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Cómo multiplicar la lavanda por semillas y esquejes

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Explicamos dos formas de reproducir la lavanda, una de ellas lenta cuando no se dispone de ninguna planta y otra rápida cuando es posible tener acceso al menos a una planta donante.

La lavanda es una planta muy interesante para cualquier espacio soleado, ya sea un jardín, huerto, patio, balcón, etc. Cuando florece en verano es realmente atractiva a la vista, y su dulce fragancia se desprende cada vez que se roza la planta o el viento la mueve.

Pero además, es una planta muy útil tanto para atraer insectos polinizadores como para enmascarar el olor de otras plantas cultivadas, de forma que pasen desapercibidas para muchas plagas de estas.

Y por si fuera poco, se puede emplear la lavanda para formar setos bajos, para elaborar aceites y alcoholes aromáticos a los que se les pueden dar muchos usos.

Todas estas y otras muchas razones, son suficientes para querer reproducir o propagar una planta de lavanda para poder extenderla a otras partes de nuestro huerto o jardín, y lo mejor de todo es que se trata de una planta muy fácil de multiplicar. A continuación veremos dos métodos para hacerlo.


Por semillas

Cuando no se dispone de una primera planta, se puede comprar un sobre de semillas de lavanda y sembrarlas, o bien una planta en maceta y trasplantarla para que se desarrolle lo máximo posible.

En otras ocasiones, quizás se tengan ya lavandas y se quieran aprovechar las semillas que se encuentran dentro de las flores secas para obtener nuevas plantas.

En el primer caso ―si no se dispone de ninguna planta― y se compran sus semillas, hay que tener en cuenta que tardan un tiempo en germinar, tiempo durante el cuál habrá que estar cuidando que la tierra se mantenga limpia y húmeda.

También hay que tener mucho cuidado con las semillas que se compra. Algunas pueden no llegar a germinar nunca o incluso pertenecer a una planta que nada tiene que ver con la lavanda. Comprándolas online se cuenta con la ventaja de que suele haber comentarios previos de otros compradores.


¿Cuándo sembrarlas?

Las semillas de lavanda maduran en verano, después de que las flores se secan, pero no es en este momento cuando germinan de forma natural.

En el campo, se caen de las flores y pasan el invierno en el suelo. Con la llegada de la primavera y la mejora de las temperaturas, entonces sí comienzan a germinar. Lo hacen en el mejor momento del año, cuando les quedan por delante muchos meses de buen tiempo para crecer.

Por tanto, para sembrar las semillas de lavanda hay que imitar lo que ocurre en la naturaleza, sembrándolas en primavera ―o a finales del invierno si se hace en un lugar protegido―.






Además, para favorecer que germinen el máximo número de semillas, y que lo hagan rápidamente, es muy recomendable imitar el paso del invierno. Más abajo explicamos mejor esto.

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¿Cómo sembrar semillas de lavanda?

Como ya se ha dicho, el proceso debe comenzar con un invierno simulado, salvo que las semillas ya hayan pasado en el campo algunas semanas a bajas temperaturas. Esto es más fácil de lo que parece, ya que todos tenemos en casa un frigorífico.

En zonas de inviernos fríos se puede tomar el camino natural y fácil. La forma más natural de hacerlo consiste en conseguir las semillas de lavanda a finales del otoño y sembrarlas en una mezcla de tierra y arena a partes iguales, dejando luego la maceta todo el invierno en el exterior, y regando cuando sea necesario para mantener siempre la tierra húmeda.

Esto es suficiente para que a finales del invierno, si todo ha ido bien y las semillas son viables, germinen y de ellas surjan unas vigorosas plantas.

¿Pero qué ocurre si se compran las semillas en primavera? Ya pasó el invierno, así que la primera opción no será válida. Solo queda entonces recurrir a la estratificación fría en el frigorífico. Lo explicamos detalladamente en el siguiente artículo. Este proceso es muy recomendable para las semillas de muchas plantas originarias de regiones con inviernos fríos.

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Una vez que las semillas de lavanda han pasado el proceso de estratificación, estarán listas para germinar. Si se ha empleado una maceta con tierra y arena, simplemente habrá que dejarla en el exterior para que las temperaturas agradables de la primavera hagan el trabajo.

Si se estratificaron en papel húmedo, habrá que sacarlas del frigorífico para que comiencen a germinar en el papel, sembrándolas después en tierra+arena.







Es muy importante no cubrir demasiado las semillas de lavanda (no más de 2 ó 3 mm), y controlar que la tierra permanezca siempre húmeda (no encharcada) hasta que las plantas tengan unos 10 cm de altura.


Aún siguiendo al pie de la letra los consejos anteriores, muchas semillas de lavanda no germinarán ―al menos en un tiempo razonable―, por lo que este no es el mejor método para reproducirla, pero sí el que se explica a continuación.


Por esquejes

Esta es la mejor y más rápida forma de multiplicar la lavanda, pero para ello se necesita al menos una planta adulta que sirva de donante.

Se puede comprar una primera planta, y a partir del año siguiente obtener de ella los esquejes, o bien cortarlos de la de un conocido. Nunca se debe ir al monte para cortar esquejes de plantas silvestres. En ese caso es mejor recolectar sus semillas y sembrarlas.

En el siguiente artículo tienes toda la información, aunque en realidad es un proceso muy sencillo pero efectivo.

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✔ Aquí explicamos cuándo y cómo debe realizarse la reproducción de la lavanda por esquejes...


Algunos esquejes pueden secarse antes de echar raíces, pero es realmente sorprendente como la mayoría de ellos logran enraizar. Para ello hay que realizar bien el proceso. El que explicamos en el enlace de más arriba nos funciona muy bien, tanto que en un par de años logramos cerca de 100 plantas comenzando con una sola.

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