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Cómo espantar pájaros


Entramos a explicar a fondo la problemática de los pájaros en las propiedades humanas y de qué maneras se pueden mantener lejos de estas, sin matarlos ni causarles daño.


➽ Bandada de estorninos sobre un cultivo

Las aves son animales maravillosos, tanto en sus formas y colores, como en su canto o en la belleza de su vuelo. Gozan de una gran diversidad y habitan cualquier rincón del planeta, por inhóspito o extremo que sea. En realidad representan una gran riqueza natural que debe conservarse.

Para muchas personas es un auténtico placer verlas, escucharlas o simplemente saber que existen, ya que son los descendientes vivos de los dinosaurios. Para otras...no tanto. Y es que los pájaros son unos grandes consumidores de frutos, brotes y semillas, además de pequeños invertebrados de todo tipo, pero además, su frenética actividad puede causar auténticos estragos en propiedades privadas o públicas.

Irremediablemente, en algunas ocasiones se convierten en una plaga que arrasa cultivos enteros, causando grandes pérdidas a los productores, subida de precios en los mercados y, en definitiva, un daño económico considerable. Otras veces ensucian o causan daños en las propiedades humanas: edificios, coches, jardines, embarcaciones, etc.


Estos son los daños que causan

En el ámbito individual o familiar, aunque no suelen causar daños económicos, sí que obligan a realizar trabajos innecesarios o echan a perder el tiempo invertido cuidando o manteniendo una propiedad o un cultivo.

En este sentido, los daños más importantes que causan son:

- Devoran cultivos de frutas ―o de granos― en huertos y jardines, que se esperaban con ilusión y que ayudaban a que la familia tuviera una alimentación más sana y autosuficiente.

- Destrozan o ensucian superficies tales como: césped, patios, tejados, balcones, ventanas, mobiliario, vehículos, etc.

- Se comen el alimento de animales domésticos, aunque esto suele ser menos problemático.

En muchas ocasiones son pocos y no es necesario intervenir, pero otras veces su gran número obliga mantenerlos alejados, porque además, si lo conseguimos, estaremos evitando que su población crezca de forma artificial gracias a algo que no es natural: una alimentación abundante o refugio gracias a los cultivos y propiedades humanas.


Debemos y podemos intervenir

Las normas legales de cada país o región pueden dar o quitar libertades a la hora de tomar medidas para atajar este problema, por eso debemos consultarlas ―o preguntar a las autoridades― para estar seguros y no incurrir en delitos.

Dicho esto, si lo pensamos con detenimiento, todo ser vivo tiene derecho a defender su integridad física, su morada y su alimento, es decir, aquello que lo mantiene con vida. Moralmente, esto nos legitima para poner los medios necesarios para mantener a los pájaros alejados cuando hay riesgo de nos causen daños. En caso contrario, si las normas nos impiden actuar, deberíamos poder reclamar al estado medidas de control o la indemnización de los daños.

No obstante, si nos vamos a ocupar personalmente, no debemos matarlos o causarles daños físicos, ya que no es necesario, y además podemos estar cometiendo un delito.


Los pájaros son animales muy asustadizos y desconfiados, y esas características son las que debemos aprovechar.


Además tienen muy desarrollado el sentido de la vista y del oído, percatándose rápidamente de todo lo que pasa en su entorno. Esto también lo vamos a explotar.


Formas de ahuyentar a los pájaros

Lo primero que hay que decir es que todas las especies de aves no son iguales, no tienen el mismo comportamiento ni responden de igual manera. Por ello, en cada caso habrá que estudiar medidas concretas si las generales no funcionan.

Los pájaros que se han adaptado a vivir en pueblos o ciudades están acostumbrados a la presencia humana, y conocen todos nuestros trucos, por lo que estos serán los más difíciles de espantar.


Presencia humana

Excepto las mencionadas aves de vida urbana (palomas, gorriones, etc), el resto de los pájaros que no están habituados a convivir con los humanos, evitarán estar cerca de personas u objetos que ellos crean que son personas.

Por ello, la primera forma y una de las más efectivas a la hora de espantar pájaros es estar allí. Mientras haya personas, los pájaros no se acercarán, a menos que no las vean o escuchen.

Pero claro, no siempre se puede estar todo el día controlando un lugar, y por eso se inventó el espantapájaros. Un muñeco con forma de persona que hace creer a las aves que allí hay un humano y que no deben acercarse.

Decir que el espantapájaros, a pesar de ser un viejo truco, aún sigue siendo efectivo, si bien debe reunir estas características:

✔ Aspecto lo más parecido posible a una persona (tamaño, proporciones, formas y colores)

✔ Cambiar de lugar con frecuencia, ya que si siempre está en la misma zona dejará de ser efectivo.

✔ Moverse ―normalmente con el viento― para que llame más la atención de las aves, por ejemplo colocándole tiras finas de plástico.

✔ Que haga ruido, aunque esto es más complicado de conseguir (se puede poner una radio o una grabación de personas hablando)


Presencia de depredadores

La otra cosa que los pájaros temen tanto o más que a las personas, son los depredadores que ellos han aprendido que pueden darles caza.


Aves rapaces

Los azores, halcones ―y otras especies de aves rapaces― son depredadores naturales de los pájaros, por lo que estos han aprendido a detectarlos y a temerlos.

Tener un halcón en casa es el sueño de muchas personas, pero no siempre es posible y aunque se tenga, puede que las autoridades no permitan que cace pájaros por su cuenta.

Descartando esto, las opciones que quedan son dos:

➊ Poner una figura realista de una ave rapaz local a modo de espantapájaros y aplicar los mismos consejos que ya explicamos para estos.

Favorecer la presencia natural de aves rapaces mejorando el paisaje para que se parezca a su hábitat (árboles altos, huecos o casas donde puedan anidar, etc)


Mira este ☛ búho espantapájaros muy realista y que se mueve con el viento (no como el de la foto). Ideal para poner sobre la zona en la que los pájaros causan el daño.


Mamíferos carnívoros

Aquí se podría decir lo mismo que ya mencionamos en el apartado anterior, si bien en esta ocasión nos centraremos en el gato doméstico por ser lo más práctico.

Los gatos tienen un instinto natural que les incita a acechar y tratar de cazar pájaros, y a veces lo consiguen, aunque hay que decir que casi siempre logran capturar aves jóvenes, heridas, atrapadas o débiles.

No obstante, los pájaros temen a los gatos y estos "juegan" a perseguirlos, ahuyentándolos de forma efectiva. Este comportamiento de los gatos se puede reforzar mediante el juego (por ejemplo utilizando un ave de juguete que se ata con una cuerda y se mueve por el suelo y por el aire para que trate de cogerla)

Algunos perros cuando son jóvenes también persiguen a las aves, y en ocasiones incluso llegan a capturarlas, pero una vez que maduran suelen dejarlas tranquilas, quizás por que saben que es inútil intentarlo.


Resumiendo, tener gatos dentro de la finca o perros jóvenes, disuadirá a muchas aves de acercarse.


Estímulos varios

Por último, existen otros métodos para espantar a los pájaros, consistentes principalmente en estímulos visuales o auditivos, que pasaremos a mencionar.


Cintas brillantes

En ferreterías y almacenes de jardinería suelen venderse rollos de cinta especial para ahuyentar aves, pero si no se quieren comparar, se pueden emplear plásticos brillantes cortados en tiras, CDs colgados, etc.

Los profesionales son bastante efectivos ya que emiten destellos en días soleados y al moverse con el viento.


Molinillos de viento

Suelen hacerse con latas reutilizadas de recipientes y consisten en una hélice, un eje, un soporte y un timón que lo orienta en la dirección del viento.

El roce de la hélice de lata al girar produce un sonido metálico que aleja a las aves, aunque si funciona todo el tiempo pueden acostumbrarse a él.


Reproducción sonidos

Aquí existen varias alternativas. Una de las más sencillas es la colocación de una radio o un reproductor con un altavoz, por ejemplo un teléfono móvil viejo en el que se pueden reproducir estos sonidos: personas hablando, silvido de aves rapaces, disparos, etc.

Otra opción un poco más profesional, pero económica y efectiva, pasa por el uso de un dispositivo ahuyentador de aves, que reproduce sonidos específicos y muy efectivos, frecuentemente ultrasonidos. Además, suelen funcionar con energía solar y activarse por detección de movimiento, con lo que las aves serán sorprendidas justo cuando lleguen al lugar.

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