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Cuándo se podan los frutales

Hablamos de la época de poda de los frutales de pepita, los de hueso, los cítricos y de otros del grupo de los frutos secos, y explicamos por qué se debe realizar en ese momento.

Antes de nada hay que aclarar que las épocas de poda dependen mucho del clima en el que crece el frutal, si este se encuentra a la intemperie o en el interior de un invernadero o vivienda, etc.

Pero como normalmente solo algunos frutales se desarrollan bien en cada tipo de clima, se puede suponer que si se tiene uno de esos árboles es porque el clima del lugar es el adecuado.

Veamos cuándo podarlos según cada tipo.


Frutales de pepita

Aquellos que en el interior del fruto contienen pequeñas semillas que no tienen una cáscara dura: manzanos, perales, membrilleros, níspolero, nashi, kiwi, caqui, etc.

Estos frutales se podan en invierno, coincidiendo con la época de reposo del árbol, y que en la mayoría de ellos es fácil de reconocer pues estos se encuentran desprovistos de hojas.

En ocasiones estos frutales pueden necesitar además una segunda poda en verano, también conocida como poda en verde, con el objetivo de controlar el crecimiento de algunos brotes que si se dejaran en el árbol obligarían a realizar una poda más intensa en invierno.


Frutales de hueso

Los que contienen dentro del fruto una única semilla muy dura: almendros, cerezos, guindos, ciruelos, melocotoneros, nectarinos, paraguayos, albaricoqueros, etc.

Se deben podar en verano, puesto que a pesar de que en invierno se encuentran en reposo ―como los de pepita―, son árboles muy susceptibles a enfermar a través de las heridas de poda abiertas.

En verano el ambiente más seco y soleado reduce el riesgo de infección, a lo que se suma que el frutal se encuentra activo y puede comenzar a sellar las heridas ―y defenderse de los microorganismos― tan pronto como son realizadas.

Generalmente los frutales de hueso adultos se podan poco después de haber recogido su fruta, por lo que la fecha concreta dependerá de cada especie, variedad y del clima del lugar, pero eso sí, siempre en verano.

¿Y por qué no podarlos a principios de primavera? Pues porque estos frutales tienden a exudar mucha goma ―y sufrir gomosis― por los cortes realizados durante la principal época de crecimiento.

Una excepción: cuando estos frutales son jóvenes y necesitan una poda de formación, esta se puede realizar a comienzos de la primavera, una vez que las yemas comienza a abrirse, señal de que el árbol comienza a salir del reposo invernal.


Frutales cítricos

Estos se caracterizan por ser árboles que no pierden las hojas en invierno y se encuentran más o menos activos a lo largo de todo el año, por lo que no tienen una época de reposo tan marcada como los anteriores.

Nunca se deben podar cuando haga frío, por lo que en climas cálidos la poda se puede realizar durante todo el año, mientras que en el resto de climas ―más fríos―, se hará desde la primavera hasta finales del verano, teniendo siempre en cuenta que las temperaturas sean agradables.


Otros frutales

La higuera , níspero japonés, el olivo se poda a principios de primavera.

El chirimoyo durante la época de reposo, que suele coincidir con la estación más seca.

La morera, el granado, el avellano y el nogal en invierno.

El árbol del pan, el aguacate, el guayabo, la papaya, el carambolero, el litchi y el mango se poda justo después de haber recogido sus frutos.


CUÁNDO PODAR ÁRBOLES

En este otro artículo tienes más información acerca de la época de poda en función del tipo de árbol y de la parte de este que se va a cortar.

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