Higuera

Cómo injertar una higuera

A pesar de la problemática que puede darse debido a sus características desfavorables, teniendo en cuenta las mejores épocas y técnicas de injerto

Las higueras son árboles peculiares si se comparan con la mayoría de los frutales. En el centro de las ramas tienen un espacio de médula blanda, es decir, que la madera dura solo se encuentra en un anillo entre la corteza y ese núcleo de médula. Esto descarta algunas técnicas de injerto clásicas, eficaces y muy sencillas de practicar, como por ejemplo la de hendidura.

Higuera con higos

Además, cuando se lesiona su corteza, esta suelta abundante látex de color blanco que puede ahogar a los injertos, si se forma una película entre el cambium del injerto y el del patrón. Si no hay contacto entre ambas capas, el injerto fracasará. Esto se explica en el enlace de más abajo sobre los fundamentos del injerto.

Por otro lado y por si fuera poco, las higueras cierran sus heridas con dificultad. Los callos encargados de suturar las heridas se desarrollan muy lentamente, por lo que el injerto tarda bastante tiempo en unirse con fuerza al patrón. Esto suele suponer la rotura del brote del injerto si se desata demasiado pronto o si no se tiene la precaución de entutorarlo y protegerlo adecuadamente.

Y ya para colmo, este árbol tiene tendencia a cortar el flujo de savia hacia ramas que han sido amputadas, si cuenta con otras mejor situadas y provistas de hojas y yemas. Esto hay que tenerlo en cuenta si se va a realizar un injerto a corona (más información abajo)

Por todo lo anterior y porque los esquejes de higuera enraízan con facilidad (también los acodos), el injerto apenas se suele emplear en la propagación vegetativa de este popular frutal, pero a pesar de todo ello, es posible realizarlos y obtener cierto éxito, si se actúa con delicadeza y conocimiento.

Como casi siempre, la época es lo primero a tener en cuenta. Si no es adecuada, no servirá de nada intentarlo y habrá que dejarlo para otro momento.


Mejores épocas de injerto

Al igual que ocurre con la gran mayoría de los árboles y arbustos que admiten el injerto, la época en la que se puede lograr el prendimiento suele ser bastante amplia, abarcando casi todo el periodo en el que la planta presenta movimiento de savia, por pequeño que sea.

Dicho esto, dentro de ese amplio periodo se pueden diferenciar otros en los que es más probable que un injerto agarre. Estos momentos concretos dependerán del clima del lugar, de la especie de que se trate y de la técnica de injerto que se va a emplear, entre otras cosas.






En el caso de la higuera, se sabe que desde finales de invierno hasta comienzos de otoño es posible que prendan los injertos realizados. En climas fríos ese periodo se acorta, porque el árbol inicia su actividad más tarde, en primavera, y la detiene de nuevo más pronto, en otoño.

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A continuación se habla de nuevo de épocas de injerto, pero esta vez asociándolas a cada técnica de injerto recomendada para la higuera.


Modalidades de injerto más recomendables

Ya se ha dicho al inicio de este artículo que por las características de este árbol, muchas técnicas de injerto populares no dan buenos resultados. Es el caso del injerto de hendidura, el de escudete o el inglés, que ejecutados escrupulosamente pueden funcionar, pero no en peores condiciones.

Otras modalidades como el injerto de chapa, placa o parche, también pueden resultar, aunque puede ser difícil separar la corteza sin dañar la yema.

Por todo ello, los dos siguientes, y especialmente el segundo, son los más indicados para este árbol.


Injerto de corona

A mediados de primavera, justo cuando la higuera va a comenzar a brotar, es un buen momento para intentar este tipo de injerto que se realiza en ramas o troncos de cierto grosor y desmochados, es decir, cortados transversalmente cerca de su base.

Aunque este es el injerto recomendado en un libro tan conocido como INJERTO DE TODOS LOS ÁRBOLES Y ARBUSTOS, de Jean-Yves Prat y Denis Retournard, puede no ser exitoso si la rama amputada e injertada es privada de savia por "voluntad" de la higuera, como ya se dijo más arriba.

Para evitar el secado de la rama, puede ser recomendable desmochar todo el árbol, o cortarlo directamente por el tronco, de forma que no tenga más remedio que brotar y sin ramas completas a las que dar preferencia.

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Siempre que sea posible, es preferible dejar que la higuera desmochada brote e injertar más tarde en esos brotes, una vez que se han endurecido lo suficiente, y empleando por ejemplo la técnica de chip. El injerto en esta madera joven será menos problemático.


Injerto de chip

Necesita de cierto movimiento de savia, por lo que se puede comenzar con esta técnica a finales de invierno o comienzos de la primavera, según sea la dureza del clima.






Esta modalidad conviene practicarla sobre brotes o chupones jóvenes, por ejemplo crecidos en el año anterior o en la primavera si se injerta a finales del verano u otoño, y empleando también yemas extraídas de ramas o brotes jóvenes, de corteza lisa.

Si se hace en madera joven, es mucho más apropiada que la modalidad de corona.

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Cuidados después de injerto

Además de los normales, como evitar que el árbol sufra estrés por frío, calor, sequía, falta de nutrientes, conviene proteger el injerto del sol si se ha injertado desde finales de primavera y durante el verano. Para ello se puede envolver la zona de injerto en papel de aluminio, pero con cuidado de dejar espacio debajo para que la yema respire y no aparezcan pudriciones.

Además, en el caso de la higuera hay que tener mucha precaución con el momento de retirada de las ataduras. Como suele cicatrizar con dificultad, conviene esperar más de las típicas 2 ó 3 semanas, o incluso realizar la atadura con una cinta especial para injertos que no necesita ser retirada porque es elástica y termina degradándose por sí misma.