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Injerto de corona


Explicamos cómo y cuándo realizar en injerto de corona, un tipo de injerto de púa muy utilizado cuando el grosor del patrón es demasiado grande, pudiendo injertar ramas gruesas o incluso el tronco del árbol.


Se trata de una modalidad que se encuentra dentro del grupo de injertos de púa, y que es muy utilizada para injertar ramas ―o troncos― gruesos.

Requiere cortar el patrón por la zona donde se va a injertar, por lo se van a producir heridas muy importantes, que tardarán bastante tiempo en cicatrizar.

Debido a esto último, no es recomendable realizar el injerto de corona en árboles que tengan dificultades de cicatrización, que sean susceptibles de contraer enfermedades a través de las heridas o que vayan a desarrollar gomosis, como ocurre con en los frutales de hueso.


En qué especies se puede practicar

En las de hoja caduca que no presenten los problemas mencionados en el párrafo anterior, pero también en perennes, si bien en estos hay que realizar algunos operaciones adicionales durante el injerto.

Por tanto, se puede practicar con éxito en frutales de pepita, cítricos, aguacate y algunos otros menos conocidos.


Cuándo se debe realizar

En los de hoja caduca, el mejor momento es desde finales del invierno hasta comienzos de la primavera, justo cuando el árbol comienza a despertarse del letargo invernal. En el hemisferio Norte suele abarcar desde mediados de febrero hasta finales de marzo, según sea el clima.

En los de hoja perenne, el injerto de corona se puede practicar a lo largo del periodo vegetativo ―primavera y desde finales del verano hasta el otoño― evitando el calor estival, momento en el que los árboles suelen parar su desarrollo debido a las elevadas temperaturas.


Ejecución paso a paso

A modo de breve introducción, la realización del injerto de corona consiste en insertar una o varias púas entre la corteza y la madera del tocón que queda cuando se corta la rama gruesa o el tronco.

A continuación veremos detenidamente cómo hacerlo correctamente y algunas variaciones que se pueden introducir para que sea más sencillo ―especialmente para personas sin experiencia previa.


Cortar la rama o el tronco. Hay que hacerlo antes de que la savia comience a movilizarse, así el árbol perderá menos reservas.

Las ramas se cortan a unos 50 cm de la bifurcación, de forma que queden todas parejas.

Si se desea renovar todo el árbol, se pueden cortar todas las ramas principales dejando una vertical para que ejerza de tirasavia ―para que promueva la subida de la savia por el tronco.

Si lo que se va a cortar es el tronco, debe hacerse a la altura deseada ―no a menos de 30 cm del suelo―, según se quiera un árbol de copa baja o de copa alta.


Recoger y conservar las púas. Es recomendable hacerlo también antes de que comience a moverse la savia, almacenándolas en un lugar fresco y húmedo ―frigorífico o bajo tierra― hasta el momento del injerto.

No obstante, estamos en disposición de afirmar que para frutales corrientes se pueden obtener igualmente buenos resultados cortando las púas el mismo día del injerto.


Cortar de nuevo el tocón. Como ya habrán pasado unas semanas desde que se podó el árbol, hay que cortar de nuevo los tocones donde se va a injertar a unos 10-15 cm del extremo.

Esto se hace porque es muy probable que los tejidos del extremo se hayan secado, helado, etc. y deben estar vivos y sanos para que el injerto tenga éxito.


Alisar la superficie del corte. Con la navaja bien afilada se repasa el corte de la sierra hasta dejarlo liso, especialmente en la zona cercana a la corteza.


Realizar las incisiones. Colocando la navaja en vertical, se hace un corte en la corteza ―hasta llegar a la madera― de unos 4 ó 5 cm, desde lo alto del tocón hacia abajo.

La corteza de uno de los dos lados debe separarse de la madera ayudándose de una pequeña espátula de plástico, metal o madera.

Hay que hacer tantas incisiones en cada tocón como púas se desean poner. En tocones gruesos se pueden poner 4, en intermedios 3 y en los más delgados 2. Es siempre aconsejable poner varias para aumentar la probabilidad de éxito, ya que alguna siempre puede fracasar.


Preparar las púas. Se desechan 3 cm del extremo inferior de las púas, cortando justo por encima de una yema, de forma que quede bastante corteza lisa hasta la siguiente yema.

- Se cortan las púas por la parte superior dejando una longitud tal que solo tenga 3 yemas cada una.

- Ahora se comienza a rebajar con la navaja el extremo inferior de cada púa, cortando en bisel ―en forma de cuña― por el lado opuesto a la yema.

- A continuación se realiza un rebaje en la parte alta del bisel, de forma que quede un escalón entre el bisel y el resto de la púa. La profundidad de este encaje debe aproximarse a la mitad del diámetro de la púa pero no más. Se termina de perfeccionar el bisel.

- Por último, se pasa el filo de la navaja con cuidado para cortar una fina tira de la capa más externa de la corteza, en el lateral del bisel que va a coincidir con la zona del corte del tocón en el que no se ha despegado la corteza. Además, se realiza otro corte inclinado en el extremo de la púa por el lado que aún conserva la corteza. Es como un pequeño bisel ―de 3 o 4 mm― opuesto al bisel principal.


Insertar las púas en las incisiones. Se toma cada púa y se introduce debajo de la corteza, en las incisiones realizadas en el tocón, empujando hacia abajo ―hasta que el encaje llegue a la madera del tocón― y tratando de que la tira de corteza que se cortó en el lateral del bisel, coincida con la pared de la corteza que no se despegó del tocón.


Atar y sellar el injerto. Tratando de que las púas hagan buen contacto con la corteza del tocón ―en el lado que no se despegó esta―, se procede a atar el injerto, envolviendo cinta plástica o rafia alrededor del tocón, empezando por debajo de las incisiones y terminando en el extremo superior.

Se debe realizar cierta presión con la atadura para que el contacto sea bueno y quede la menor cantidad de aire posible dentro de las incisiones.

Terminada la atadura, se sella con mástic para injertos la parte superior del tocón y el comiendo de la atadura, poniendo especial cuidado de que no queden aberturas por donde pueda entrar el agua.


Otra forma de hacer este injerto

Los pasos son los mismos hasta el punto 4, pero en lugar de realizar cortes o incisiones con la navaja en la corteza del tocón, se usa una espátula delgada ―o una cuña de madera dura― y se clava entre la corteza y la madera, haciendo presión hacia abajo.

Esto formará una cavidad en la que se insertará la púa, la cual se prepara de la manera ya vista pero, en lugar de cortar la fina tira de la capa exterior de la corteza en uno de los lados del bisel, se retira en toda la superficie. Ojo, solo la "piel" más externa. Debajo debe quedar más corteza de un color verde intenso. No debe verse la madera.

Como se puede intuir, una vez preparadas las púas, se insertan en las cavidades practicadas en el tocón empujando con fuerza pero con paciencia hacia abajo. Se le pueden dar unos pequeños golpes en la parte superior.



Después de injertar

Como este tipo de injerto supone el corte de grandes ramas ―o incluso toda la copa― el crecimiento de las púas será muy vigoroso, por lo que deberá colocarse un tutor y amarrarlas a él para que no se rompan con el viento.

Además, es muy probable que surjan un montón de chupones por debajo de la zona del injerto. Hay que eliminarlos lo más pronto posible, en cuanto se detecten.

Si en cada tocón brotó más de una púa, es recomendable conservar al menos dos por si una de ellas resultara dañada o seca. Al año siguiente se debe dejar solo la mejor situada y más sana o vigorosa.


TIPOS DE INJERTOS

Aquí tienes otras técnicas de injerto, algunas más sencillas y más eficaces que esta.

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