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Poda de fructificación

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Hablamos de una de las podas más importantes en los árboles frutales adultos, sin la cual la producción se puede volver irregular y de peor calidad.

En qué consiste

Pues como su nombre indica, se trata de aquella poda dirigida a mejorar la producción de fruta, su calidad o ambas cosas.

Generalmente, los árboles que no se podan suelen dar muchos frutos, pero como la capacidad de la planta para obtener recursos es limitada, una gran cantidad de fruta significa más "bocas" que alimentar, y por tanto, menos recursos destinados a cada fruto individual.

Esto suele significar fruta de pequeño calibre y vecerías, es decir, que los frutales produzcan mucho un año y casi nada al siguiente, por haberse agotado demasiado el anterior.


Solo en frutales

Así como la poda de formación, la poda en verde y la de rejuvenecimiento, se pueden realizar en casi cualquier árbol o arbusto, independientemente de su interés, lo cierto ―salvo raras excepciones― es que la de fructificación solo tenga sentido en los árboles frutales.


En qué época se realiza

Depende de cada frutal. En la mayoría de hoja caduca, en invierno, excepto en aquellos que son muy susceptibles de sufrir gomosis y otras enfermedades, como los melocotoneros, nectarinos, cerezos y similares, en cuyo caso es mejor realizarla en verano, después de la recolección de la fruta.

En los de hoja perenne, siempre una vez que pasan las heladas, pero generalmente después de la cosecha de la fruta.

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Cómo llevarla a cabo

En cada frutal puede ser diferente, según el hábito de crecimiento y de fructificación que tenga el árbol, por lo que aquí solo hablaremos de los aspectos generales, que por otro lado son la base para entender cómo hacerla.


La clave de todo está en equilibrar la cantidad de yemas de flor con las de madera, es decir, las que van a producir frutos con las que darán lugar solo a hojas y brotes.


En árboles poco vigorosos y muy productivos, habrá que podar mayor número de yemas de flor que de madera ―quitarle carga de frutos―, mientras que en los que son muy vigorosos y poco productivos, habrá que hacer lo contrario ―ponerle más carga de frutos―.






En los frutales de hoja caduca es fácil distinguir cuán vigorosos son, simplemente viendo el tamaño de los vástagos crecidos el año anterior. Cuanto más largos, gruesos y numerosos sean, más vigor tiene el árbol. En cambio, si son escasos, cortos y delgados, eso quiere decir que es poco vigoroso.

La relación entre el número de yemas de madera y de flor también depende de diversos factores, por lo que tendrá que estudiarse para cada especie y cada árbol, según su estado y características.

En cualquier caso, en este tipo de poda casi siempre se cortan ramas delgadas y estructuras fructíferas (espolones, brindillas, dardos, etc), siendo por ello una poda ligera.


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