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Cuidados del tomillo en maceta

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Qué sustrato necesita, cuánta luz o sol, cómo y con qué frecuencia regarlo, si es necesario o no abonarlo y cuánto, trasplante, etc.

El tomillo cuando está plantado en un suelo apropiado y ubicación adecuada, apenas requiere cuidados. Se trata de una planta muy rústica, muy resistente a la sequía y capaz de vivir en suelos muy pobres.

Pero la situación cambia cuando crece en una maceta, volviéndose mucho más susceptible y necesitando bastante más mantenimiento.

Los puntos clave a tener en cuenta para mantenerlo sano y bonito, tienen que ver con el tipo de sustrato, la cantidad de luz que recibe, la poda, el riego y el abonado.


Sustrato

Es uno de los aspectos más importantes, y más que un cuidado es una precaución que hay que tener desde un principio, desde que se planta.

Un buen sustrato para el tomillo debe tener las siguientes características:


Buen drenaje

Nada de utilizar tierra del huerto o del jardín para llenar la maceta en la que se va a plantar el tomillo, salvo que en los alrededores se puedan ver tomillos viviendo de forma natural en ese mismo suelo, pero aún así es un riesgo.

Son especialmente desaconsejables las tierras arcillosas, es decir, las que tienen gran proporción de partículas finas (barro). Suelen mantenerse mucho tiempo encharcadas, y esto es letal para el tomillo.


El encharcamiento prolongado del sustrato suele ser una de las principales causas de muerte de las plantas de tomillo en maceta.


Una tierra franca o arenosa sí puede ser empleada como sustrato para el tomillo, pero a menos que se mezcle con otro material que retenga algo más de humedad, obligará a regar muy a menudo. Añadir a la tierra perlita o vermiculita y fibra de coco puede ser suficiente.

Si se desconoce como preparar el sustrato en casa, la mejor opción es comprar uno comercial especial para plantas aromáticas, o en su defecto uno con buen drenaje.

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Alcalinidad

La alcalinidad es lo contrario de la acidez, y resulta que el tomillo está adaptado a crecer en suelos alcalinos.

La mayoría de los sustratos comerciales son ácidos o neutros, por lo que hay que buscar uno que sea alcalino o bien modificarlo en casa añadiendo cal agrícola (apagada), por ejemplo, o cenizas de madera.






Hay que tener cuidado con las proporciones, siendo preferible añadir de menos que de más. Por ejemplo, se puede mezclar medio vaso de cal o ceniza con 4 vasos de sustrato. Luego siempre se podrá aumentar la proporción si se ve que el tomillo no tiene buen aspecto o florece poco.


Poco fértil

La mayoría de las plantas cultivadas requieren suelos o sustratos muy fértiles, pero muchas aromáticas, como el tomillo, son esencialmente plantas silvestres adaptadas a suelos muy pobres, y esto es lo que hay que darles. Si acaso un poco mejor para que no sufran escasez.

Nada de emplear sustratos para huertos urbanos o para el cultivo de hortalizas, cítricos, etc. Tampoco se deben añadir abonos orgánicos en abundancia, especialmente estiércoles.

Una base de fibra de coco, que no aporta nutrientes, con algo de tierra común y un poco de humus de lombriz o compost, más la ceniza o la cal, es ideal. Una buena mezcla podría ser: 50 % de fibra de coco, 40 % de tierra o arena, 5% de un abono orgánico muy maduro y 5% de cal o ceniza.


Sol

Tan importante como un sustrato adecuado es la intensidad de la luz que recibe el tomillo y la duración de esta.

Esta planta es originaria del clima mediterráneo, uno de los más soleados. Está adaptada a esas condiciones y por tanto necesita mucha luz para desarrollarse y mantenerse sana.

Si se pone en un balcón en el que no da el sol en todo el día, no durará mucho tiempo. Lo mismo si la maceta se deja a la sombra de un árbol, bajo un porche, dentro de casa o al lado de un muro que tape el sol.


El tomillo necesita sol directo y durante el mayor número posible de horas al día.


Si no se dispone de un lugar todo lo luminoso que debiera ser, se pueden pintar las paredes de color blanco o colocar espejos para evitar que la luz sea absorbida por los materiales, y llegue más a la planta.


Poda

Es necesaria para mantener una forma armoniosa en la planta y que esta se vaya redondeando si es joven o renovando si es vieja, de lo contrario rápidamente se despoblará de hojas en el interior de la copa, lo que le dará muy mal aspecto.

Como puede verse en la imagen anterior, cuando el tomillo es joven tiende a crecer hacia arriba, tomando una forma poco estética. Recortando la altura de esos tallos se logra una copa más ancha y armoniosa, más poblada.

Se puede podar después del verano o mejor a finales del invierno, antes que de comience a emitir los primeros brotes primaverales.

Si está a la intemperie y las heladas son frecuentes, es mejor podar el tomillo una vez que pasen los fríos, pero siempre antes de que brote, para evitar el desgaste innecesario de recursos.






Puede podarse toda la planta como si fuera un seto, reduciendo su copa unos cuantos centímetros en toda su extensión, o bien cortar desde la base algunos de los tallos más envejecidos y despoblados de hojas.

Las ramas que han crecido más que las demás deben rebajarse para igualarlas con el resto.

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Riego

Poco, tratando de que la tierra comience a secarse entre riego y riego.

El sustrato encharcado es el principal enemigo del tomillo en maceta, así que hay que regar lo justo para mantener un mínimo de humedad y nunca dejar el agua en el plato de la maceta. Después de regar, el agua que quede en el plato debe recuperarse.

En el caso de que no se pueda retirar el agua del plato, entonces habrá que poner una capa de grava en el fondo de la maceta, de igual espesor que la altura del plato. La idea es que la grava quede un poco más alta que máximo nivel de agua en el plato, de forma que esta nunca llegue a contactar con la base del sustrato. Esta simple solución evita que el sustrato absorba el agua por capilaridad y se sature.


Trasplante

El primer año no necesita trasplante salvo que se haya puesto en una maceta de muy pequeño tamaño. No es recomendable un volumen de maceta menor de 2 litros. Se puede comenzar ya con este tamaño o ir pasando la planta cada vez a macetas más grandes, a medida que lo vaya necesitando. Obviamente, cuanto más grande mejor.

Cuando el tomillo pierde vigor, rebrota y florece con dificultad, suele ser porque la maceta se le ha quedado pequeña y el sustrato está agotado. Sacando el cepellón podrá observarse como las raíces cubren por completo el exterior de este.

El trasplante debe hacerse justo antes del rebrote primaveral, por ejemplo una vez realizada la poda a finales de invierno o comienzos de la primavera.

En cuanto al procedimiento, se puede emplear este mismo que para el trasplante del romero.

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