Zanahoria

Labores culturales de la zanahoria

Tres son fundamentales para conseguir zanahorias de calidad, de un gran tamaño y muy tiernas, y es especialmente importante comenzar ya desde antes de sembrar

El cultivo de la zanahoria es en apariencia uno de los más sencillos, aunque luego realmente no es tanto así, al menos si se pretende obtener raíces de buen tamaño y calidad.

Zanahorias organicas

Para empezar con buen pie, es fundamental sembrar la zanahoria en la época correcta, especialmente si el invierno es frío.

Por otro lado, esta planta requiere de dos labores culturales que determinarán la calidad final de la raíz. Se trata del control de las malas hierbas durante todo el periodo de cultivo y el aclareo o raleo, en dos pasadas.

Además de esas dos, regar adecuadamente la zanahoria es un cuidado fundamental para este cultivo que demanda una humedad constante en la tierra.

Pero como del riego ya se ha hablado en el enlace anterior, ahora toca hacerlo de las otras dos labores.


Control de malas hierbas

Un trabajo de vital importancia para obtener zanahorias de buena calidad, es el control de las malas hierbas, sobre todo al inicio del cultivo, cuando las pequeñas plantas de zanahoria crecen más lentamente y muy juntas.

Se ahorrará mucho tiempo y trabajo si antes de realizar la siembra, se eliminan a conciencia las malas hierbas, por ejemplo, cubriendo el suelo durante algún tiempo con plástico o malla negra, con una gruesa capa de paja, mediante desherbado térmico o realizando un par de falsas siembras.

Cuando las hojas de las plantas de zanahoria sean lo suficientemente grandes, como para dar sombra a las malas hierbas y robarles el espacio, ya se podrá espaciar en el tiempo este duro trabajo.


Aclareo o raleo

Cuando las plantas tengan 3 o 4 cm, es necesario realizar un primer aclareo o raleo, dejando unos 3 cm entre ellas y eliminando el resto. Este proceso es muy importante y no debe omitirse por lástima de eliminar plantas o por pereza. Menos es más en este caso. Se aprovechará también para retirar las primeras malas hierbas que pudieran haber emergido.

Varias semanas después, hay que ejecutar un segundo aclareo, dejando una separación entre plantas de 8 a 10 cm. De nuevo, y muy importante, se deben retirar las malas hierbas que se vean, lo que resultará más fácil si se hace al mismo tiempo que el raleo.

Este segundo raleo se puede evitar si se retrasa un poco el primero y se deja ya la separación final entre plantas.

El aclareo influye mucho en el tamaño de la zanahoria. Si no se realiza o se hace muy tarde, y las zanahorias pasan mucho tiempo creciendo demasiado juntas, el tamaño final de éstas será mucho menor que si se hace un correcto aclareo y a su tiempo.







Un error común de principiante

Aclarear menos de lo necesario, o nada, por lástima a la hora de desechar las jóvenes plantas de zanahoria. En este caso, menos es más. Menos plantas darán una mejor producción. Trasplantarlas tampoco es una opción: no alcanzarán un tamaño adecuado.


Teniendo en cuenta ésto, en 1 m2 de suelo se podrán cultivar unas 150 zanahorias, si se han sembrado a voleo, y unas 120 cada 10 metros de línea, sembrando en surcos. En el primer caso, se obtendrá más cantidad en menos espacio, pero el tamaño de las zanahorias será menor. Si se pretende cosechar zanahorias de buen tamaño, es más recomendable sembrarlas en líneas.

Es importante tapar los huecos que quedan cuando se entresacan plantas, bien sea debido al aclareo o a la cosecha escalonada. Si no se hace, las raíces de las zanahorias vecinas pueden quedar expuestas a los elementos, secándose o tornando de color verde. También puede ser una vía de entrada para plagas, como la dañina mosca de la zanahoria.

A partir del segundo aclareo, el mantenimiento del cultivo se reduce al riego necesario para garantizar una humedad moderada pero constante. y a la retirada ocasional de malas hierbas.