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Cómo regar los geranios


Aquí hablamos sobre los factores que influyen en el riego de los geranios, como es la calidad del sustrato, el tamaño de la maceta, el color, el clima, el estado de la planta, etc. y explicamos cómo encontrar la frecuencia de riego adecuada..


Los geranios son plantas que prefieren un suelo siempre húmedo pero toleran una cierta sequía por algún tiempo, si bien no es lo que más les conviene.

Por tanto, es poco probable que un geranio abandonado a su suerte muera por falta de agua siempre que tenga un buen sustrato, una maceta grande y reciba algo de agua de lluvia de vez en cuando.


Una anécdota respecto de esto último: Un vecino mío pasa largos periodos de tiempo (varios meses) en el extranjero, y deja dos plantas de geranio sin atención durante todo ese tiempo. Se encuentran delante de la casa, en el exterior, plantadas en dos grandes macetas de cemento de unos 50 litros de capacidad cada una. No diré que esos geranios están bonitos, pero sobreviven y se mantienen en floración durante gran parte del año.


En esta breve introducción ya se han dado algunas claves sobre el riego del geranio, y por extensión al de casi cualquier planta que crece en un contenedor.


Importancia del sustrato

El sustrato el es medio que retiene los nutrientes y el agua, y no todos los sustratos acumulan la misma cantidad. Algunos de mala calidad se secan rápidamente ya que su composición y estructura no es adecuada. Los de calidad reúnen estás características:

✔ Retienen gran cantidad de agua pero drenan bien los excesos.

✔ Mantienen poros llenos de aire aunque se haya realizado un riego copioso.

✔ Conservan una textura similar a la miga de pan, esponjosa, que no tiende a apelmazarse ni agrietarse cuando se seca.


Siempre se han de plantar los geranios en sustratos de calidad, puesto que este inocente hecho va a facilitar mucho el manejo de los riegos. Será necesario regar con menos frecuencia y las plantas casi no apreciarán los cambios de humedad.

Hay que tener mucho cuidado con los sustratos que tienen de apelmazarse y no permiten el drenaje del agua ―sustratos con gran proporción de partículas finas como arcillas y limos―, ya que estos sí que pueden acabar con los geranios de forma fulminante por asfixiar radicular o podredumbres a nivel de las raíces.

Ya lo sabes! Si quieres tener plantas espléndidas e invertir poco tiempo en ellas, ¡emplea sustratos de calidad!


El contenedor

Los geranios suelen cultivarse en macetas, y las características de estos recipientes son fundamentales a la hora de almacenar y conservar el agua.


Tamaño

Quizás el segundo aspecto más importante en relación con los riegos es el tamaño del contenedor ―la maceta―, ya que como es lógico, a mayor volumen mayor cantidad de agua habrá retenida en su interior, para un mismo tipo de sustrato.

Ya hemos visto que hay que emplear sustratos que sean capaces de retener mucha agua, pero esto no es suficiente si el tamaño de la maceta es escaso en relación con el porte de la planta o las condiciones que soporta.

De esto podemos afirmar que cuanto más tiempo se pretenda dejar a los geranios sin riego, cuanto más grandes sean las plantas, y cuanto más seco y cálido sea el clima, más voluminoso tendrá que ser el contenedor en el que se planten.

Además de lo anterior, hay que considerar también la profundidad, ya que para un mismo volumen y sustrato, un contenedor ancho y poco hondo pierde más agua que otro estrecho y muy profundo. Es lógico! A más superficie y menor profundidad, mayor cantidad de sustrato estará en contacto con la atmósfera, la responsable de secarlo.


Color

Los colores claros reflejan mejor la luz del sol y por tanto absorben menos calor que los colores oscuros. Veamos qué implicaciones tiene esto.

En verano, conviene que las macetas de los geranios se mantengan lo más frescas posible, ya que a mayor temperatura del sustrato, más cantidad de agua pasará a la atmósfera por evaporación. Esto supone que durante la estación cálida sean mejores las maceta de colores claros, ya que permiten ahorrar más agua.

En cambio, en la época más fría del año, conviene aprovechar al máximo la energía solar para elevar la temperatura del sustrato, y en esta ocasión son mejores las macetas de colores oscuros.

¿Cómo se puede cambiar fácilmente el color de las macetas? Lo más sencillo es emplear una maceta interior de color oscuro y una exterior ―decorativa― de color claro. En invierno se quita la exterior, y en verano se pone.

En resumen, en verano convienen macetas de color claro, y en invierno de color oscuro, lo que permitirá ahorrar agua y regular mejor la temperatura del sustrato.


Frecuencia de los riegos

Vistos los puntos anteriores, los que realmente importan, ahora nos vemos en la delicada tarea de hablar de la dichosa frecuencia de riego. ¿Cada cuánto tengo que regar los geranios? Si has leído y comprendido la primera parte del artículo, te habrás dado cuenta de qué es casi imposible dar una frecuencia de riego que sea válida siempre.

La respuesta a la pregunta anterior debe ser: Los geranios se han de regar con tanta frecuencia como sea necesario, en función de las características del clima, del sustrato, del contenedor y de la planta.

Ya hemos visto que si se optimizan esos parámetros, hará falta regar con mucha menos frecuencia, mientras que si se descuidan, es muy probable que haya que estar regando casi a diario, y aún así los geranios sufrirán estrés entre tanto cambio de condiciones: falta de agua, exceso de agua, falta de agua, exceso de agua...

Mención aparte merecen los casos particulares en los que el geranio se encuentra en un estado de debilidad, por ejemplo cuando procede de un esqueje y aún no tiene bien desarrollado el sistema radicular o cuando se realiza una poda intensa.


Truco para saber cada cuanto regar

Como con esto de los riegos no se pueden dar frecuencias exactas, lo mejor es utilizar la capacidad de observación para estimar si es necesario regar o no. ¿Cómo hacerlo? Ahora lo verás.

Primero: mira la superficie del sustrato y podrás apreciar si brilla (tiene agua) o si es mate (está seca). Además, será de color oscuro si está humeda y más claro si está seca.

Segundo: Toca con los nudillos la superficie del sustrato y notarás si está o no está húmedo.

Tercero: Rasca con el dedo la superficie hasta unos 2 cm de profundidad y repite los pasos anteriores.

Se puede dar un riego ligero y frecuente cuando la superficie está seca pero permanece húmedo a 2 cm, o dar un riego más intenso y espaciado cuando a 2 cm de profundidad comienza a secarse el sustrato.

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