Fertilizantes

Ceniza como abono

La ceniza es un buen fertilizante o abono para los suelos pero hay que tener en cuenta una serie de factores que pueden desencadenar toxicidad o pérdida de fertilidad

La ceniza de restos vegetales es, seguramente, uno de los primeros fertilizantes (abono o enmienda) que los humanos utilizamos para corregir y enriquecer los suelos de cultivo.

En aquel pasado remoto, seguramente observaron a la naturaleza y se dieron cuenta de que después de un incendio forestal, la vegetación que renacía, lo hacía con gran vigor.

Hasta hace pocos años, e incluso en la actualidad, los agricultores y ganaderos tradicionales han venido quemando bosques, zonas de matorral y también pastos, con dos objetivos fundamentales: eliminar la vegetación del terreno y, al mismo tiempo aprovechar las cenizas de la quema para corregir, enriquecer y mejorar la actividad microbiana del suelo.


Composición de la ceniza

Esta ceniza es el residuo sólido resultante de quemar restos vegetales como madera, corteza, cáscaras, hojas, etc. todos ellos de origen natural y sin adulterar con ningún compuesto químico que pueda dar lugar a residuos peligrosos en grandes concentraciones.

Los restos vegetales de diferentes especies o de diferentes partes de las plantas, aunque tienen una composición muy similar, presentan proporciones distintas de esos compuestos químicos. No tiene sentido dar en este artículo información exhaustiva acerca de este aspecto, puesto que seguramente nunca va a coincidir con la composición de la ceniza que cada cual obtenga en su casa.


Contiene nutrientes

Abonando el suelo con ceniza

Las cenizas contienen cantidades moderadas de compuestos del potasio (K), del fósforo (P), del magnesio (M) y del calcio (Ca), entre otros, y parte de ellos se encuentran en formas relativamente solubles y, por tanto, asimilables directamente por las plantas.

Algunos de los elementos químicos que posee la ceniza son macronutrientes para las plantas. Es el caso del K, P, Ca, Mg (magnesio), los cuales necesitan en cantidades importantes para desarrollarse adecuadamente.

Además de lo anterior, es muy frecuente que en determinados suelos escasee el fósforo o el potasio, y ambos son muy importantes, por ejemplo, para el crecimiento de las raíces y para la floración y fructificación. Saber esto es crucial especialmente cuando se plantan o cultivan árboles y arbustos frutales u ornamentales de flor y/o fruto.






Un interesante ejemplo de esto último es lo que ocurre con los limones, naranjas y otros cítricos, que en ocasiones producen frutos con gruesas cáscaras y poca pulpa y zumo. Pues bien, esto suele deberse a una falta de fósforo o a un exceso de nitrógeno, y ambas cosas se pueden corregir con la aplicación en el suelo de una dosis adecuada de ceniza.

Pero la ceniza contiene también cantidades variables de otros elementos que constituyen micronutrientes para los vegetales. Estos son los que las plantas necesitan en pequeñas cantidades, aunque que de ninguna manera pueden faltar en el suelo. En parte se encuentran en formas solubles en la ceniza. Es el caso del cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn), niquel (Ni) y zinc (Zn)

Debido a la riqueza en elementos nutritivos para las plantas, la ceniza se puede utilizar como corrector de ciertas carencias de nutrientes en el suelo.

Es muy común echar cenizas de leña en la tierra dónde se cultivan ajos, pero es mejor hacerlo cuando las plantas ya están bien desarrolladas, esparciendo las cenizas sobre la tierra y luego removiendo el suelo superficialmente para incorporarlas.


También contiene elementos tóxicos

La ceniza contiene ciertos metales pesados, aunque en cantidades muy pequeñas, algunos de ellos tóxicos para los seres humanos, para los animales y para las plantas, en ciertas concentraciones. Entre ellos el cadmio (Cd) o el plomo (Pb), que se encuentran de forma natural en muchos suelos; son absorbidos por las plantas y, al quemarlas, aparecen en la ceniza, puesto que no se consumen ni se evaporan.

Es especialmente peligroso el cadmio, por su similitud con el zinc (micronutriente esencial) y por su alta solubilidad, siendo fácilmente absorbido por las plantas y movilizado a diferentes tejidos como los frutos o las hojas. Se sabe que las lechugas trasladan más cadmio a hojas y tallos que otros cultivos, especialmente a las hojas más jóvenes (no echar ceniza a la tierra destinada a lechugas). Este elemento es tóxico para las plantas, dando lugar a atrofia y clorosis, principalmente al interferir con la absorción de otros elementos esenciales.


Es muy alcalina

Muchos de los compuestos químicos presentes en la ceniza se encuentran como óxidos, hidróxidos y carbonatos, dándole un fuerte carácter alcalino o básico.

Esta es una característica muy interesante a la hora de utilizar la ceniza como "fertilizante" o, mejor dicho, como enmienda en suelos ácidos, ya que permite contrarrestar su acidez elevando el pH y, por tanto, la actividad microbiana y la fertilidad general del suelo.


En un estudio se esparció 1 kg de enmienda de suelo, junto con ceniza, por metro cuadrado y se observó un aumento de pH de 4.6 a 5.5, atribuible a las cenizas de madera.







Mejora la actividad microbiana del suelo

Continuando con los datos del estudio mencionado más arriba, después de aplicar ceniza de madera se apreció un aumento de la microbiota del suelo, que mejoró la tasa de mineralización de la materia orgánica. La descomposición de la celulosa, principal componente de los restos vegetales, también se incrementó entre un 53 y 86%.

En otro estudio realizado en Suecia, se obtuvieron aumentos similares de pH al aplicar ceniza y el número de bacterias del suelo resultó ser 5.1 veces mayor en las parcelas que recibieron aporte de ceniza.

Por tanto, se puede afirmar que las cenizas de restos vegetales aplicadas al terreno, aumentan la actividad microbiana y, con ello, la mineralización de la materia orgánica, debido a una mejora de las características fisicoquímicas del suelo.

Esta propiedad de la ceniza no solo es útil a la hora de mejorar la fertilidad de suelos ricos en materia orgánica, sino que también es ideal para acelerar los procesos de descomposición de restos vegetales que se producen en compostadores, pilas de compost o incluso en el suelo cuando se entierran estiércoles poco maduros o abonos verdes.


Interacción con el nitrógeno (N)

El nitrógeno (N) es, de los nutrientes del suelo, el que las plantas necesitan en mayor cantidad. Una cantidad adecuada de nitrógeno asimilable en el suelo, permite que las plantas crezcan más rápidamente y produzcan hojas y frutos en mayor cantidad o más grandes.

Como se vio, las cenizas incrementan la actividad de la microbiota del suelo y parte de esa actividad consiste en la transformación del nitrógeno orgánico en formas inorgánicas (mediante procesos de nitrificación) que son asimilables directamente por las plantas (nitritos y nitratos). Posteriormente, las bacterias desnitrificantes toman los nitratos (nitrógeno inorgánico) y los descomponen en nitrógeno y oxígeno gaseosos. El nitrógeno gaseoso (N2) termina liberándose a la atmósfera, empobreciendo el suelo en este importante nutriente.

Por ello, la aplicación temprana de cenizas al suelo debe acompañarse con la adición de residuos ricos en nitrógeno orgánico, como es el caso de los restos de las cosechas, desperdicios vegetales de la cocina compostados, estiércol, gallinaza y los purines, etc. Si se desea aplicar sola, entonces habrá que esperar a que el cultivo esté establecido y creciendo, para que las plantas puedan aprovechar la mayor parte de los nitratos y nitritos liberados por la ceniza al contacto con la materia orgánica.






OrinaOrina como abono

✔ Aunque casi todo el mundo la considera un desecho, lo cierto es que la orina es un gran fertilizante, y a coste cero...



Reduce la toxicidad por manganeso y aluminio

Aunque las cenizas también contienen aluminio (Al) y manganeso (Mn), al añadirlas a un suelo ácido puede ocurrir todo lo contrario a lo que cabría esperar. En lugar de aumentar la concentración de estos elementos en la disolución del suelo, puede disminuir.

El aumento de pH que las cenizas producen en los suelos, disminuye la solubilidad del aluminio y del manganeso, que suele estar en formas solubles en suelos ácidos, dejándolos bloqueados y fuera del alcance de las raíces.


Otros beneficios

Además de lo expresado con anterioridad, las cenizas de madera aumentan la capacidad de intercambio catiónico del suelo (CIC), la saturación de bases (BS) y la capacidad de retención de agua, aunque al mismo tiempo reducen la aireación del suelo, puesto que las partículas de ceniza se hinchan en contacto con el agua obstruyendo los poros.

La influencia en todos esos parámetros, excepto la reducción de la aireación, es muy beneficioso para el suelo, mejorando notablemente la fertilidad de este.

El último punto, la reducción de la aireación, es interesante en suelos demasiado arenosos, en los que lo porosidad es muy grande por falta de partículas finas que den lugar a una estructura más compacta. Esas partículas finas las puede aportar la ceniza, aunque nuevamente habría que agregarla junto con materia orgánica.


Consejos de aplicación

No aplicar cenizas como abono en suelos con pH neutro o básico, es decir, suelos neutros o alcalinos.


Repartir las aplicaciones en varios momentos del año y, por precaución, no añadir más de 1kg/m2.


Acompañar la adición de cenizas con residuos ricos en nitrógeno, como restos vegetales, estiércol, orines, etc.


Evitar añadir cenizas en suelos con problemas de drenaje y escasa aireación, es decir, suelos muy pesados.


Se puede añadir pequeñas cantidades al montón del compost para mejorar la actividad microbiana.

⇲ Relacionado
Jabón de cenizaJabón potásico de ceniza

✔ Con ceniza y aceite de cocina usado, puedes hacer nada menos que jabón potásico totalmente natural...