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Injerto de yema


Mira en qué consiste en injerto de yema, las distintas modalidades que acepta, las claves para realizarlo con éxito y una imagen detallada de cómo practicarlo...y además, te dejamos un vídeo con el que tus dudas quedarán despejadas definitivamente.


En este artículo vamos a ver los aspectos más importantes para comprender en qué consiste el injerto de yema y cómo realizarlo con éxito en multitud de árboles y arbustos frutales u ornamentales.


➟ Lee este artículo si no sabes qué es un injerto, en él te lo aclaramos de forma sencilla.


La yema

A diferencia de los injertos de púa ―en los que se inserta un trozo de rama con yemas―, en los injertos de yema se extrae solo una porción de corteza que incluye una yema y esa pieza es la que se coloca sobre el patrón para que agarre.

En ambos casos la parte fundamental es la yema, puesto que es la que posee el tejido capaz de brotar y desarrollar nuevas ramas, precisamente lo que nos interesa cuando realizamos un injerto, sea del tipo que sea.

La forma que tenga la porción de corteza ―de escudo, canutillo o placa― que contiene la yema es la que suele dar el nombre al tipo de injerto y la que condiciona los pasos a seguir para realizarlo con éxito.


Claves del éxito

Para que el injerto de yema tenga éxito hay que realizar la operación con sumo cuidado, y teniendo en cuenta los siguientes aspectos.


Época del año

Con cada especie y en cada lugar puede variar pero siempre se ha de practicar el injerto de yema cuando tanto el patrón como el injerto están activos, es decir, en crecimiento.

La savia debe estar moviéndose por el árbol para que la corteza ―y la yema― puedan desprenderse con facilidad y el injerto reciba alimento y logre afianzarse.

Se pueden practicar desde la primavera hasta el otoño, aunque hay que tener cuidado en los meses de más calor, ya que el árbol puede entrar en reposo, y además, el tiempo seco puede deshidratar rápidamente la zona del injerto antes de pueda agarrar.


Buen contacto

En contacto entre el patrón y injerto ha de ser bueno, de forma que las distintas capas de uno coincidan con las del otro, especialmente el cambium vascular, que es la capa responsable de la unión entre el injerto y el patrón.

Para mejorar este contacto se puede realizar un pequeño corte el bisel en el extremo inferior del escudete ―e incluso en los laterales― de forma que quede más expuesto el cambium del injerto, y sea más seguro el contacto.

Emplear una navaja muy afilada para que los cortes queden lo más definidos y limpios posible.

La entrada de aire o agua en la zona de contacto puede hacer fracasar el injerto de yema, así que es imprescindible realizar un buen sellado de la zona de unión.


Higiene y limpieza

Las manos y las herramientas de corte han de estar limpias y desinfectadas.

Debemos evitar tocar los cortes directamente con las manos, tanto en el patrón como en el injerto.

Evitaremos dejar el injerto en el suelo donde se podría contaminar al tocar la tierra o la vegetación.


Proceso

En la siguiente imagen se pueden apreciar los pasos (de izquierda a derecha) necesarios para realizar este tipo de injerto, en concreto en la modalidad de escudete.

Imagen 1. Injerto de yema en escudete (forma de escudo)


Seleccionar vareta y cortar yema a injertar. La vareta ha de ser de madera joven y de la variedad que se pretenda reproducir en el patrón o portainjertos.

Hay que tener cuidado de no dañar la base de la yema cuando el filo de la navaja se deslice bajo ella, por lo que es recomendable cortar de tal forma que se extraiga una astilla de madera.


Escudete ya cortado en vista de perfil y aún con su hoja. Fragmento de corteza que contiene la yema tendrá forma de escudo y poseerá una hoja.

Se debe eliminar la hoja dejando un trozo del peciolo ―rabito― que servirá para sostener el escudete con los dedos y como indicador del éxito del injerto.

Si el peciolo se cae unas semanas después del injerto, este habrá salido bien, mientras que si se seca y permanece unido, con toda seguridad habrá fracasado.


Escudete en vista frontal, ya sin la hoja y con el contra-corte inferior. El escudete tendrá un aspecto similar al de la imagen número 3.

Llamamos contra-corte a un pequeño bisel que se puede realizar en la parte baja del escudete, por la cara exterior, a fin de mejorar el contacto entre este y la corteza del patrón una vez que el escudo se introduce en la incisión en forma de T.


Tronco o rama del patrón con incisión en "T". Una vez preparada la yema ―aunque hay quien realiza primero la incisión y después corta la yema (proceso más largo)―, es la hora de realizar el corte en el patrón.

Con el filo de la navaja se marca una "T" en una zona lisa de la corteza. Si el clima es lluvioso se puede realizar en forma invertida ―con el corte horizontal debajo del vertical―, ya que facilita la salida del agua, gran enemiga de cualquier injerto.


Solapas de corteza ya despegadas. Con la punta de la navaja ―o la espátula que traen las navajas específicas para injertar― se levantan las esquinas de corteza que han quedado a ambos lados del corte vertical.

Hay que hacerlo con cuidado para no rasgar la corteza ni dañar la capa de cambium, justo la más interior de la corteza, por donde se deslizará la espátula.

Si se ha elegido bien la época de injerto ―con la savia en movimiento― esta operación será muy sencilla, ya que la corteza se despegará de la madera con suma facilidad.


Escudete encajado en la incisión.

Ha de cortarse el sobrante del escudete para que queden en contacto el borde superior del escudete con el borde superior de la ventana abierta en la corteza del patrón.

En la imagen correspondiente se ha eliminado el peciolo de la hoja para que se aprecie mejor pero en realidad debería conservarlo, aunque esto tampoco es imprescindible.


Incisión cerrada sobre el escudete. La yema ha de centrarse cuidadosamente para que quede a la vista en la abertura que dejan las dos solapas de corteza del patrón.

Comprobado esto ya se puede comenzar con la atadura mediante una cinta plástica que sea fuerte y que tenga cierta elasticidad. También se puede utilizar cuerda o rafia natural, pero ofrece mejores prestaciones la cinta plástica, especialmente en lo que se refiere a la firmeza y la impermeabilidad de la zona de injerto.


Zona de injerto después de la atadura. La atadura ha de comenzar un par de centímetros por debajo de la parte inferior del corte vertical y extenderse hasta unos 2 cm por encima del corte horizontal de la "T".

Hay que apretar fuerte para que la unión sea muy íntima pero a la vez tener la precaución de no dañar la yema. Yo siempre dejo sin tapar la yema, aunque otras personas la tapan con la atadura y el resultado es bueno igualmente. Si va a llover durante varios días después de injerto quizás sea más recomendable que la cinta cubra toda la abertura, yema incluida, dejando solo el peciolo fuera.


Modalidades de injerto de yema

✦ En escudete

• A ojo velando

• A ojo durmiendo

• En cruz

✦ En chip o chapa

✦ En canutillo


En posteriores artículos desarrollaremos cada uno de estos subtipos de injerto que se incluyen dentro del de yema.


INJERTO DE YEMA EN UN NARANJO

Aquí tienes un vídeo muy bien explicado en el que un experto realiza este tipo de injerto.

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