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Injertar kiwi hembra en macho

Descubre cómo puedes injertar con éxito un pié de kiwi hembra en uno macho para que éste pueda producir flores femeninas y frutos



Cómo injertar kiwi hembra en macho

Tanto si tenemos un macho y queremos que produzca flores femeninas, para que dé frutos, como si tenemos una hembra y nos falta el macho productor de pólen, a través del injerto es posible cambiar de sexo o, incluso, combinar los dos sexos en la misma planta —aunque no es lo ideal—.

Paso 1 : En el mes de enero o febrero (julio o agosto en el hemisferio Sur) tomaremos una o varias varetas procedentes de la hembra que nos interesa implantar en el pié macho. Las cogeremos de las ramas que crecieron el último año. Serán de la parte central de estas ramas y contarán con varias yemas.

Paso 2 : Conservaremos la vareta hasta el mes de marzo.

- Opción 1: Enterrada en arena al pié de un muro orientado al Norte, bien en el suelo o en una maceta grande con drenaje. Por encima de la capa de arena pondremos una de tierra para conservar mejor la humedad. Regaremos si hace falta para mantener siempre la arena húmeda pero no encharcada.

- Opción 2: Envuelta en un paño húmedo, dentro de una bolsa plástica bien cerrada y en el frigorífico.

El paso 2 se puede suprimir —aunque no es recomendable— si cortamos la vareta justo cuando vamos a realizar el injerto.

Paso 3 : En marzo procedemos a realizar el injerto. Con un paño húmedo, limpiamos el tronco del macho para eliminar restos de tierra y suciedad.

Paso 4 : Cortamos el macho a unos 20 cm del suelo con un serrucho y repasamos el corte con una navaja bien afilada.

Paso 5 : Con la navaja, hacemos un corte vertical de unos 4 cm, centrado en la parte del tronco que acabamos de limpiar. El tronco quedará divido en dos mitades y en la abertura que acabamos de practicar es donde introduciremos la púa.

Paso 6 : Tomamos la vareta y la cortamos unos 3 cm por debajo de una yema de forma que nos queden al menos 2 o 3 yemas por encima del corte. Por debajo de la primera yema, realizamos un corte en bisel por ambos lados. Ha de ser un corte limpio que forme una especie de cuña más estrecha en un lado y con más corteza en el otro.

Paso 7 : Introducimos la púa en la hendidura ayudándonos de la navaja para separar la madera del tronco. La cuña formada en la púa ha de quedar alineada con la corteza del tronco, de forma que las capas de uno y de otra coincidan. La primera yema quedará próxima a la inseción de la púa con el tronco.

Paso 8 : Con rafia o cinta para injertar —si no tenemos también sirve una cinta aislante o tira plástica resistente— atamos por debajo del injerto y vamos rodeando el tronco hacía arriba, apretando la cinta de forma que tapemos completamente el corte y la púa quede firme. Aplicamos mástic par injertos sobre las zonas expuestas del corte y en la parte alta de la púa para evitar la entrada de agua y proteger de la desecación.

A los pocos días o varias semanas, cuando la planta brote, sabremos si el injerto ha prendido. Si apreciamos un crecimiento en las yemas de la púa, significa que está recibiendo savia pero hasta pasados un par de meses —cuando la herida se cierre completamente— no podremos cantar victoria.

De 20 días a 1 mes después de haber practicado el injerto, podemos retirar levemente la atadura para apreciar en qué estado se encuentra la herida. Si vemos que se está cerrando bien y que la púa se ha unido firmemente al tronco, retiraremos completamente la cinta para evitar un estrangulamiento de la planta que impida el paso de la savia.

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