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Cómo germinar castañas

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Explicamos paso a paso el proceso de germinación de castañas de forma casera, teniendo en cuenta la elección de las castañas correctas, las épocas, y al final desvelamos si los árboles resultantes darán o no frutos.

Germinar castañas no es muy diferente al proceso que se sigue para otras semillas de tamaño similar, pero sí hay algunas diferencias importantes que recalcamos más abajo.


Cómo elegir la castaña

En realidad se podría pensar que cualquier castaña debería poder utilizarse para germinar, y la verdad es no es así.

Si no se elige bien se puede fracasar estrepitosamente, a menos que, para curarse en salud, se pongan muchas a germinar.

Aunque es muy recomendable sembrar al menos 3 ó 4, veamos en qué fijarse para no fallar si hubiera que sembrar solo una.


Grande, llena y sana

Hay que elegir una castaña que tenga buen tamaño, color uniforme y brillante, que esté dura al tacto, turgente y que no presente agujeros, manchas o lesiones.

En cuanto a la forma de la castaña, mejor si es plana por un lado y redondeada por el otro, pero esto no quiere decir que las que no tienen un lado plano no germinen o sean peores.

Si se puede, conviene también pelar unas cuantas de las que se querría germinar ―por ejemplo 10― y separar las que están completamente sanas de las dañadas. Si todas están sanas, entonces se podría sembrar una sola y seguramente germinaría, pero a medida que aumenta el porcentaje de castañas dañadas o podridas, será más importante elegir bien.


Prueba de flotación

Aunque esto tampoco es 100% fiable, muchas castañas que están completamente podridas por dentro, suelen florar cuando se meten en un vaso con agua.

Hay que aclarar que esto no debe hacerse con castañas que ha se han secado en parte ―o del todo―, ya que entonces ninguna se hundirá. Deben estar completamente frescas, es decir, que al apretarlas no se hunde la piel, ni al moverlas suena un sonajero.


Mejor época para germinar

Como ya se ha dicho, las castañas han de estar frescas, por lo que esto limita mucho las épocas de siembra, o al menos aparentemente.

Estos frutos maduran desde finales del verano en zonas cálidas y a mediados del otoño en zonas más frías, por lo que es en estas fechas cuando se encontrarán castañas frescas.

Veamos cuando es mejor germinarlas según el clima, y claro, siempre que se vaya a conservar el castaño. Si es solo como experimento, todo esto no importa.


En climas cálidos

En lugares dónde apenas hay heladas durante el invierno, las castañas se pueden sembrar justo después de recogerlas o de comprarlas, es decir, en otoño.

Esto es así porque el joven arbolito que nacerá de ella podrá seguir creciendo sin peligro de helarse.







En climas fríos

Si el invierno, o incluso parte del otoño y de la primavera, son periodos en los que las temperaturas se acerca mucho o bajan de 0ºC, hay que hacer coincidir el final de la germinación con la subida de temperaturas.

Pero esto no quiere decir que haya que esperar hasta mediados o finales de primavera para comenzar. Se puede hacer antes, en realidad mucho antes, pero dejando la parte final del proceso ―el nacimiento de la planta― para más tarde. Luego veremos cómo hacerlo.


Germinación paso a paso

Una vez que se tienen las castañas e independientemente del clima, se debe comenzar el proceso para evitar que pierdan su frescura. Veamos cómo.


➊ Remojo o hidratación

Opcional. Se puede omitir este paso pero acelera el proceso cuando no se realiza el siguiente, la estratificación.

Consiste en poner agua limpia y sin cloro en un vaso y meter dentro las castañas que se desea germinar. Se dejan en el agua al menos 12 horas, o mejor todavía un día entero.


➋ Estratificación fría

Muchas veces se suele salta este paso pero es importante para despertar las semillas y que germinen en mayor porcentaje y con más vigor.

En resumidas cuentas la estratificación fría simula el paso del invierno y la llegada de la primavera, señal clara para las semillas de que ya pueden germinar. Las semillas de muchas plantas de climas templados y fríos están adaptadas para detectar el paso del invierno.

En realidad es un proceso muy simple. Se trata simplemente de colocar las castañas en un lecho húmedo y frío durante unas 3 semanas.

Pueden ponerse en un tupper en el que se alternan capas de arena humedecida ―u otro sustrato que retenga humedad (turba, fibra de coco, sustrato universal, etc)― con capas de castañas. Luego se coloca un trozo de papel húmedo sobre el sustrato, se tapa y se mete el tupper en el frigorífico, en el cajón de las verduras.

Con otras semillas más pequeñas esto se puede hacer con papel absorbente, pero en el caso de las castañas no es recomendable. Por su tamaño dejarán muchos espacios de aire entre las capas de papel.


➌ Siembra

Pasadas las 3 semanas desde que se colocó el tupper dentro del frigorífico, ya se puede sacar y ver si las castañas han comenzado a germinar. En ocasiones ocurre, aunque normalmente no en tan poco tiempo.






Estén germinadas o no, ahora se procede a simular la primavera. Para ello se siembran en un cajón, en macetas altas o en un semillero forestal del alvéolos, empleando para ello un sustrato con nutrientes, como por ejemplo uno para semilleros.

Hay que llenar el recipiente de sustrato dejando solo unos 3 ó 4 centímetros vacíos en la parte superior.

A continuación se colocan las castañas sobre el sustrato previamente humedecido, pero muy importante, con la parte plana hacia abajo, como si la castaña descansara sobre el suelo. En la naturaleza así germinan bajo la hojarasca, muy cerca de la superficie.

Por último, se tapan las castañas con una fina capa de sustrato, suficiente para que no se vean pero no mucho más.


➍ Ambiente cálido

Ya sembradas, solo queda traer la primavera. Esto se consigue colocando el recipiente con las castañas en un lugar con buenas temperaturas, como por ejemplo dentro de casa.

Hasta que no salgan los brotes fuera de la tierra no necesitan luz, pero sí tan pronto como aparezcan. Al principio se pueden tener en un lugar más cálido aunque esté oscuro, para luego pasarlas a uno luminoso pero sin sol directo.

Pasadas algunas semanas a partir del momento de la siembra, los jovenes castaños comenzarán a brotar del sustrato, pero mucho antes ya habrán comenzado a crecer sus potentes raíces, así que habrá que mantener en todo momento el sustrato húmedo pero sin llegar a encharcarlo.


Y aquí finaliza la germinación de las castañas, pero más adelante habrá que trasplantar los castaños a macetas más grandes o mejor al suelo. Si no se hace, seguirán vivos un tiempo pero apenas crecerán.

Los castaños resultantes de esta germinación, siempre que sean plantados en un lugar adecuado y cuidados correctamente, podrán dar frutos después de que superen su etapa juvenil (varios años) o más pronto si son injertados con material procedente de otro árbol adulto.

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