto antes para que roben la menor cantidad de recursos al limonero.

Se cortan lo más cerca posible a la rama o tallo de dónde nacen, ya que si se deja un tocón es más probable que vuelvan a aparecer en el mismo lugar.







Corte de ramas

Las primeras ramas que hay que podar son aquellas que están rotas, secas o enfermas, para evitar que puedan ser un foco de infección para el limonero, y además que dificulten el acceso a la copa o el crecimiento de otras sanas.

En otras ocasiones el interior de la copa del limonero es demasiado denso y el exceso de follaje no permite una correcta entrada de luz.

Esto se traduce en que el área productiva de la copa se ve reducida a la capa exterior de esta, con lo que baja la producción de limones.

Para evitar que esto suceda, se suelen cortar completamente aquellas ramas que crecen hacia el interior de la copa y las que se entrecruzan o solapan.

Lo correcto es cortarlas tan pronto como se detecten y antes de que se conviertan en ramas gruesas, ya que si esto pasa el limonero perderá su equilibrio y comenzarán a aparecer muchos chupones como respuesta a la pérdida de follaje.

También hay que ir cortando progresivamente las ramas que han producido mucho y se están agotando, para dejar sitio a otras nuevas y más productivas.


Rebaje de las puntas

Consiste en cortar o "pinzar" los extremos de las ramas ―los brotes― para que reduzcan su crecimiento y se facilite la aparición de otros laterales.

Esta poda es muy poco agresiva con el árbol pero muy beneficiosa, ya que contribuye a formar una copa más amplia, menos alta y más ramificada.


Ramas que tocan el suelo

Por último, antes de terminar con la poda de mantenimiento, hay que cortar aquellas ramas que rozan el suelo o que se encuentran muy cerca de él.

No es necesario cortar toda la rama, solo desde aquella bifurcación que se dirige hacia abajo.

Este trabajo mejora la aireación de la copa, puesto que el aire puede circular por debajo de ella, pero también evita que se produzcan salpicaduras de tierra cuando llueve, reduciendo el riesgo de enfermedades en las hojas.

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En el siguiente vídeo se puede ver un ejemplo de poda clásica de este tipo de frutal.




Poda de renovación

Este es el tipo de poda menos frecuente, y se realiza solamente cuando el limonero es viejo y sus ramas ya tienen muy poco vigor como para crecer, florecer y producir limones.






Consiste en cortar las ramas principales por encima del punto en el que se bifurcan, más arriba o más abajo según el resultado que se quiera obtener.

Hay que tener en cuenta que esta poda hace que el limonero deje de dar frutos por uno o dos años.

Después de esta operación es necesario pintar la corteza de las ramas y del tronco del limonero con pintura de cal ―o una específica para ese trabajo―, para protegerla de los rayos solares.

Tras esta poda, que no debe realizarse cuando el árbol está en pleno crecimiento y tampoco cuando existe riesgo de heladas, el limonero brotará con fuerza, apareciendo nuevas ramas de rápido crecimiento que en un par de años habrán reconstituido casi por completo la copa.