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Cómo plantar pepinillos


Explicamos diversas formas para plantar o sembrar pepinillos, hablando de épocas, marco de plantación, trasplante, y también cómo emplear pepinos comunes para la producción de pepinillos.





➽ Pepinillo casi listo para recolectar.

Es necesario comenzar este artículo hablando acerca de las diferencias entre pepinos y pepinillos, ya que muchas personas no saben que en realidad proceden de la misma planta (Cucumis sativus), aunque para los pepinillos se suelen emplear variedades que tienden a producir frutos de menor tamaño.

(Más abajo verás un vídeo explicativo)

La diferencia más importante entre un pepino y un pepinillo es el momento en el que se cosecha el fruto. Si se deja que un pepinillo crezca tendremos un pepino, y si lo que iba a ser un pepino, se corta a los pocos días de formarse, será un pepinillo.

Para pepinillos, los frutos deben cosecharse a diario, ya que de un día para otro pueden crecer demasiado y entonces no servirán o habrá que dejarlos crecer un poco más para consumir en ensalada.

Dicho esto, para un cultivo no profesional de pepinillo, se puede emplear cualquier variedad de la planta Cucumis sativus, es decir, cualquier variedad de pepino. Esto es muy interesante cuando se tiene poco espacio o no se quiere plantar una variedad especial para pepinillos, y poder recolectar ambos de la misma planta.


La planta y sus requerimientos

Como ya vimos más arriba, la planta que produce los pepinillos solo es una variedad más de pepino, así que presentará unas características y necesidades comunes con esta.

Las características más importantes son: grandes hojas, zarcillos para sostenerse y trepar, flores masculinas y otras femeninas (a veces con ambos sexos) y una raíz principal pivotante y profunda, pero con la mayor parte de las raíces secundarias en los primeros 40 cm de suelo.


Voraz

Se trata de una planta que consume muchos nutrientes, por lo que el suelo ha de ser muy fértil o abonarlo a conciencia antes y durante el cultivo. Lo veremos más abajo.


Mucha agua

Al igual que ocurre con los nutrientes, el pepino o pepinillo ―y todas las cucurbitáceas―, requieren grandes cantidades de agua durante el cultivo. Sus grandes hojas evaporan mucha humedad cuando hace sol, y sus frutos y tallos son muy jugosos, así que toda esa agua debe reponerse a través de las raíces.

Dicho esto, hay que mencionar que pese a que demanda mucha agua, no le viene bien el encharcamiento del suelo, así que deberá plantarse en suelos con buen drenaje o en lo alto de caballones que impidan la acumulación de agua en la zona de las raíces.





Temperaturas cálidas

Se trata de una planta que no vegeta bien si las temperaturas no son agradables (óptimo a partir de 20℃) y cuyas semillas no germinan si la temperatura del suelo no supera los 12℃.

Con tiempo cálido y luminoso, el desarrollo es muy rápido, siempre y cuando el suelo le proporcione los nutrientes y la humedad que necesita, y no se presenten plagas o enfermedades que mermen su vitalidad.


Iniciando el cultivo

El cultivo del pepinillo se puede comenzar de al menos tres formas diferentes, aunque dos de ellas son en realidad la misma.


A partir de semilla

Este proceso es un poco más largo, pero en muchas ocasiones ofrece mejores resultados, además de que permite sembrar la variedad que cada uno elija, sin necesidad de quedarse únicamente con la que venden en el vivero de la esquina.

Se puede realizar de dos formas diferentes, según sea el clima de cada región y en qué momento se quiera iniciar el cultivo.

La germinación suele demorarse entre 6 y 8 días, o más si la temperatura es demasiado baja.


En semillero

Ideal para regiones en las que el paso del invierno a la primavera es muy lento, pudiendo darse heladas tardías inesperadas hasta bien entrada la primavera.

Sembrando los pepinillos en un semillero protegido ―o con posibilidad de llevarlo al interior―, se evitará que una helada dañe o mate las jóvenes plantas, y podrán crecer al abrigo de unas condiciones favorables hasta el momento del trasplante.

¿Cuándo realizar la siembra en semillero? Pues dependiendo de las condiciones, de 30 a 45 días antes de la fecha en la que se tenga previsto el trasplante al exterior.

Cada planta ha de estar separada de las demás, con su porción de sustrato independiente, para facilitar el trasplante, ya que estas plantas son delicadas en ese aspecto. Para ello son excelentes las bandejas de alvéolos, o recipientes separados como vasos de yogur, pequeñas macetas, etc.


En siembra de asiento

Consiste en sembrar las semillas de pepino directamente en el terreno dónde van a desarrollarse las plantas posteriormente.

Este método es adecuado para aquellas regiones donde la primavera es cálida ―o al menos no existe riesgo de heladas― o cuando no importa iniciar el cultivo a partir de mediados o finales de primavera, ya que luego e verano y parte del otoño serán favorables.

Esta es la forma de siembra preferida por muchas personas, ya que aseguran que las plantas de pepinillo se desarrollan con más vigor, seguramente porque la raíz puede profundizar de manera más fácil y natural, al no tener que crecer en un recipiente durante la primera etapa de semillero.

No obstante, el inconveniente que presenta es que a veces la germinación falla (el suelo está demasiado frío, las semillas se pudren, se las comen los pájaros o ratones, etc), siendo necesaria una nueva siembra al comprobar que pasados unos días las plantas no emergen.





Depositar al menos 5 semillas en cada hoyo y no enterrarlas a más de 2 cm de profundidad, con el suelo a más de 12℃ y húmedo.


Periodos de lluvias intensas unidas a un mal drenaje del suelo, suelen favorecer la pudrición de las semillas antes de que logren germinar. Es recomendable sembrar cuando haya previsión de tiempo soleado o al menos no muy lluvioso.


A partir de plantel

A veces por falta de tiempo, o porque surge la oportunidad, se suele comprar plantel de pepinillo (o pepino) en algún vivero o comercio de jardinería, con intención de iniciar el cultivo de esta forma exprés.

Es una forma rápida e ideal para principiantes, ya que solo requiere una operación: el trasplante.

El inconveniente principal de la planta de vivero es que suelen tener pocas variedades y a veces las condiciones de las plantas no son las mejores, o se desconoce cuál ha sido su manejo o procedencia.


Trasplante

Tanto la planta obtenida en semillero propio, como la adquirida en vivero, requiere del trasplante al terreno definitivo para que pueda continuar desarrollándose.

Es recomendable hacerlo por la tarde, si el tiempo es soleado, o a cualquier hora si está nublado, enterrando todo el cepellón y alrededor de 1 cm de tallo, pero siempre evitando que las hojas queden en contacto con la tierra.

En caso de regar con regadera o similar, conviene realizar una pequeña poza entorno a la planta, para que el agua de riego no se escape por la superficie y penetre mejor en el suelo. Hecho esto, se termina el trasplante dando un buen riego para asentar la tierra.

Los días posteriores al trasplante hay que estar pendientes para que no se seque el suelo en la zona de la raíz, que aún será muy superficial, puesto que no ha tenido tiempo de profundizar.


Marco de plantación

Si la planta se desarrolla adecuadamente puede llegar a ocupar mucho espacio, por lo que un marco de plantación recomendable sería de 1 metro entre líneas y 40 cm entre plantas.

En caso de que no se vaya a entutorar, hay que ampliar un poco más todavía el marco.


Para terminar, no te pierdas este vídeo de excelente calidad en el que un horticultor experimentado nos explica cómo cultiva los pepinillos.



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