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Cuidados del naranjo en maceta

Antonio Amigo - APÚNTATE ✉
4 cuidados básicos e imprescindibles para mantener un naranjo en maceta sano, vigoroso y productivo, razonando la conveniencia de cada uno de ellos.

Los cítricos en general, y los naranjos en particular, son frutales que suelen demandar muchos cuidados, y más si se cultivan en maceta, por lo que no debes perderte ninguno de los siguientes, puesto que son los más básicos e importantes.


A salvo del frío

Los naranjos son ya de por sí árboles muy sensibles a las bajas temperaturas, y más si están plantados en una maceta, ya que las raíces tendrán que soportar mucho más frío que si estuvieran bajo tierra.

Además las heladas causan daños en las flores, frutos, hojas y ramas jóvenes, y si son fuertes o frecuentes, llegar a fulminar el naranjo.

Por todo esto es muy importante poner a resguardo el naranjo cuando van a llegar los fríos. Un invernadero, una galería o incluso un ventanal bien soleado pueden ser buenos lugares de invernada.

Si no se puede mover habrá que taparlo con un plástico de invernadero o una manta antiheladas, dejando suficiente espacio entre el material protector y las hojas del naranjo.

En caso de que no se pueda tapar pero sí mover en el exterior, lo único que se puede hacer es ponerlo al pie de un muro o fachada orientada hacia el sol y protegida del viento. La pared calentada por el día le dará calor por la noche, y a veces eso solo ya es suficiente para evitar que se congele.


El riego es crucial

Una vez que se ha zanjado el tema del frío, que como dijimos puede ser mortal para el naranjo, toca hablar del que quizás sea el segundo cuidado más importante, el riego.

Los naranjos en maceta tienen muy poco volumen de tierra ―por grande que sea el tiesto―, así que será poca la reserva de agua de que dispondrá.

Esto sumado a que la pérdida de humedad es mucho más rápida en una maceta expuesta al sol y al viento, nos obliga a estar muy pendientes del riego.

Pero ojo, esto no quiere decir que haya que tener siempre la tierra empapada, sino más bien moderadamente húmeda pero muy bien aireada. Esto se traduce como: riegos cortos (poca agua) y frecuentes.

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Ojo con el drenaje

Como acabamos de decir, si se mantiene la tierra de la maceta empapada, estamos sentenciando el naranjo a muerte.






Hay que verificar que la maceta tenga agujeros y material de drenaje en el fondo, y si no lo tiene trasplantar el naranjo cuanto antes para ponérselo. Una capa de unos 2 cm de arcilla expandida o de grava es suficiente.

¿Y qué decir del plato? Mucho cuidado con dejar que permanezca lleno de agua si la maceta no tiene la capa de material de drenaje en el fondo o esta es muy delgada. Si el sustrato entra en contacto con el nivel de agua del plato la absorberá por capilaridad hasta empaparse del todo.


Riego excesivo y lavado de nutrientes

Hay que evitar aportar de una sola vez más cantidad de agua de la que el sustrato del naranjo será capaz de absorber. Si no pasamos saldrá agua por debajo de la maceta y...

- Ese agua contendrá valiosos nutrientes que se pueden perder si no se recupera.

- Terminará evaporándose y dejando un polvo blanquecino (nutrientes) si se queda en el plato.

- Salinización del sustrato si el agua no es de calidad.

Por todo esto hay que regar lo justo. Con la práctica se logra ajustar la cantidad para que ni una gota salga por debajo, y sobre todo si se mantiene siempre la humedad del sustrato más o menos constante.


Me olvidé de regar y el sustrato está casi seco

Ante todo calma. Si el naranjo sigue vivo y no se ha marchitado aún se puede hacer algo.

Es importante que si esto pasa ―sea con la planta que sea― no se intente regar por arriba igual que siempre, ya que el sustrato agrietado dejará escapar todo el agua de riego.

Lo que hay que hacer es poner agua en un cubo hasta la mitad de la altura de la maceta, y luego meter esta dentro unos minutos. Comenzarán a salir burbujas de aire, señal de que el agua está llenando de nuevo los poros del sustrato.

Cuando se vea que la humedad llega hasta la parte de arriba del sustrato, ya se puede sacar y dejar escurrir en otro cubo vacío ―para recuperar el agua― en el que se ha puesto un plato boca abajo en el fondo.

Una vez que haya escurrido todo el agua sobrante ya se puede devolver a su ubicación.

Muchos nutrientes habrán pasado del sustrato al agua que se utilizó para rehidratarlo, así que en los días o semanas posteriores se va a emplear este agua para regar el naranjo, devolviendo así los nutrientes al sustrato.


Abonado frecuente

Los naranjos, como los otros cítricos, son plantas que consumen muchos nutrientes, especialmente desde que comienzan a aparecer los primeros brotes y hasta la recolección o caída de los frutos.

Al igual que pasa con el agua, el naranjo en maceta agotará los nutrientes mucho más rápido que si estuviera plantado en el suelo.






Esto quiere decir que el abonado tendrá que se más frecuente. Tanto como una vez al mes si se utilizan abonos sólidos, o en cada riego si se emplean abonos líquidos muy diluidos. A mayor concentración habrá que disminuir la frecuencia a una vez por semana o cada 15 días.

El purín de ortiga diluido en proporción 1:10 es un excelente abono líquido para aportar como riego, y diluido a 1:20 se puede emplear como abono foliar. A mis naranjos les encanta en ambas formas.

Los abonos orgánicos empleados han de estar muy bien descompuestos, y tanto estos como los fertilizantes granulados ―en su caso― aportarlos sobre el sustrato y taparlos con otra pequeña capa de este.


Cuidado con las carencias

Los naranjos suelen padecer con frecuencia carencias de nutrientes, especialmente de hierro.

Para prevenir carencias es importante que el pH del sustrato se mantenga solo ligeramente ácido, ni básico ni demasiado ácido, y también no aportar de forma desequilibrada los nutrientes, por ejemplo añadiendo solo fósforo, o solo potasio, etc.

Existen productos específicos en el mercado para corregir cada carencia, pero debo confesar que desde que utilizo estos abonos caseros no he vuelto a comprarlos.


Trasplantes cada 2 ó 3 años

Por último, y aunque se podría hablar largo y tendido sobre otros cuidados de los naranjos plantados en tiestos, mencionaremos el necesario trasplante.

Aunque menos, los naranjos en maceta también crecen. Sus raíces van ocupando cada vez mas volumen de sustrato en busca del agua y los nutrientes que se esconden en cada rincón.

Después de un tiempo ya no queda más espacio disponible para el crecimiento de nuevas raíces y el naranjo puede resentirse. Algunas de ellas llegan a salir por los orificios de la base de la maceta y muchas giran alrededor del cepellón buscando la salida. Es momento del trasplante.

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En naranjos injertados sobre patrones enanos ―de escaso vigor― el trasplante puede realizarse cada 2 ó 3 años, mientras que en otros de mayor crecimiento puede ser necesario un cambio anual para aumentar el tamaño de la maceta.

En los casos en los que el vigor del naranjo es elevado ―patrón inadecuado para maceta―, la poda de la copa y de las raíces puede ser una forma de contener el crecimiento y evitar el trasplante a tiestos demasiado grandes.






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