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Poda del ciruelo


Explicamos la poda formación, de fructificación, de rejuvenecimiento y la poda en verde del ciruelo, con varios vídeos prácticos y claves para diferenciar los órganos fructíferos y los vegetativos.





Antes de comenzar a hablar sobre cada tipo de poda, hay que entender los principios básicos de esta en frutales.

De forma muy resumida diremos que la poda tiene que tratar de evitar que las distintas ramas se crucen entre ellas, se amontonen una sobre otras o que impidan el paso de la luz hacia el interior de la copa o la parte baja de esta.

Es decir, el objetivo fundamental de la poda es obtener una copa con la máxima superficie expuesta a la luz solar, y que por tanto pueda producir mayor cantidad de fruta y de mejor calidad.

Veamos ahora las distintas podas en función del objetivo concreto de cada una de ellas.

He incluido varios vídeos que te ayudarán a entender mucho mejor este contenido.


★★★CUÁNDO PODAR EL CIRUELO

Antes de seguir consulta este otro artículo en el que se explican las épocas de poda del ciruelo, ya que no son las mismas que las de otros frutales de hueso como los cerezos.



Poda de formación

Ciruelo sin podar

Es quizás la poda más importante, ya que será la que determine el tamaño del ciruelo, la estructura de la copa y su altura respecto del suelo.

De ella depende obtener un árbol de copa baja y abierta, con ramas principales fuertes y una producción de fruta tanto en el exterior como en el interior de la copa.


Formación de la cruz

La primera poda que se realiza sobre el ciruelo una vez plantado es el despunte del tallo principal, a menos que esto se haya hecho ya en el vivero.

Este despunte se realiza a la altura que se desea que aparezca la cruz del árbol, es decir, el punto en el que saldrán las ramas principales.

Esto se realiza en invierno y luego se deja que el ciruelo crezca libremente hasta el siguiente año. Aparecerán por debajo del corte varias ramas laterales.


Selección de ramas principales

En el segundo invierno, entre las ramas surgidas, se seleccionan las tres que mejor orientadas estén y se podan toda las demás.

Deben salir en direcciones equidistantes alrededor del tronco y en un ángulo aproximado de 45 grados respecto de la vertical. Esto se puede corregir atando las ramas a estacas o colocando un palo entre ellas.




Hecho esto se deja crecer libremente hasta finales de la primavera, cuando seguramente habrán aparecido brotes en lugares indeseados ―por ejemplo por debajo de la cruz― que hay que eliminar antes de que sigan creciendo y roben el vigor a las ramas principales que son las que interesa conservar.


Selección de ramas secundarias, terciarias, etc

En el tercer invierno se hace lo propio con las ramas secundarias, que habrán aparecido a lo largo de las principales. Se seleccionan las que se nacen a unos 50 cm del tallo y que están mejor orientadas, las que no se estorben entre ellas y crezcan de forma no muy vertical, y se elimina el resto.

En el extremo de la ramas principales se elige la mejor situada como guía y se podan las demás para favorecer que el ciruelo siga extendiendo la rama principal y no se forme una copa enmarañada cerca del centro del árbol.


En el siguiente vídeo se explica todo esto de forma práctica, así que te animo a que lo veas.




Poda de fructificación

El objetivo principal de esta poda es favorecer la máxima producción de fruta y que esta sea de la mayor calidad posible.

Para ello en la poda de fructificación se debe equilibrar la cantidad de yemas que darán flor con aquellas que producirán hojas y brotes.

Primero se podan las ramas secas, rotas o enfermas, luego los chupones y después aquellas que están mal situadas, que se entrecruzan o que dan sombra a otras.

Con esto habremos reducido la cantidad de yemas vegetativas ―las que formarán hojas―, por lo que ahora hay que tratar adecuar la cantidad de yemas de flor al follaje que tendrá el ciruelo.

Es momento de realizar un aclareo de órganos fructíferos, los que darán fruta, pero para ello hay que saber diferenciarlos, y eso es lo que veremos a continuación.


Abajo tienes otro vídeo en el que se realiza la poda de fructificación de un ciruelo.


Órganos vegetativos y fructíferos

Se trata de los diferentes tipos de estructuras que se encuentran a lo largo de las ramas del ciruelo y que pueden contener solo yemas de madera, yemas de flor o ambas.

Es importante diferenciarlas para saber si lo que se corta va a producir solo hojas y brotes o también frutos, pudiendo entonces realizar una poda más fiable y equilibrada.


Brindillas

Son ramas delgadas, de menos de 30 cm de longitud y con las yemas muy próximas entre ellas.

El primer año suelen tener solo yemas de madera pero al siguiente desarrollan yemas de flor que darán frutos de buena calidad.

Se podan solo cuando son demasiado largas, envejecidas o cuando hay demasiadas para la carga de frutos que puede soportar el ciruelo.





Chupones

Los chupones son brotes muy vigorosos, con entrenudos ―distancia entre yemas― largos, y de crecimiento vertical, que normalmente surgen en ramas gruesas o en el mismo tronco del ciruelo.

Estas ramas deben eliminarse siempre y cuanto antes ―en la poda en verde―, para evitar que roben los nutrientes y la luz al resto de la copa, a menos que sea necesario conservar alguno para sustituir una rama perdida, para realizar sobre un injerto, etc.


Dardos

Ramas cortas ―hasta 7 cm de longitud― y espinosas con una yema de madera en el extremo, y que apenas van a crecer pero que al año siguiente podrán aparecer en ellas yemas de flor de darán buenos frutos.

Estos solo se eliminan ―algunos― cuando se sospecha que la carga de frutos puede ser muy elevada para el vigor del árbol.


Ramos mixtos

Son brotes vigorosos que pueden crecer hasta los 3 metros de longitud ―aunque normalmente no es tanto― en un solo año, y que a partir del segundo contienen además de las yemas de madera yemas de flor y otros órganos fructíferos como brindillas o dardos.

Suelen aparecer en los extremos de las ramas y son los que con más frecuencia se deben podar y seleccionar para dar forma al ciruelo y dirigir su producción.


Ramos anticipados

Se trata de brotes laterales que surgen sobre yemas de madera de ramos mixtos en el mismo año de la formación de estos, y que pueden dar lugar a brindillas, dardos u otros ramos mixtos.

Tienen capacidad para producir fruta a partir de segundo año, así que solo se deberán podar cuando haya muchos o cuando se crucen con otras ramas de más valor.





Poda en verde

Es la que se realiza cuando el ciruelo tiene hojas y se encuentra en crecimiento, es decir, desde la primavera hasta el otoño.

Aunque esta poda casi siempre se pasa por alto, lo cierto es que puede ser muy beneficiosa para el árbol, puesto que permite intervenir sobre el crecimiento de los nuevos brotes antes de que estos se desarrollen demasiado.

Esto supone que aquellos brotes que han aparecido en lugares indeseados o están mal orientados, se pueden suprimir o dirigir cuando aún son pequeños, y por tanto aún no habrán consumido apenas recursos del árbol ni entorpecido el desarrollo de otros que pudieran ser más interesantes.


Siempre es mejor podar una rama sin interés cuando acaba de aparecer que después de un año de crecimiento. Los cortes serán más pequeños y se habrán perdido menos recursos, tanto del árbol como de mano de obra.


La poda en verde puede suponer un valioso complemento al resto de podas, ya que permite corregir el árbol a tiempo y mantener los criterios de poda que se siguieron en invierno para formar, equilibrar o renovar el árbol.





Poda de rejuvenecimiento

En ciruelos envejecidos, cuyas ramas tienen poco vigor y casi no producen nuevos brotes ni frutos, conviene someterlos a una poda de renovación o rejuvenecimiento.

Existen varias formas de realizar esta poda, y la elección de cada una dependerá de la situación en que se encuentre el ciruelo, pero también de lo que desee el propietario.

Se puede rejuvenecer una rama vieja cortándola completamente y haciendo que un chupón cercano ocupe el lugar de este, para lo cual habrá que doblarlo. Esta operación realizada en varios años consecutivos permite una renovación progresiva sin perder por completo la producción de fruta.

En otras ocasiones interesa cortar todas las ramas principales justo antes de su primera bifurcación, y dejar que el ciruelo desarrolle nuevamente toda la copa. Esto implica una pérdida brusca de producción y la necesidad de una nueva formación.

Por último, puede que lo que interese sea aprovechar el rejuvenecimiento para realizar un cambio de variedad, para lo cual se corta el tronco del ciruelo por debajo del punto de injerto, y cuando aparezcan los nuevos brotes, se injerta sobre ellos la variedad deseada. Nuevamente esto implica una parada productiva de varios años y la necesidad de una nueva poda de formación.

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