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Tipos de abonos orgánicos


Explicamos cómo se pueden dividir los abonos orgánicos en distintos tipos según su estado físico y su origen, ya sea vegetal, animal, mixto o de otro tipo.


Ya explicamos en otro artículo qué son los abonos orgánicos, en qué se distinguen de los inorgánicos, y pusimos algunos ejemplos.

Ahora veremos los distintos tipos de abono orgánico que se pueden encontrar en el mercado o, mejor aún, que se pueden obtener sabiendo dónde buscar.


Por su estado físico

No todos tienen la misma consistencia, pero siempre se van a presentar en uno de estos dos estados: sólido o líquido.


Sólidos

Aquí se pueden incluir todos los restos vegetales, animales y excrementos, excepto los fluidos que se pueden separar de estos.

Gran parte de los abonos orgánicos son de este tipo: compost, estiércol, guano, gallinaza, algas marinas, lodos de depuradora, etc.


Líquidos

Se trata de la orina de animales y algunos jugos que se obtienen de la fermentación de restos vegetales, o de su infusión en agua.

En este grupo hay que incluir todos los purines, tanto de origen animal como vegetal.

Los purines animales se emplean mucho en agricultura para abonar grandes extensiones de terreno y se producen en las granjas. Se trata de excrementos de animales mezclados con su orina.

Los purines vegetales ―como el de ortiga, de consuelda, etc― se obtienen poniendo restos de plantas en agua para que fermenten y se descompongan, dando lugar a un líquido muy concentrado en nutrientes.

Otros abonos orgánicos líquidos se forman cuando se escurren los fluidos que se generan en la descomposición de la materia orgánica. Un ejemplo de esto es el líquido que se recoge debajo de los vermicompostadores ―donde se hace el humus de lombriz.


Según su origen

Aquí los agruparemos según su procedencia en los siguientes apartados.


Animal

Son restos biológicos de la actividad animal.

Incluyen excrementos ―sólidos y líquidos― y partes muertas del cuerpo de estos, o incluso todo el organismo.

Hay que aclarar que no se deben ni se suelen emplear abonos procedentes de restos de animales muertos, porque ―a pesar de que son abonos igual de válidos― entrañan un riesgo mayor para la salud humana, ya que pueden transmitir enfermedades.

Los estiércoles no tienen exclusivamente un origen animal, ya que los excrementos que los formas suelen estar mezclados con restos vegetales que se emplearon como alimentación o como cama para los animales.


Vegetal

➽ Montón de restos vegetales descomponiéndose para producir compost.

Cualquier parte de una planta se convierte en abono cuando se descompone.

El más popular es el compost, un tipo de abono que se forma al acumular restos vegetales que se van descomponiendo poco a poco. El resultado es una tierra de color negro que es muy fértil.

Cuando los restos vegetales se acumulan de forma natural sobre la superficie del suelo ―por ejemplo las hojas en un bosque― forman una capa que se conoce como mantillo, y que también puede considerarse un abono vegetal, aunque no se debe extraer de la naturaleza.

Si esto ocurre en un ambiente inundado ―en tierras pantanosas― se forma la turba, la misma que puedes encontrar en los sacos de sustrato que venden en la mayoría de establecimientos de jardinería.

Realmente la turba no es un abono como tal ―es materia orgánica apilada. Apenas tiene nutrientes disponibles para las plantas, hasta que se vaya mineralizando y queden en formas asimilables.

La industria de transformación de los productos agrícolas también produce residuos vegetales que se pueden emplear como abono.


Mixto

Aquellos abonos orgánicos que están formados por restos vegetales y animales mezclados, de forma que es prácticamente imposible separarlos.

Los más comunes son los estiércoles y otros desechos de las granjas y de otros criaderos de animales, como gallineros, palomares, etc.

Estos abonos suelen estar formados por excrementos de animales, mezclados con restos vegetales que había sobre el suelo, y que pudieron formar parte de la alimentación de estos ―forrajes, cereales, piensos― o de la cama ―paja, aserrín, birutas de madera, etc.


Otros

Algunos abonos no proceden de animales ni de plantas, así que no pueden clasificarse en ninguno de los grupos anteriores.

Encontramos ―entre otros― las algas marinas que suelen acumularse en las playas y que en algunos lugares son recogidas para elaborar abono.

Los lodos que se forman en las depuradoras de aguas residuales ―y en el fondo de los mares y embalses― están formados por la acumulación de restos de microorganismos muertos.


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