FUNDAMENTOS AUTOSUFICIENCIA CULTIVOS LABORES CALENDARIOS
Este sitio utiliza cookies para mejorar tu experiencia de usuario y realizar tareas de análisis. Al continuar con tu navegación aceptas, sin reservas, nuestra política de cookies.

Fertilización de la zanahoria

La zanahoria es una planta de raíz que para alcanzar buen tamaño y sabor necesita en mayor proporción estos nutrientes que verás a continuación



Búsqueda personalizada



A las zanahorias les gustan los suelos ricos en humus , pero éste ha de estar muy descompuesto. Los abonos nitrogenados, en exceso, estimulan el crecimiento de las hojas —en detrimento de las raíces—, afectan a su conservación y disminuyen el contenido en carotenos.

El nitrógeno a aportar, ha de encontrarse bajo la forma nítrica, lo que favorece el cambio de color de amarillo a rojo. Las formas amoniacales y la urea, inducen la deformación de las raíces.

Si tenemos aves de corral, tales como gallinas, pavos, patos, etc. podemos aprovechar su estiércol para abonar una tierra pobre en la que vayamos a cultivar zanahorias. Aplicaremos entre 800 gramos y 1 kilo por metro cuadrado, antes de la siembra. Evitaremos aportar este tipo de abono si la salinidad del suelo es alta.

Algunos estudios sugieren que el aporte de potasio minimiza la bifurcación de las raíces y ayuda a asimilar otros nutientes como el magnesio y el calcio.

Es un cultivo sensible a la carencia de boro .

Una buena práctica es sembrar las zanahorias después de cultivos que han sido bien abonados, como las patatas o los tomates, o bien un par de meses después de haber incorporado un abono verde al suelo, o haber cultivado una leguminosa en el lugar.


Nuestra experiencia...

En nuestro huerto, logramos los mayores rendimientos y calidades, sembrando las zanahorias en línea, tras el cultivo de guisantes, sin ningún otro aporte de nutrientes. A finales de la primavera, después que los últimos guisantes terminaron de producir, retiramos las plantas —y las malas hierbas que pudiera haber—, preparamos ligeramente la tierra. En julio, sembramos las zanahorias —al comienzo de una semana lluviosa—. A principios de septiembre ya vimos que sería un cultivo excepcional, tanto en tamaño como en homogeneidad. Y así fue.