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Qué sembrar en primavera


La primavera es la estación de más actividad en la mayoría de los huertos domésticos. Estación en la que se siembran la mayor parte de las hortalizas que han de madurar antes de la llegada del verano o al principio de éste, así como aquellas de ciclo más largo que no resisten bien los fríos.


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En las zonas templadas de nuestro planeta, la primavera es una de las cuatro estaciones del año. En el hemisferio norte comienza el 20 ó 21 de marzo, mientras que en el sur lo hace el 21 - 23 de septiembre.

Es una estación de cambio entre el frío invernal y el calor estival. La primavera, por tanto, presentará un tiempo variable, con días fríos, lluviosos o ventosos y otros soleados y cálidos.

En las zonas más continentales, las heladas invernales pueden prolongarse durante las primeras semanas de la primavera. Estas heladas tardías tienen una gran influencia en los cultivos ya que, aquellos sensibles al frío, deberán retrasarse mientras que aquellos que necesitan frío en sus primeras fases, pueden sembrarse hasta estas fechas.

La floración de los frutales también puede verse seriamente afectada por las heladas tardías. La mayor parte de las flores son muy sensibles a las bajas temperaturas, y una noche gélida puede estropearlas y terminar con la producción de ese año.

Por lo demás, la primavera es la estación idónea para sembrar y/o trasplantar la mayor parte de las hortalizas que necesitan buenas temperaturas y luminosidad para desarrollarse.


La estación de las siembras

La primavera es la estación natural para la siembra de la mayoría de las plantas, sean hortalizas, frutales u ornamentales.

Esto ya ocurre en la naturaleza, donde las semillas de las plantas que caen al suelo durante el verano y el otoño, y permanecen "dormidas" hasta la primavera, y germinan coincidiendo con el final de las heladas, pudiendo aprovechar las buenas condiciones del resto de la primavera, el verano y parte del otoño para fortalecerse antes de la llegada del invierno.

En climas fríos, la primavera es más corta y está prácticamente fusionada con el verano. En las zonas templadas es ―o era― una estación bien marcada, de igual duración que las otras 4. Por último, en las zonas cálidas, la primavera se hace notar muy pronto ―antes de que le corresponda en el calendario―, pero también finaliza antes de tiempo con la llegada anticipada de las condiciones estivales.


¿Y donde no hay primavera?

Bueno, es cierto que la primavera es una estación propia de las zonas templadas ―aunque ya cada vez menos marcada―, y que en muchas otras regiones cercanas al ecuador, la primavera no existe como tal. Suele haber una estación seca y otra de lluvias o húmeda.

Pues bien, en ese caso la primavera sería equivalente al final de la estación de lluvias, cuando el tiempo comienza a mejorar pero aún no ha llegado el momento de más calor.

Se puede, por tanto, hacer la siguiente comparación: primavera = final estación lluviosa, otoño = final estación seca.

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