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Qué es la rafia para injertos

Publicado por Antonio Amigo   ✧   Entre la azada y el teclado...

Te contamos qué es la rafia para injertos, para qué se usa y qué otros materiales se utilizan o se pueden utilizar para la misma función.


Manojo de rafía natural para injertar.

La rafia es una fibra natural que se extrae de las hojas de un tipo de palmeras del género Raphia, originarias de África. Se utiliza para confeccionar ropa, zapatos u objetos decorativos, pero también para atar los tallos de plantas —tanto herbáceas como leñosas—, principalmente en labores de entutorado o para asegurar injertos.

La rafia natural debe mojarse antes de realizar la atadura del injerto. De esta forma adquiere más elasticidad y firmeza, asegurando con mayor fuerza el injerto al patrón y mejorando el contacto en la zona de unión.

Al tratarse de una fibra natural, la rafia no libera sustancias químicas que puedan alterar el injerto y, además, permite la transpiración del mismo, reduciendo el riesgo de aparición de pudriciones.

Una vez el injerto se ha unido firmemente al patrón, la rafia puede ser retirada cortándola fácilmente con una navaja, y como es biodegradable, puede ser abandonada en el suelo con toda tranquilidad.


Rafia sintética


Existen también en el mercado especializado, rafias sintéticas para atar injertos. Suelen estar tejidas formando una banda estrecha y envueltas en un rollo.

Puede ser de diferentes colores —verde, marrón, azul— o incluso de un amarillo paja que imita a la rafia natural.

La ventaja principal de las rafias sintéticas es que puede realizarse la atadura sin uniones, ya que al presentarse en un rollo continuo, se puede extraer la cantidad necesaria. Tampoco necesita humedecerse.


Además de las rafias, existen otros materiales sintéticos para atar injertos, como es el caso de las cintas —generalmente de PVC— que suelen venderse también en rollos pero cuyo material no está tejido si no que forma una capa contínua. La principal ventaja de las cintas, en comparación con las rafias, es que permiten una atadura con menos vueltas y mucho más impermeable, que impide la entrada de agua de lluvia.


Cinta casera para injertos

Aunque se pueda pensar que lo más cómodo es que vayamos a una tienda de jardinería a comprar una cinta o rafia para injertos, nada más lejos de la realidad.

En la mayoría de los hogares existe al menos un objeto cuyo destino inmediato va a ser el contenedor de la basura y que podemos rescatar dándole una segunda vida para atar nuestros injertos.

Se trata de la cintas plásticas que sirven para cerrar las bolsas de basura que todos tenemos en casa. Antes de tirar la basura, se saca la cinta y se hace un nudo en la bolsa —si se quiere evitar que el contenido se desparrame.

Son resistentes y tienen cierta elasticidad, así que pueden amarrar con firmeza el injerto —yo las utilizo y realmente funcionan.

Luego buscamos algo para enrollarla —una tras otra a medida que vamos obteniendo más cintas—, a modo de carrete. Puede ser el cilindro de cartón que queda cuando se acaba el film de cocina o el papel higiénico, aunque lo ideal es que cuente con laterales elevados para que no se deshaga el ovillo.



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