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Poda del peral

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
Hablamos acerca de la época de poda del peral, las precauciones que hay que tener en cuenta, los distintos tipos de poda y cómo llevarlos a cabo, con vídeo explicativo de una de las modalidades más sencillas.

Época de poda

Principalmente cuando el árbol se encuentra en reposo, es decir, una vez que pierde las hojas en otoño.

Es mejor esperar a mediados de invierno para podarlo, porque si se realiza muy pronto, es posible que el peral aún tenga algo de actividad, aunque sus hojas se hayan caído ya.

En algunas ocasiones se puede realizar otra poda en verano, de poca intensidad y solo para reducir el crecimiento de brotes indeseados o retirar chupones.

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Precauciones antes y durante la poda

Los perales son susceptibles a varias enfermedades infecciosas, algunas bastante graves. Una de las más peligrosas es el fuego bacteriano, que puede causar importantes daños en el árbol.


Higiene

Para reducir el riesgo de contagio, es muy importante desinfectar las herramientas de poda antes de comenzar el trabajo, pero también al terminarlo.

Se puede emplear diferentes productos desinfectantes, pero quizás lo más práctico sea el alcohol sanitario, introducido en un pulverizador para mayor comodidad de aplicación.

Si el peral tiene ramas enfermas o sospechosas de estarlo, estas se cortarán al final de la poda, para evitar contaminar las partes sanas.

No está de más aplicar un fungicida ―por ejemplo uno básico a base de cobre― sobre las ramas del peral antes de realizar la poda. Esto ayuda a eliminar patógenos que pudieran estar adheridos a la corteza, y que podrían penetrar en el árbol en el momento de realizar el corte.


Meteorología

Aunque se puede podar con independencia del clima, es mejor hacerlo con tiempo seco, ya que de esta forma los cortes no se mojan, la pasta cicatrizante puede secar correctamente, y se reduce el riesgo de infección a través de las heridas.


Poda de formación

Es la primera que se realiza cuando el peral es joven.


Objetivo

Tiene como principal objetivo guiar la forma del árbol para lograr estas cosas:

- Un único tronco, recto y fuerte.

- Una copa, baja, robusta y abierta.

El peral tiene tendencia a producir ramas de crecimiento muy vertical, casi paralelas al tronco, por lo que es más difícil lograr una copa abierta, en comparación con otros frutales, como el manzano, por ejemplo.







Tipos de copa

Se pueden elegir diferentes configuraciones a la hora de modelar la futura copa, aunque la que más se adapta al hábito de crecimiento del peral quizás sea la piramidal.

La variedad del peral y el tipo de patrón sobre el cuál se ha injertado el peral, tendrá mucha influencia en cómo se comporte el árbol en su desarrollo.


Piramidal

Es una copa triangular, con un tronco o eje central y con pisos o niveles de ramas a diferentes alturas. La copa de los abetos es un buen ejemplo de esto. Piensa en el típico árbol de navidad.

La principal ventaja de esta forma, es que una vez finalizada, tiene menos mantenimiento, puesto que se adapta bien a la naturaleza del peral.

Para lograrla solo hay que ir seleccionando las que serán las ramas principales cada cierta altura en el tallo, que crezcan en direcciones alternas, y lo más horizontalmente posible, de manera que formen un piso. Entre cada piso se eliminan todos los brotes que aparezcan en el tronco.

Se podan además todos los brotes verticales muy vigorosos, y aquellos que surjan por debajo del primer nivel de ramas.


Despunte sucesivo

Para facilitar la ramificación del tallo, es decir, la aparición de ramas laterales en este, se va despuntando progresivamente.

Consiste en cortar el tronco principal, primero a la altura deseada como arranque de la copa del árbol.

Esto se hace tras plantar el peral en el terreno, tan pronto como el frutal alcance la altura requerida.

Este corte provoca que las yemas que se encuentra por debajo del mismo den lugar a ramas, que como ya vimos serán las encargadas de formar los pisos de la pirámide.

De la yema superior saldrá un brote guía que crecerá verticalmente, dando continuidad al tallo. Este brote líder al año siguiente se cortará de nuevo a 25 cm de la última rama, y por encima de una yema enfrentada a dicha rama.

Haciendo esta misma operación en años sucesivos, se logrará formar la ansiada pirámide, que puede ser tan alta o tan baja como se desee.

Puede ser necesario atar las ramas con cuerdas para que su crecimiento no sea tan vertical, y clavar un poste al lado del tronco que haga de tutor, muy necesario para mantener el tronco recto.


En vaso

El modelo de vaso, muy adecuado para otros frutales, no lo es tanto para el peral, aunque se puede emplear también.

En el siguiente vídeo se explica muy bien, así que te dejo con él.









Poda de fructificación

Esta otra poda se comienza a practicar cuando el peral se ha desarrollado suficientemente y entra en producción.


Objetivos

- Mejorar el estado sanitario del árbol.

- Facilitar la iluminación y aireación de los frutos.

- Equilibrar la cantidad de fruta.

- Promover la aparición futura de yemas de flor en ramas jóvenes.


Los perales dan fruto en las ramas de dos o más años, cosa que hay que tener muy en cuenta a la hora de abordar este tipo de poda.

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Aclareo

Los perales son árboles muy productivos y, aún siendo de pequeño tamaño, pueden cargan tanto peso en frutos que las ramas se doblan, en ocasiones hasta llegar al suelo.

Por eso se hace necesario podar parte de los espolones, las ramas cortas con muchas yemas de las que saldrán flores y después frutos. Esto es especialmente importante en perales adultos, en los que las ramas llenas de espolones tienden a enmarañarse.

Entre todos los espolones que posee un peral, se debe comenzar podando los más envejecidos y aquellos que están dañados, secos o apenas sin yemas.

En perales más jóvenes, si no se desea eliminar espolones o no se está muy seguro de ello, se puede esperar a que aparezcan los frutos y podar una parte de estos.


Favorecer la formación de yemas

Si las yemas que producen las flores, y por tanto la fruta, fueran siempre las mismas, cada vez serían menos productivas y el peral acabarían dando solo unas pocas peras.

Para evitar esto, y también para aumentar la producción en árboles jóvenes, cada año se reduce la longitud de los vástagos ―los brotes crecidos el año anterior―. Se corta el extremo, dejando solo 3 yemas en cada brote, lo que favorece la aparición de espolones y pequeñas ramas laterales con nuevas yemas de flor.


Saneamiento

Por último, la poda de producción o fructificación tiene que prestar atención a la sanidad del peral.

Hay que podar todas las ramas enfermas, secas o rotas, así como aquellos chupones que han aparecido en lugares inapropiados, y que de no eliminarlos, entorpecerían la producción de fruta o terminarían alterando la estructura del árbol.


Poda de rejuvenecimiento

Y finalmente la poda menos frecuente de todas, pero no por ello menos importante.






El caso es que los árboles frutales se van desgastando a medida que se hacen más viejos. Sus ramas pierden mucho vigor y apenas producen brotes nuevos. Los yemas de flor se agotan pero el árbol no es capaz de producir vástagos nuevos para sustituirlas.

Es momento de borrón y cuenta nueva.

Las ramas principales envejecidas deben ser podadas para que otras jóvenes y vigorosas traigan de vuelta una buena productividad.

Casi siempre es mejor realizar esta poda por etapas en lugar de cortar todo el árbol de golpe. Un año se corta una o dos ramas principales, al siguiente otras dos y así hasta que toda la copa se haya rejuvenecido.

Hacerlo de forma gradual tiene además dos ventajas importantes: el árbol sufre menos y nunca deja de dar fruta.

En ocasiones puede ser necesario cortar directamente el tronco. ¿Cuándo? Pues por ejemplo cuando buena parte de la copa o la parte alta del tallo está enferma.

En la poda de rejuvenecimiento se realizan grandes cortes, así que hay que tener mucho cuidado con la higiene, con la época de poda y la protección de las heridas.

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