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Cuidados de la caléndula

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Hablamos de los cuidados que requieren las caléndulas para desarrollarse sanas y vigorosas, y producir muchas flores de gran tamaño y durante mucho tiempo.

Riego

Este es uno de los cuidados más básicos que requiere la caléndula, al igual que cualquier planta no acuática.

Hablamos con anterioridad sobre algunos conceptos básicos sobre cómo se deben regar las plantas. Es importante conocerlos, así que puedes consultarlos en enlace anterior antes de seguir.

Pero, ¿cuánta agua necesitan las caléndulas? Pues aunque suene algo obvio, la justa. Un exceso de humedad en el suelo puede ser letal para esta planta, si se mantiene durante algunos días o semanas.


Momentos críticos

Cuándo está germinando y creciendo en el semillero, después del trasplante y a partir del comienzo de la floración.

La humedad del suelo ha de ser moderada y constante en cualquiera de estas tres etapas. Entre el trasplante y el inicio de la floración, se puede regar un poco menos, al igual que al final de esta, cuando las flores comienzan a secarse y las semillas están próximas a madurar.


En maceta o en el suelo

El riego será mucho más delicado si la caléndula está plantada en una maceta que si lo está en el suelo. La tierra de las macetas suele secarse mucho más rápido, lo que obliga a estar más alerta.

Conviene regar cuando el sustrato de la maceta esté comenzando a secarse por arriba. Regar lo suficiente como para el agua salga por debajo del tiesto, pero nunca dejar que se acumule en el plato. Es necesario quitar el plato o bien vaciar el agua sobrante.

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En cambio, cuando las caléndulas se plantan directamente en la tierra del huerto o jardín, el riego es un cuidado mucho menos exigente, limitándose a mantener la tierra algo húmeda cuando el suelo comience a secarse.


Abonado

Aunque se trata de una planta que no requiere de un suelo muy fértil, si sufre de escasez de nutrientes se desarrollará peor, sus flores serán más pequeñas, menos vistosas, y la floración durará menos tiempo.






Por ello, si se sospecha que el suelo puede no ser lo suficientemente bueno, conviene aportar materia orgánica antes de plantar las caléndulas, idealmente en el otoño. Se puede emplear estiércol maduro, compost, gallinaza en pequeñas cantidades, etc.

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Además, para aumentar la belleza de las floraciones, puede ser conveniente añadir un poco de cenizas de madera, salvo en suelos demasiado alcalinos, en los que sería contraproducente por el aumento de pH asociado a la adicción de cenizas.

Estas se pueden aportar junto con el abono orgánico o bien sobre la tierra justo antes de la floración, cuando se están comenzando a formar los primeros capítulos florales. En este caso, si se añade antes de la floración, conviene aportar junto con la ceniza un poco más de materia orgánica.


Manejo de adventicias

Este cuidado es tan básico en el cultivo de caléndulas como lo es en el de cualquier otra flor, hortaliza y, en general, casi cualquier planta.

Hablamos anteriormente de las conocidas como malas hierbas, y es recomendable que le eches un ojo a ese artículo. En él verás la importancia que tiene eliminarlas, y cómo hacerlo fácilmente a través de otras prácticas conservativas del suelo.

Dependiendo de cómo se cultiven las caléndulas, estas plantas adventicias pueden aparecer antes o después, o incluso no llegar a hacerlo nunca. Como seguramente ya imaginarás, hacerlo en macetas ―u otros recipientes elevados del suelo― y empleando sustrato comercial, la aparición de malas hierbas es casi nula.

Sin embargo, si se siembran las caléndulas directamente en el suelo, incluso antes de que estas logren germinar, lo harán las adventicias. Aquí comienza la batalla, y es justo en esta etapa temprana cuando más daño hacen.

El problema de las adventicias al inicio del cultivo de la caléndula, se resuelve realizando la siembra en semilleros. Poco antes de que llegue el momento del trasplante, se podrán eliminar las malas hierbas fácilmente mediante escarda, y más tarde con otras técnicas más pasivas que se explican en el artículo enlazado.







Poda

Aunque este cuidado parece más propio de árboles y arbustos, lo cierto es que a la caléndula le viene muy bien.

Se trata de una poda de flores, aunque suene extraño en una planta que generalmente se cultiva por sus flores. En realidad son las flores más viejas las que hay que cortar, justo antes de que se formen las semillas.

La explicación es muy sencilla. Cuando las caléndulas logran formar semillas, las plantas alcanzan su objetivo vital y entran en decadencia, dejando de producir tantas flores como antes y siendo estas menos llamativas.

Al cortar las flores antes de que aparezcan las semillas, es decir, antes de que se caigan los "pétalos", la planta continúa centrando sus esfuerzos, sus energías, en producir nuevas flores, que es precisamente lo que interesa.


Manejo de plagas y enfermedades

Hablaré aquí en primera persona. Hace algunos años que siembro caléndulas en el huerto y el jardín y salvo pulgón, no he visto ninguna otra plaga ni enfermedad en las plantas, y eso que el clima es muy propicio para la aparición de enfermedades fúngicas y bacterianas.

Esto no quiere decir que las caléndulas no sufran el ataque de cochinillas, algunos minadores, chinches, etc, pero en un huerto o jardín diverso no debieran de suponer un problema.

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En cuanto a las enfermedades, como ya hemos mencionado, varias son las que le pueden afectar, pero salvo circunstancias especiales y con semillas de calidad, no deberían suponer un problema.

Siempre que se evite mojar las plantas al regar, las salpicaduras de agua sucia de tierra, y plantarlas demasiado juntas o muy cerca de otras plantas y objetos, debería de ser suficiente como para prevenir la proliferación de hongos y bacterias. Para más seguridad se pueden rociar las plantas con algún fungicida casero como estos.

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